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Roma, Italia. El envejecimiento poblacional es un fenómeno global de creciente preocupación y difícil manejo por su impacto en diferentes ámbitos de la sociedad, especialmente en los países desarrollados como Italia. Sus orígenes conceptuales se enmarcan en la denominada Segunda Transición Demográfica (STD), teoría proclamada en 1986 por el belga Ron Lesthaeghe y el holandés DJ van de Kaa, luego de constatar los cambios producidos en la visión y el modelo de familia tras la Segunda Guerra Mundial.

Frank González/Prensa Latina

frank-gonzalez-521-aLa diferencia esencial entre este enfoque y el precedente, según van de Kaa, es que mientras el primero fue una consecuencia a largo plazo de la disminución de la mortalidad, el segundo fue resultado del descenso de la fertilidad muy por debajo de los niveles considerados por mucho tiempo plausibles.

En la STD intervienen no sólo la fertilidad y la mortalidad, sino también la nupcialidad y la migración como factores interdependientes, en contextos históricos y sociales específicos, en los cuales las parejas cuentan con medios y métodos avanzados y accesibles para ejercer el control sobre la natalidad.

La población del planeta se acerca hoy a los 7 mil 500 millones de habitantes, y se espera que en 2050 tenga 2 mil millones más, según estimados del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales (DAES) de la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El mayor aporte a ese incremento lo harán los países subdesarrollados, de África y Asia principalmente.

Más de la mitad de ese aumento se concentrará en nueve países: Estados Unidos, Etiopía, India, Indonesia, Nigeria, Pakistán, República Democrática del Congo, Tanzania y Uganda.

Otras naciones, la mayoría de ellas desarrolladas, registrarán un decrecimiento poblacional debido a los índices de fertilidad inferiores a la tasa de reemplazo. La población mundial, considera el informe, se caracteriza en la actualidad por su diversidad y cambios sin precedentes, reflejados en nuevos patrones de fertilidad, mortalidad, migración, urbanización y envejecimiento.

En más de 40 países se reducirá el número de habitantes en los próximos 35 años, con los pronósticos más elevados en Alemania, China, Rusia, Japón, Polonia, Rumanía, Serbia, Tailandia y Ucrania.

En 2014, la tasa de fertilidad se ubicó en 2.5 hijos por mujer, aunque en los países de Europa occidental, y la casi totalidad de los de las regiones oriental y meridional, se mantuvo por debajo de 1.5.

La esperanza de vida creció de 64.8 años en el quinquenio 1990-1995 a 70 en el de 2010-2015, en tanto los migrantes, en su mayoría en edad laboral, se convirtieron en una de las fuentes principales de crecimiento demográfico para los países desarrollados, fundamentalmente europeos.

En lo que respecta a Europa, la esperanza de vida promedio en 2014 fue de 80.9 años, según la información aportada por Eurostat, con un nivel máximo de 83 o más años en 45 regiones de Italia (16), España (11) y Francia (8) y el más bajo, de 78 años, en 58 regiones de Bulgaria, República Checa, Croacia, Hungría, Polonia, Rumanía y Eslovaquia.

Esa posibilidad de vivir más fue un factor determinante para que de los 510.1 millones de habitantes de la Unión Europea, incluyendo aún a Gran Bretaña, el 18.9 por ciento superara los 65 años de edad en 2015. El total de nacimientos fue de 5.1 millones y el de fallecimientos 5.2; sin embargo la población creció en 1.8 millones a consecuencia de la inmigración. La tasa de natalidad fue de 10 por cada 1 mil residentes, con Irlanda de puntera con 14.2. Italia fue la más rezagada con 8, equivalente a 488 mil, comparados con los 801 mil de Francia, 777 mil del Reino Unido y 738 mil de Alemania. Alemania encabezó el número de decesos con 925 mil, seguida por Italia (647 mil 600), Francia (600 mil) y Reino Unido (602.8).

En Italia, con 60 millones 656 mil habitantes, incluyendo 5 millones 54 mil extranjeros, la situación es más preocupante si se tiene en cuenta que en 2015 su población decreció en 139 mil personas respecto a la de los residentes y en 179 mil si se toma en cuenta a los inmigrantes con alguna modalidad de residencia temporal.

Para acentuar el desequilibrio demográfico, en la península se produjeron 488 mil nacimientos, 15 mil menos que el año precedente, la cifra más baja en la historia del país, en tanto ocurrieron 633 mil fallecimientos, 54 mil más que en 2014, nivel comparable con el de 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, según datos aportados por el Instituto Nacional de Estadísticas (Istat).

El informe atribuye el incremento notable de la mortalidad en 2015 a efectos estructurales ligados al envejecimiento, pues la mayoría de los fallecidos tenían entre 75 y 95 años, y al descenso ocurrido en el período 2013-2014.

Asimismo, el promedio de hijos por mujer descendió por quinto año consecutivo hasta 1.35 y la edad media al momento del parto aumentó a 31.6 años y se redujo la esperanza de vida al nacer de 80.3 años a 80.1 los hombres, y de 85 a 84.7 las mujeres.

Los mayores de 65 años son 13.4 millones, equivalente al 22 por ciento de la población. Disminuyó tanto el grupo en edad activa de 15-64 años (39 millones, el 64.3 por ciento del total), como el de hasta los 14 años  (8.3 millones, el 13.7 por ciento). El índice de dependencia estructural aumentó al 55.5 por ciento y el de dependencia de los ancianos al 34.2 por ciento.

De esta manera, Italia se ubica en el tercer lugar mundial entre las naciones con poblaciones más envejecidas, con 44.5 años de edad promedio, superada solamente por Japón y Alemania, con 46.1 cada una.

Dos aspectos prendieron las señales de alarma al observar las estadísticas demográficas de Italia en 2015: los 45 mil decesos reportados por encima de los del año anterior y el descenso sostenido de la natalidad. En cuando al primero, los especialistas determinaron que el incremento de los fallecimientos se debió a circunstancias coyunturales vinculadas a un invierno fuerte, con bajo nivel de vacunación, y a un verano también muy intenso. En cuanto a la natalidad, los datos de los primeros 5 meses de 2016 apuntan a unos 16 mil nacimientos menos que en igual período de 2015, lo cual es realmente preocupante.

Para la ministra de Salud, Beatrice Lorenzin, de continuar la tendencia actual, dentro de 10 años en Italia se producirán menos de 350 mil nacimientos por año, 40 por ciento menos respecto a 2010, lo cual considera trágico. En entrevista con el diario La Repubblica, la ministra fue categórica al expresar que si a la disminución sostenida de la natalidad se agrega el aumento del número de ancianos y las enfermedades crónicas, “estamos ante un país moribundo”.

Una de las propuestas de Lorenzin para estimular la fecundidad es ampliar la bonificación de 80 euros mensuales, que actualmente da el gobierno por el primer hijo, al segundo.

En sentido similar se manifiesta el profesor de demografía de la Universidad Católica de Milán Alessandro Rosina, quien señala que lo importante no es tener más o menos habitantes, sino asegurar el relevo generacional actualmente en peligro en Italia, donde no sólo hay más ancianos, sino también menos jóvenes.

Frank González/Prensa Latina

[BLOQUE: OPINIÓN][SECCIÓN: ARTÍCULO]

Contralínea 521 / del 08 al 14 de Enero 2017

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