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El pasado 25 de noviembre de 2016 el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz murió a la edad de 90 años en la Habana, Cuba. Con su partida se fue un gran estadista, revolucionario, que impregnó generaciones enteras con su hazaña histórica que fue el triunfo de la Revolución Cubana en 1959. Durante casi 5 décadas Fidel gobernó la isla mayor de las Antillas a tan sólo 90 millas de los cayos de Florida.

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El histórico e icónico líder cubano y latinoamericano se encontraba desde algunos años lejos de la política, sin embargo seguía haciendo apariciones públicas puntuales aparte de publicar artículos en la prensa cubana. Sus históricos discursos, llegando a durar más de 7 horas, fueron notorios. Entre los más enigmáticos está cuando acudió a la Asamblea General de las Naciones Unidas para pronunciarse contundentemente ante el pleno en 1979.

En Cuba se decretaron 9 días de luto, mientras que de forma similar en Venezuela 3 días de luto nacional en solidaridad fueron anunciados. La República Árabe Saharaui Democrática, a su vez, decretó tres días de duelo por la muerte del comandante. En el mundo entero los elogios y condolencias salieron para el pueblo cubano, en Vietnam, de los partidos de izquierda europeos y del mundo entero, etcétera.

En general la influencia de Fidel en el mundo es indiscutible. Su apoyo tanto político y logístico que brindó los movimientos de liberación nacional en el Continente Africano vio su mejor ejemplo con el envío de tropas cubanas a Angola en apoyo al Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA) contra la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA) y sus aliados sudafricanos operando desde la Namibia bajo administración de facto sudafricana. Numerosos fueron los viajes tanto del Che como de Fidel hacia Argel, al tener una buenas relaciones con el Frente de Liberación Nacional argelino.

La pervivencia del régimen socialista –pese al embargo económico, los innombrables intentos por parte de Estados Unidos por derrocarlo y los múltiples intentos fallidos de asesinar a Fidel por parte de los servicios secretos estadunidenses– es un logro del comandante así como del pueblo cubano en su conjunto.

Los años del periodo especial, que inicia con el colapso de la Unión Repúblicas Socialistas Soviéticas  (URSS) a inicios de la década de 1990, significaron un duro golpe para Cuba y su economía. Sufrió las consecuencias de un aislamiento internacional, y la gestión de esta crisis no fue exenta de controversias. El impulso a la rama turística como válvula de escape para ingresar divisas arduamente necesitadas fue la salida temporal escogida, además del envío de remesas del extranjero. La crisis del modelo que operó hasta 1991, y el deterioro importante de la infraestructura productiva del país tuvo grandes repercusiones económicas y sociales. No obstante ello, la digna resistencia de los cubanos fue un ejemplo para el mundo entero.

La década pasada vio el surgimiento de gobiernos progresistas a todo lo largo de América Latina: desde Buenos Aires hasta Managua. Venezuela y Cuba se convirtieron en los epicentros de la izquierda, con dos comandantes hoy difuntos, Hugo Chávez Frías y  Fidel Castro Ruz, a la cabeza. En la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba) llegaron a figurar Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Granada, Santa Lucía, Venezuela, entre otros miembros. Con la muerte de Chávez y el reciente proceso de deterioro de la situación en Venezuela, esta fuerza fue perdiendo vigor bajo Nicolás Maduro, aunque aún persiste en parte.

El golpe de estado parlamentario contra Dilma Roussef y la imposición del presidente Michel Temer como inquilino del Palacio de Planalto, en Brasilia, es el caso más enigmático de un nuevo giro en América Latina. La victoria de Mauricio Macri en Argentina y la derrota del Partido Justicialista vinieron a cambiar el mapa político regional. En este cuadro de retirada tras retirada, Fidel Castro y el régimen cubano fueron un baluarte del socialismo en América Latina. En general la administración de Obama y la gestión de la secretaria de Estado y excandidata Hillary Clinton fue marcada por un creciente intervencionismo, desde Honduras hasta Paraguay, pasando por Brasil y particularmente en Venezuela.

Mientras que Fidel era escéptico con el acercamiento entre Washington y La Habana, dejó a Raúl operar el cambio sin resistencia. La visita de Obama a Cuba este año y el restablecimiento de las relaciones diplomáticas fueron hitos de una nueva era entre Estados Unidos y Cuba. Queda como precedente que en su periplo en la isla, el mandatario norteamericano no fuera a visitar al líder de la Revolución. El restablecimiento de los vuelos comerciales a la isla recientemente y una cierta relajación del embargo por parte de Obama fueron vistos entonces como signos de aliento. No obstante, el embargo persiste, y la voluntad de Obama tiene una fecha de vencimiento: el 20 de enero de 2017. La incertidumbre sobre la continuación de este proceso bajo la administración entrante es un misterio aún.

El pueblo de Cuba y la izquierda latinoamericana y mundial se quedaron huérfanos de un revolucionario ejemplar, quien vivió el turbulento siglo XX. En el presente siglo en América Latina se está viendo un franco retroceso en la izquierda, con un reapoderamiento de las elites latinoamericanas frente a los gobiernos progresistas entonces establecidos. Por sendos caminos, más o menos constitucionales, en buena parte de Suramérica volvió la derecha al poder.

En este proceso sigue Cuba como una roca, resistiendo a los intentos de intervención imperialistas que están pegando en todas partes. Fidel se despidió pero su legado va a seguir, así como sus ideas.

Axel Plasa

[BLOQUE: OPINIÓN][SECCIÓN: ARTÍCULO]

Contralínea 517 / del 05 al 11 de Diciembre 2016

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