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Pareciera que el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, modera sus agresivas promesas de campaña. Ya no deportará o expulsará a 11 millones de latinos. No construirá el muro de 3 mil kilómetros de un jalón. Revisará el TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) en partes, aunque señala que en julio debe concluir todo. Incluso se reunirá, una vez más, con Enrique Peña Nieto.

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Esos y otros anuncios han traído como resultado que luego de las buenas vibras que necesitamos, según Enrique, diga ahora que “las reformas (mexicanas) y la estabilidad política del país (son) motivo para estar optimistas” acerca  de lo que viene. Que la encargada de las relaciones exteriores (ji, ji de Videgaray), la señora Ruiz Massieu, afirme que estamos preparados ante los cambios estadounidenses (sic desnorteado). Y que el cónsul en Los Ángeles, Carlos García de Alba, espete: “Faltan 67 días…no sabemos lo que va a pasar” con la revolución ultraconservadora de Trump (citado por Gil Gamés, Milenio 14 de noviembre).

Es decir, no obstante que muchos analistas e intelectuales nos llaman a prepararnos desde ahora para enfrentar el huracán Donald (certera frase de Agustín Carstens, quien antes veía catarritos en grave crisis), la administración federal sigue jugando a la matatena en tanto en Estados Unidos ve que la cuestión está que arde.

Tanto que siguen las protestas en muchos lugares, especialmente de los estudiantes que han salido a las calles para decir que el señor naranja No es su presidente y se opondrán al mismo de diversas maneras. Obviamente en estas movilizaciones hay hombres y mujeres de diversas nacionalidades, incluidos una buena cantidad de blancos que saben: la educación será algo prohibitivo, ya que pronto acabarán con las becas. Incluso un grupo radical pide ya la separación de California de EU, pues dicho estado es la sexta economía mundial

Destaca entre los que alzan la voz, una mexicana (Diana Delgado) que estudió en el colegio de la hija de Trump. Diana se diplomó con honores y le reclama al empresario que seguramente no le aplaudió en la ceremonia de fin de cursos. Pero se han dado casos tan dramáticos que una madre afroamericana corrió a su pequeño hijo de la casa, en Houston, Texas, ya que este chavo había votado en su primaria a favor de Donald, en una simulación de la elección presidencial. Dos casos aparentemente particulares pero que muestran el clima de desesperación existente. Y en contraste vemos la irresponsabilidad de los funcionarios mexicanos.

El equipo formado por el empresario es de cuidado. Rudolf Giuliani- quien dijo que los jóvenes que protestaban eran unos bebés llorones– irá como secretario de Estado y ya sabemos su mano dura; Steve Bannon, ligado al Tea Party, estará seguramente en comunicación; Reince Priebus, un racista, tendrá otra cartera (Animal Político, 14 de noviembre).

En la Agencia de Protección Ambiental (EPA por sus siglas en inglés), se designó a Myron Ebell, impugnador del cambio climático, y en temas energéticos tendremos a Harold Hamm, quien tiene como divisa la explotación del carbón, el fracking y el mayor saqueo de petróleo; también se incluirá  a  Kris Kobach, un represor de migrantes que en Arizona ha hecho de las suyas.

Como se verá, no es únicamente cuestión de percepciones, sino  que habrá un cambio muy profundo en los asuntos vitales para la humanidad, algo que al parecer no llama la atención acá. Aunque, curiosamente, personajes como Francoise Hollande y Ángela Merkel, mandatarios de Francia y Alemania, respectivamente,  ya han sonado las primeras alarmas.

Algunos personajes diversos han dado la voz de cuidado. Lo mismo Miguel Alemán Velasco ha dicho que es necesario actuar rápido ante Trump (La Jornada, 14 de noviembre), o Alejandro Hope (El Universal, ídem), quien señaló  que es necesario llamar a la resistencia ante lo que viene.  Alberto Aziz Nassif (ídem) recriminó que este gobierno peñista no tiene soluciones para lo que vivimos. Y Jorge Castañeda insiste en la tragedia que se acerca (El País, 14 de noviembre)

Pero lejos de atender las dificultades, por ejemplo, el Fondo de Apoyo a Migrantes no recibió un centavo, a pesar de que el año pasado se le asignaron 300 millones de pesos (Animal Político, 14 de noviembre). Ello por culpa de los diputados, que siguen jugando a la política y a tener mayores prebendas.

 ¿Qué ocurrirá en los estados mexicanos donde existe mayor número de migrantes?

Guanajuato, Michoacán, Jalisco, Estado de México y Puebla están en la mira por lo que ocurrirá muy pronto.

Por ejemplo, en Michoacán se reciben 2 mil 500 millones de dólares y hay 4 millones de compatriotas allá. Si el crimen organizado es la principal industria de la entidad ¿qué hará el incapaz de Silvano Aureoles?

Mientras estos problemas tenemos, la niña Andrea corrige al secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, quien presume la reforma educativa. En un acto, ella le dice que no se pronuncia ler, sino leer (sic que se hace anuncio de las librerías Gandhi). Muestra clara de quienes están en el poder.

Jorge Meléndez Preciado

jamelendez44@gmail.com

@jamelendez44

Contralínea 516 / del 28 de Noviembre al 03 de Diciembre 2016

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