La gran impunidad

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¿Dónde andarán Eugenio Hernández y Tomás Yarrington (los dos exgobernadores de Tamaulipas que tienen incluso cuentas pendientes con la justicia de Estados Unidos por narcotráfico? ¿Por qué Rodrigo Medina, quien fue mandatario de Nuevo León, no ha sido enjuiciado a pesar de sus múltiples trafiques? ¿A qué se debió que la Procuraduría General de la República (PGR), de Arely Gómez, no le hizo caso a la que encabeza el estado de Sonora, Claudia Pavlovich, para detener al hoy prófugo Guillermo Padrés?

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La impunidad de estos y otros importantes hombres de la política es lo característico en el México de hace años. Si no, que lo diga Gastón Azcárraga, el cual quebró Aeroméxico y ni siquiera a los empleados de esa empresa indemnizó. O que cuenten su enriquecimiento los banqueros que llegaron en la época de Carlos Salinas y salieron del país debido a sus corruptelas, al cual volvieron para burlarse de todos.

Discursos, proyectos, acuerdos entre diferentes partidos y organismos aparentemente autónomos existen. Próximamente se creará uno encargado de enfrentar la corrupción, no sabemos hasta qué punto, aunque se diga ahora que muy ciudadano. Algo necesario porque la famosa Secretaría de la Función Pública no sirve más que para darle empleo a los cuates (Virgilio, el subordinado de Peña Nieto) y la Auditoria Superior de la Federación (ASF), únicamente exhibe las cuentas oscuras pero no pueden hacer nada.

Todo esto viene a cuento por Javier Duarte. No obstante que ante Loret de Mola juró que no huiría, es el momento que nadie lo encuentra. Eso sí, ahora sabemos que su esposa Karime Macías Tabilla, era financiada por el ricote Moisés Mansur. Y que una propiedad en Maricopa, Arizona, Duarte la vendió a su tío, Jorge Ramírez, en 10 dólares (sic que estira la mano).

Las acusaciones contra el exgordito veracruzano van en aumento, algo que ya no sorprende, pues Juan Manuel Portal anunció hace tiempo que no cuadraban las cifras en más de 40 mil millones de pesos, que a la Universidad Autónoma de Veracruz le birlaron cerca de 3 mil millones de pesos, que se estafó a los pensionados con centenares de millones y que Animal Político descubrió, tiempo ha, las empresas fantasmas duartistas. Pero nadie hacía nada, incluso se le daba tribuna periodística con el objeto de que se justificara. La autoridad central, el ejecutivo, decía que no tenía injerencia en esos desatinos (sic que desprecia la Constitución y se pitorrea de todos).

Algunas versiones periodísticas señalan que Javier Duarte impulsó a Enrique Peña Nieto en su carrera a la presidencia de la República. Incluso afirman que contribuyó con 2 mil 500 millones de pesos en su campaña electoral (Raymundo Rivapalacio, Eje Central).

Tal vez por ello, el propio Enrique había dicho: Duarte es de “la nueva generación del priísmo que marcará el rumbo de México” (sic derrotado y angustiado). En ese grupo se encontraban: Rodrigo Medina (Nuevo León) y Aristóteles Sandoval (Jalisco). Los dos incluso con un peinado y perfil semejante al mexiquense. Ambos desprestigiados en grado extremo.

Y otros que no eran tan parecidos al pinolero (sic que recuerda a Julio Hernández), como Roberto Borge (Quintana Roo) y César Duarte (Chihuahua), al concluir su gestión se encuentran también en graves problemas debido a su abierta corrupción.

Antes ya había caído Humberto Moreira, quien incluso fue aprehendido en España y liberado extrañamente. Pero el cual dejó endeudado a su estado con más de 45 mil millones de pesos. E incluso logró que su hermano Rubén tomara la estafeta. Aunque Humberto está metido en una masacre de proporciones grandiosas en el caso de Allende, Coahuila, tragedia que ha denunciado el investigador, Sergio Aguayo, razón por la cual el exlíder priísta le abrió a Sergio una demanda por “daño moral” (sic que echa lodo con ventilador a su máxima potencia).

Regresando a Javier Duarte, ahora emprendió un reclamo al diario Reforma, ya que le pareció increíble lo que publicaron acerca de sus empresas fantasma (sic que no se deja ver de día). El cinismo no tiene límites.

No olvidemos, por cierto, que en la administración del llamado Javidú asesinaron a 15 periodistas y 43 salieron del estado porque estaban en grave peligro. Entre los caídos están la reportera de Proceso, Regina Martínez, y Rubén Espinosa, cuyo asesinato en el Distrito Federal, junto con los de Nadia Vera, Yesenia Quiroz, Alejandra Negreta y Mile Virginia Martín, todavía no se aclara.

En el caso de Regina, incluso después fue amenazado, mediante anónimos, el reportero Jorge Carrasco, del citado semanario.

La lista de trapacerías de Javier Duarte es amplia. Hoy se sabe que quien lo ayudó en sus problemas financieros fue Pedro Aspe Armella –formador en malas artes de Luis Videgaray–, por medio de su empresa Evercore (antes Protego), la misma que cobró el 33 por ciento de comisión por renegociar todas las deudas de Veracruz.

En fin, que la impunidad, donde están metidos financieros, políticos y empresarios, es el pan de cada día en esta época neoliberal.

Jorge Meléndez Preciado*

[BLOQUE: OPINIÓN]

[SECCIÓN: ARTÍCULO]

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