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Enraizada en los seudopolíticos y funcionarios del sistema-régimen presidencialista, nacido de los partidos organizados en 1929-1939: Partido Nacional Revolucionario (PNR)-Partido Acción Nacional (PAN), la corrupción se ha venido escudando en la falta de transparencia y la impunidad. A tal grado, es ya la Cueva de Ali Babá a la mexicana. Y aquellos 40 ladrones de las Mil y una noches nada son, comparados con los millones de rateros (unos menos, unos más, pero todos rateros) que desde el alemanismo al peñismo, con la fundación del Partido Revolucionario Institucional (PRI, 1946) y el ascenso del PAN a la cúpula del máximo poder (año 2000), han creado al narcotráfico para que junto con ese presidencialismo sean, ahora, las dos caras de la delincuencia organizada que tiene a la nación ante la alternativa de un levantamiento por hambre, pobreza, inseguridad y desempleo.

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La otra opción es que el pueblo siga posponiendo su rebelión y en el ínterin continúe esa doble desgracia: funcionarios ladrones y narcos secuestrando, asesinando y desapareciendo a mujeres a la par del machismo feminicida. Mientras los partidos y sus candidatos seguirán pervirtiendo la democracia representativa. En tanto que en las calles la otra democracia, la directa, con sus campesinos, maestros, trabajadores, indígenas, y todos sus grupos de encabronados, decidan ejercer sus derechos constitucionales para plantear sus peticiones y protestas, contenidos en los Artículos: 6, 7, 8 y 9. A reserva, pues, de ejercer su soberanía en los términos de los Artículos 39 y 136 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

El populismo nacionalista que con Lázaro Cárdenas generó rendimientos en favor de la nación, del Estado y del gobierno, y que estuvo latente hasta ser despertado por el panismo-foxista e inmediatamente con su triunfo ayudado por el zedillismo, al cortarle los dineros al PRI, mostró su corrupción política y económica a través de su cónyuge y sus hijastros. De su mal gobierno se inició la cancelación de la transición; y luego parió ese aborto que fue Calderón, para rematar la alternancia, iniciar la fallida guerra de los más de 100 mil homicidios, su complicidad con el incendio de la guardería ABC, sus alcoholizadas pachangas de los sábados en Los Pinos, permitiendo el regreso del PRI con su actual verdugo, Peña Nieto, y sus Videgaray, Nuño, Ruiz Esparza, Lozoya, la cuña de Salinas de Gortari con su sobrina Ruiz Massieu; los Alfredo Castillo, los Korenfeld, los Murillo Káram, los Coldwell, los Castillejos Cervantes y sus voceros, al estilo de los Eduardo Sánchez. Y sus desgobernadores: los Duarte, los Moreno Valle, los Manuel Velasco, los Graco Ramírez, los Cué, los Astudillo, los Medina y los Mancera… y los demás hijos de la…

Los ricos, millonarios y multimillonarios tiene a sus candidatos, para que el neoliberalismo económico, educativo y laboral siga como con el peñismo; por lo que Luis Videgaray es postulado por Mexicanos Primero de los Claudio X González. El priísmo en vísperas de su desaparición quiere a Osorio Chong. El PAN y sus facciones a la esposa de Calderón quien deshoja a la Margarita, en disputa con Ricardo Anaya, Moreno Valle y sus asesores: Elba Esther Gordillo, Diódoro Carrasco, Max Cortázar y Guillermo Padrés.

Y reapareció el populismo con López Obrador y Morena. Un precandidato guasón, dicharachero. Sin discurso político. Ni económico. Es alguien que no quiere el cargo y solamente anda chacoteando y explotando la credulidad y la esperanza populares. Y ha salido con su declaración “3de3”, para parecer en extrema pobreza. Pero con su esposa y sus hijos ricos. López Obrador replica a la Gaviota Rivera. Pero su cónyuge no explica de dónde tiene su patrimonio. Cuentan que el populista que luego se hizo dictador-emperador: Julio César, dijo que: “La mujer del César no debe hacerse sospechosa”; y también que: “La mujer del César debe ser honesta y no solamente parecerlo”.

La esposa de López Obrador no ha transparentado su riqueza y como administradora del patrimonio de su esposo, amparada en que no está obligada a ello. Y no deben salir los seguidores y admiradores de Morena que, como preguntó Víctor Hugo (en su: A propósito de  Shakespeare, editorial Desván de Hanta.-2016): “¿Cómo?… ¡Ni la crítica!”. No se trata de respuestas chistosas de las que se han enchilado sus adversarios y enemigos. Se trata de no seguirse desacreditando, montado en el escudo del populismo, que no es ni por asomo el cardenista. Ni esconderse en la impunidad y falta de transparencia para cabalgar al galope de la misma corrupción priísta, panista, perredista; así como del Instituto Nacional Electoral (INE), del peñismo y del sistema presidencialista escoltado en el militarismo-policiaco. López Obrador ya escogió: como los demás.

Álvaro Cepeda Neri

[BLOQUE: OPINIÓN][SECCIÓN: CONTRAPODER]

Contralínea 505 / del 12 al 17 de Septiembre 2016

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