Una tras otra

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Causa risa lo que le pasa al presidente Enrique Peña. Pero más risa causa como se empeña en justificar todo lo que sucede en la actual administración gubernamental sin el menor argumento que convenza a la sociedad. Sería muy complicado hacer una evaluación total de los eventos, pero sí es factible analizar algunos de ellos que son importantes.

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En los meses de julio y agosto se han suscitado situaciones que pueden ser graves; por ejemplo, el anuncio del recorte al gasto público por 30 mil millones de pesos, y se le echó la culpa al llamado Brexit. Cono lo expresé en el artículo “Bendito Brexit”, no ha pasado nada.

También se anunciaron incrementos a la gasolina y a le energía eléctrica, cuando habían sostenido que se presentarían disminuciones en las tarifas.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía trató de borrar de un plumazo a 11 millones de pobres, con el pretexto de que instrumentaría una nueva metodología.

Se informó que en el segundo trimestre el producto interno bruto (PIB), registró una tasa de crecimiento negativa.

El 23 de agosto se anunció una reducción de las expectativas del crecimiento del PIB, de 2.6 a 3.6 por ciento fijados al inicio del año, a 2.2-2.6 por ciento. Como ha sido su costumbre, le echan la culpa a los factores externos.

En el mismo mes se dio a conocer la encuesta que mide la credibilidad de la sociedad en su presidente. El resultado no puede ser más que fatal, al registrar que sólo el 29 por ciento de los mexicanos lo aprueba.

En agosto también lo acusaron de haber incurrido en plagio cuando presentó su tesis de licenciatura. El secretario de Educación Pública y el vocero de la Presidencia salieron ha desmentir esa información. Académicamente es un delito grave que amerita quitarle el título, pero como es el presidente no creo que la Universidad en la que presentó la tesis [la Panamericana] se atreva a hacerlo, aun cuando tenga todas las pruebas habidas y por haber. Cuando fuimos alumnos no nos permitían plagiar un solo párrafo. Ahora, como docente, es una obligación revisar párrafo por párrafo para que eso no suceda.

Ahondando un poco más en el tema económico, a finales de 2013 –cuando logró, con la complicidad del Congreso de la Unión, que se aprobaran las reformas estructurales– el presidente se ufanó y señaló en varios discursos, es decir cacareó el huevo, que ahora sí México estaba listo para lograr un desarrollo económico que permitiera a la población incrementar su nivel de vida. Ello porque se tendrían salarios competitivos. Además pronosticaba una disminución de costos de los combustibles y de la energía eléctrica. Dos años y medio después, los salarios competitivos se igualaron al salario mínimo y los combustibles tuvieron un incremento en sus tarifas. Las reformas no han funcionado.

A raíz de las reformas estructurales, el 5 de febrero de 2014 en su discurso en Querétaro, Peña se ufanó de que la calificadora Moody’s aumentara la calificación de la deuda soberana. Por tal motivo escribí en esta prestigiada revista un artículo titulado “Aplaudiendo a Moody’s”, y en ese entonces argumenté que era muy arriesgado que una calificadora se atreviera a subir la calificación, considerando que las reformas serían un éxito. También argumenté que las otras dos calificadoras –Fitch y Estandar & Poors– no habían hecho lo mismo. El tiempo me dio la razón, pues el 23 de agosto de 2016, Moody’s redujo su calificación de la deuda de positiva a negativa, a lo cual se sumó Estandar & Poors.

A finales de 2014, se suscitó el escándalo de la llamada casa blanca. El presidente expresó en uno de sus discursos que la corrupción estaba domada por el Sistema Anticorrupción. Entonces escribí el artículo “¿La corrupción está domada?”, en el cual argumenté que prácticamente era un show montado por el mismo presidente para que el entonces secretario de la Función Pública, Virgilio Andrade, lo exculpara en agosto de 2015, es más 1 día antes la Función Pública publicó el Código de Ética. Para ello el presidente públicamente en un nuevo discurso pidió disculpas. Pedir disculpas es que algo hizo más y quiere que le quiten las culpas. Insistió en las disculpas cuando Joaquín López Dóriga le hizo una entrevista en agosto pasado.

En 2015, el presidente realizó una visita de Estado al Reino Unido. Son importantes las visitas de Estado porque se abren y consolidan las relaciones diplomáticas y todo presidente tiene que cumplir con esta facultad. Sin embargo, el problema no fue que cumpliera con esta visita, sino que el problema fue que fletara un avión con 200 invitados, incluyendo a sus familiares y a familiares y amigos de su esposa.

Como el presidente ha puesto la muestra, también sus colaboradores han hecho lo mismo. Finalmente, para muestra basta un botón.

Junto con el escándalo de la casa blanca también se abrió el caso de la casa de Malinalco que adquirió Luis Videgaray al Grupo Higa, y como su jefe lo hizo, también él fue exonerado de toda culpa por Virgilio Andrade.

A principios de 2016 se filtró un video donde polícias federales y miembros del Ejército Mexicano torturaban a una presunta delincuente. Ni tardos ni perezosos, el secretario de la Defensa Nacional, general Salvador Cienfuegos; el comisionado Nacional de Seguridad Sales Heredia, y el secretario de Gobernación, en sendos actos pidieron disculpas. Nada raro su jefe también había pedido disculpas antes, aunque no por el mismo motivo.

En el mes de agosto se celebraron los juegos olímpicos en Río de Janeiro, Brasil. El titular de la Comisión Nacional del Deporte y Cultura Física, Alfredo Castillo, cometió la “imprudencia” –así lo expresó él con Carlos Loret de Mola– de haber acreditado a su pareja sentimental y a otros invitados. Claro que aunque él dijo que había puesto la renuncia en la mesa, aunque aclaró que lo hizo cuando tomó posición del cargo y no ahora, es obvio que no lo van a renunciar. El presidente lo hizo peor en su viaje al Reino Unido.

Bueno, insisto que estamos ante un gobierno incapaz de dar resultados, un gobierno mentiroso y lo peor de todo ante un gobierno corrupto, empezando por el presidente Enrique Peña Nieto.

Óscar Enrique Díaz Santos

[BLOQUE: OPINIÓN][SECCIÓN: ARTÍCULO]

Contralínea 504 / del 05 al 10 de Septiembre 2016

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