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Muchos se han esforzado por proteger su privacidad. Tienen su sitio de Facebook para mostrar vida social o laboral y, por otro lado, su teléfono con WhatsApp y el directorio telefónico aparte. Pero ahora ambas plataformas compartirán tus datos. Parece que no importa cómo te protejas, en algún momento se harán de tus datos privados.

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Mark Zukerberg, fundador de Facebook, al igual que Bill Gates en su época, pasa sus días entre la filantropía millonaria o comprando empresas que le pueden hacer competencia. La más reciente y llamativa fue la adquisición de WhatsApp en 2014. Sin embargo, hoy lo importante no son los miles de millones de dólares que pagó por ella…

Lo importante es que se cumple la hipótesis de que unirían ambos servicios. Era el siguiente paso y ya lo han dado. WhatsApp rompió el silencio y anunció el jueves 25 de agosto de 2016 en su blog –mediante un post titulado “Un vistazo al futuro de WhatsApp” en el que se presumen las funciones recientemente agregadas como su cifrado de extremo a extremo–, el servicio de “Llamada WhatsApp” y la capacidad para usar WhatsApp en un navegador de tu computadora. Los usuarios agradecieron que se haga lo mínimo para evitar que cualquiera espíe las conversaciones tan fácilmente.

La nueva etapa, dice el mensaje, incluirá la posibilidad –por ejemplo– de recibir mensajes de nuestro banco advirtiéndonos de movimientos fraudulentos en nuestra cuenta o que la línea aérea nos avise del retraso de nuestro vuelo. Para lograrlo, “únicamente” debemos actualizar la versión de nuestro WhatsApp y, lo más importante, aceptar los recientemente modificados Términos de Servicio y Política de Privacidad. Aunque nos dejan con una duda: ¿cómo se enterarán de que tenemos un boleto de avión o que tenemos una cuenta bancaria?

De un momento a otro llegará un aviso con la invitación a la nueva actualización y con ella la tradicional pregunta de si se está de acuerdo o no, en aceptar los términos de uso, esos textos larguísimos que siempre ignoras. Notarás, quizá, que la casilla de “Acepto”, está ya seleccionada (algo que en Europa es ilegal), ¡cuidado! Con ello, cederás tus datos y privacidad con un clic. El plan requiere de nuestra cooperación, esperan que no lo leas y, sobre todo, que no lo entiendas. Independiente de si los usuarios tienen maestría o no fueron a la escuela, no podrán entender lo que aceptan. El plan no discrimina.

La fusión entre las dos plataformas significa que a Facebook se sumarán los datos de más de 1 mil millones de usuarios incluyendo los datos privados, como el número telefónico, la agenda de contactos y, ¡ojo!, dará seguimiento a la rutina de uso.

Eso sí. El anuncio de WhatsApp de la nueva integración con Facebook nos dice muchas cosas que no se harán. Que a pesar de ese trabajo conjunto, no se compartirán las conversaciones ni los números de teléfono con terceros, tampoco los venderán, compartirán o darán a anunciantes (por el momento). No dicen nada de rastrear permanentemente tu dispositivo con tu GPS, de obtener los datos que identifican al teléfono. Que no compartan tu número telefónico no significa que no lo usarán, tampoco dicen qué harán con el resto de teléfonos de tus contactos. Tampoco dice nada del seguimiento que hará del uso, con quién platicas más, por ejemplo.

Mucha gente evitaba usar su nombre real en su página de Facebook porque no quiere mezclar su vida laboral con su vida social. Usaban apodos y Facebook poco a poco los obligó a usar sus nombres reales. Y es que a mucha gente no le gusta dar explicaciones a personas que no comparten sus gustos e intereses, personas con las que quizá es necesario interactuar en su trabajo pero no en las noches después de su jornada laboral o sus fines de semana, gente que gusta de hacer performances, bailar o hacer modelaje, por ejemplo. Si ya muchos se incomodaban con que les aparecieran personas con las que alguna vez trataron por algún conocido y reciben una solicitud de amistad, ahora el algoritmo de Facebook sugerirá a sus contactos de trabajo o de negocios su página de perfil. Más solicitudes incómodas con preguntas incómodas, como: ¿eres tú la de la foto bailando? Con sus respectivas invitaciones a salir, rompiendo la sana distancia laboral e iniciando la guerra de prejuicios.

Aunque existe una opción para desactivar que WhatsApp comparta los datos, sólo te da 30 días para configurarla y no asegura realmente que dejen de rastrearte. Un problema banal para muchos, pero se podrían estar fijando las nuevas reglas de las redes sociales y la protección de datos.

Se vienen muchos cambios. Es importante notar que WhatsApp y Facebook nos advierten de lo que no harán con nuestros datos, pero es más importante que nos digan lo que sí harán.

Gonzalo Monterrosa

[BLOQUE: MISCELÁNEO][SECCIÓN: SOCIEDAD BETA]

Contralínea 504 / del 05 al 10 de Septiembre 2016

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