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I. Cuando menos de 1940 hasta finales del siglo XX, muchos mexicanos en edad escolar de cuarto a sexto año de primaria, aprendieron a leer, pensar y conmoverse (a veces hasta las lágrimas), escuchando de sus padres y maestros o cuando ya sabían “leer de corrido”, lo que el periodista, narrador, republicano, socialista y patriota italiano (agitador estudiantil) Edmundo de Amicis, con gran maestría pedagógica recrea de su vida escolar por medio de un diario de su curso de tercer año. Durante 9 meses del año escolar (de octubre a julio), el alumno Enrique redacta sus memorias. “El escolar iba anotando en su cuaderno, a su manera, lo que habla visto, oído, pensado en las aulas y fuera de ellas. Mientras que su padre, al fin del año, corrigió este diario procurando no alterar lo esencial de aquellas impresiones, en cuanto le fue posible. Cuatro años después, el estudiante, ya en el Gimnasio (equivalente al umbral de la preparatoria o bachillerato o secundaria, según el caso, en las escuelas europeas), leyó de nuevo el manuscrito, añadió o suprimió algo que a su juicio no era fiel trasunto del pasado”.

exlibris-504-aII. Conmovedoramente romántico. Idealista. De un mensaje moral republicano de solidaridad y amistad. Un libro, como se dice, para los niños y para el niño que todos llevamos dentro. La primera traducción fue de Hermenegildo Giner de los Ríos en 1884. Edmundo de Amicis fue, ante todo, periodista. Autor de cuentos, muchos de ellos intercalados en: Corazón, diario de un niño, como el cuento mensual. Sus narraciones en La vida militar. Sobre el tema de la amistad: Los amigos. Y el libro: La romanza de un maestro. Buscó De Amicis informar y educar. “Su viejo oficio de periodista le sirve para enlazar admirablemente ambos objetivos: rescata con precisión los hechos fundamentales de la realidad y explora con sencillez las causas y las consecuencias de esos hechos”. Éste es el periodismo, ahora llamado de investigación, donde “los hechos mismos deben ser contrastados con todas las pruebas disponibles” (Timothy Garton Ash:, Los hechos son subversivos, en cuya tarea “el reportero, considerado a veces como la forma más baja de la vida periodística, me parece en realidad la más elevada. Es una insignia que luciría con orgullo… pues, buena parte del tiempo trabajo en gran medida como un reportero, observando y conversando con todo tipo de personas”).

III. Es así como Edmundo de Amicis creó este admirable libro; clásico infantil para todas las edades. Su lectura contribuye a forjar el carácter generoso, caritativo y amoroso de niñas y niños hacia la adolescencia. Edición tras edición en español se han venido sucediendo, porque existe la demanda del libro que, sirve, asimismo, a los adultos (a las madres de Miguel y Ramsés, dos niños a los que aman Balbina y Silvia María), porque Edmundo de Amicis escribió esas páginas inmortales de literatura. Donde uno abra el texto, encuentra una lección de civismo, nobleza, compañerismo, amistad y amor filial; la comunión alumno-profesor… la carta-recado de su madre a Enrique, sobre los pobres, conmovedora. Así que es un libro que no debe faltar en un hogar. Hay que tenerlo a la mano para en un momento de sosiego darle lectura. Son páginas hermosas y vibrantes que ejercitan las emociones. Y las hace vibrar con esa prosa rica en reflexiones sobre lo más sublime de los seres humanos.

Ficha bibliográfica:

Autor: Edmundo de Ámicis

Título: Corazón, diario de un niño

Editorial:         Editores Unidos Mexicanos

Álvaro Cepeda Neri

[BLOQUE: OPINIÓN][SECCIÓN: EX LIBRIS]

Contralínea 504 / del 05 al 10 de Septiembre 2016

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