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En total hermetismo, la petrolera rusa Lukoil entró al negocio petrolero en México. Con un Contrato Integral de Exploración y Producción –según la prensa internacional–, la trasnacional opera el bloque Amatitlán, en Veracruz, desde octubre de 2015

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La noticia se dio a conocer en Londres: la gran petrolera rusa Lukoil al fin había logrado entrar al reparto de los bloques petroleros de México. Decimos “al fin”, porque los tovarich, como les decíamos hace medio siglo, ya habían hecho intentos infructuosos por ganar alguna área, tanto en la licitación 1 del 15 de julio, como en la subasta 2 del 30 de septiembre, ambas de 2015.

Importantes funcionarios de la industria petrolera de México informaron que los rusos ya eran los nuevos operadores del bloque Amatitlán, en Veracruz, en un acto celebrado el 6 de octubre de 2015, en el que se ofrecieron las zonas petroleras de México en Europa, para buscar atraer inversión extranjera. A continuación la portada de la presentación.

Como se puede ver en la gráfica, un mes posterior a dicho anuncio, la agencia de noticias Sputnik Nóvosti publicó una nota en donde informaba que Rusia ya estaba realizando actividades en Amatitlán.

Varias preguntas sin respuesta: ¿Cómo llegaron los rusos a Chicontepec? ¿Quién los metió y con qué procedimiento legal? ¿Cuándo se realizó la licitación?

Según el anuncio en Londres, Lukoil hace esta primera incursión en México bajo un esquema contractual llamado Contrato Integral de Exploración y Producción (CIEP). Este tipo de acuerdo fue el principal resultado de la reforma energética de 2008.

Una parte de las áreas de Chicontepec fueron licitadas entre 2013 y 2014. En Contralínea hemos explicado algunos aspectos de ese proceso, tal es el interés de empresas como Halliburton por posicionarse en el bloque Humapa, al ofrecer en la subasta casi el cien por ciento de las utilidades.

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Ahora, con la incorporación de los rusos, es necesario abundar sobre el bloque Amatitlán. Esta área inicialmente quedó desierta, pero en 2014 en una nueva subasta fue adjudicada a un consorcio encabezado por la petrolera “Andes Energía Argentina”, que formuló una oferta igual a la de Halliburton. Si Amatitlán ya había sido ganado por los argentinos ¿vendió sus derechos a los rusos? Si los argentinos no estaban como operadores, ¿los rusos pagaron para tener acceso al cuarto de datos? ciertamente Enrique Peña Nieto está cobrando una bicoca, pero son recursos de la Nación.

Por otro lado, ¿estos cambios de operador están contemplados en la legislación?, ¿recibe el gobierno de México algún nuevo pago? En la legislación gringa, cuando un operador devuelve un bloque, el gobierno lo licita nuevamente y recupera más ingresos.

Todas son preguntas que hablan de la falta de transparencia. Debe aclararse que algo hemos podido entender del complicado y enorme paquete de la nueva legislación y no en la letra chiquita, sino en otras disposiciones en letra todavía más pequeña, encontramos disposiciones legislativas donde se establece que los CIEPS continúan vigentes, algunos creían que este modelo de contrato estaba abolido al surgir los nuevos contratos de utilidades y producción compartida y los de licencia, establecidos en la legislación secundaria de la reforma de Peña Nieto, pero no es cierto, ahí están funcionando para abrir espacios a este manejo opaco de los campos mexicanos.

¿Por qué Lukoil, la compañía petrolera más grande de Rusia y su mayor productora de aceite se interesa por Chicontepec?, varios analistas han explicado el tema. Peniley Ramírez, al día siguiente de la licitación de seis áreas de esa zona, explicó en Reporte Índigo que las tres empresas que hicieron las ofertas más elevadas (Halliburton, Watherford y Schlumberger) eran las mismas que habían tenido los contratos de los llamados laboratorios en Chicontepec, de tal manera que conocían los recursos en el subsuelo y las técnicas que permitían su explotación comercial. En esa misma publicación el ingeniero Garaicochea decía que en un pequeño puñado de pozos las nuevas tecnologías permitían tener tasas de retorno atractivas, y quien esto escribe comparó los resultados de los primeros pozos horizontales y los aumentos en producción con los multilaterales.

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Chicontepec es muy heterogéneo

Formalmente, Lukoil ya se ha instalado como nueva operadora en el bloque Amatitlán de Chicontepec. Aunque este es uno de los más desafiantes, por su dificultad y costo.

En la ilustración dos se muestra la superficie de seis bloques y en los campos que contiene pueden verse los siguientes contrastes: en el bloque Soledad, toda la superficie queda cubierta por el campo del mismo nombre, con 492 pozos; en cambio en el bloque Amatitlán, apenas hay 23 pozos, el campo está casi “vacío” y todo está por hacerse. Lukoil tendrá que realizar inversiones de alto riesgo porque son de exploración; en cambio las actividades en Soledad pueden ser reentradas, operaciones de rehabilitación, ya se cuenta con más información, como las columnas geológicas, presiones, internas, etcétera.

De los 23 pozos, sólo tres están en producción, pero de cada uno apenas se exprimen unos 12 barriles diarios, que se trasladan en camiones cisterna que pasan de vez en cuando para llevarlos a una batería a 40 kilómetros de distancia, donde se separan los hirocarburos. No hay infraestructura de proceso ni de transporte: ductos, caminos, buenos puentes. Por ello tenemos la hipótesis de que los rusos ni siquiera han realizado una visita a su reciente adquisición.

Desde luego el bloque Amatitlán también tiene ventajas, es enorme, mide el doble de los otros, se extiende por tres municipios veracruzanos: el llamado precisamente Chicontepec, colindante con Hidalgo; Ixhuatlán, municipio donde fue originario el ingeniero Heberto Castillo, y al oriente Álamo.

Otra ventaja es que los aceites de algunos de sus pozos son muy finos, más de 40 grados API, pero la gran incógnita es si los rusos podrán “pegarle” a un buen yacimiento en lutitas, de los que los gringos llaman un sweet spot (área óptima).

Podríamos concluir que si los rusos aspiran a obtener ganancias rápidas se van a desilusionar, y pronto nos dirán adiós, pero si Lukoil se propone realizar ingentes inversiones y especialmente está dispuesto a esperar con mucha paciencia hasta que el mercado internacional se levante, su presencia podría prolongarse en este país.

Fabio Barbosa Cano

Contralínea 503 / del 29 de Agosto al 03 de Septiembre 2016

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