Autor:

Para Cornelio M Castelo

I. A las páginas del narrador, orador que imparte cátedra de historia mexicana, poeta, costumbrista, historiador, cronista, educador, abogado, periodista, novelista y biógrafo Ignacio Manuel Altamirano Basilio, debemos regresar una y otra vez. Y nada mejor que hacerlo directamente en sus obras: El Zarco, Clemencia, Navidad en las montañas, Julia, Cuentos de invierno. Orgulloso indígena con su idioma nativo de Tixtla, Guerrero (1843-1893). Discípulo, amigo y compañero del Voltaire mexicano: Ignacio Ramírez. Comprometido con la Generación de la Reforma, la Constitución de 1857, las Leyes para la separación de la Iglesia y el Estado y del gobierno. Todas esas facetas son muy bien analizadas y expuestas por Vicente Quirarte en el libro: Ignacio Manuel Altamirano. Un texto biográfico con una selección de entre las páginas dejadas por ese ilustre soldado por las libertades democráticas del liberalismo político que llegaba de España –que más que madre patria fue madrastra de nuestra cenicienta nación–; de Inglaterra, de Francia, de Italia (donde en San Remo, muere físicamente quien con la pluma y la espada defendió la construcción de nuestro país, como aparece en la compilación de José Antonio Aguilar Rivera, La espada y la pluma: libertad y liberalismo en México: 1821-2005; FCE).

exlibris-503-aII. El autor nos pone al frente de los escritos de Altamirano, en el contexto de su cronología. Qué atinada manera de entresacar la poesía, la narración novelística, la literatura de este guerrerense premiado con una beca a los 14 años, para ingresar al Instituto Científico y Literario de Toluca. Y aprende español con las bases de su lengua indígena, para llegar a ser uno de los recreadores del idioma español divorciado del peninsular europeo. Su correspondencia con Juárez, pero sobre todo con Ignacio Ramírez, es literatura desde sus andanzas por Mazatlán, Manzanillo, etcétera. ¡Qué patriota! ¡Y qué gran escritor! Debemos celebrar a ese doble mexicano: indígena y nacionalista que supo ilustrarse con férrea voluntad para enriquecer su conocimiento de la historia patria; y sembrar literatura en varias modalidades, que cosechamos al leerlo. En la década de 1990, la Secretaría de Educación Pública (SEP) editó su obra completa en 20 tomos; y esta compilación de Quirarte es, como se deduce de la obra en general, apenas una introducción por la que vale el gusto empezar.

III. Altamirano es una de nuestras glorias literarias que resume, desde la perspectiva mexicana-indígena-nacionalista, el sentir y querer de su época proyectados a nuestro tiempo. Testigo del amanecer cultural es, simultáneamente, un actor. Y dan testimonio de ello su prosa, sus versos y su palabra hablada, como que fue orador con una cultura universal. Invocaba a Pericles en su discurso: Democracia y libertad. Cita a Voltaire, a los griegos y los romanos. Juarista, no dudó en criticar a Juárez y hasta demandó su renuncia, pero los diputados ratificaron al oaxaqueño. Y nunca se perdió la relación de mutuo respeto por ese suceso del 17 de agosto de 1865. Esta magnífica selección con su obra completa, es para tener un panorama integral de este escritor que es honra de los maestros que, de entonces a la fecha, han enseñado a leer y escribir en todo el país, con la mística del educador que todavía es Altamirano, al leer lo que nos heredó quien participó en lo que fue nuestra gloriosa Revolución de Ayutla de 1854 con Juan Álvarez y Juárez. También fue fundador de la escuela Normal de Maestros y autor de la biografía de Ignacio Ramírez.

Ficha bibliográfica:

Autor: Ignacio Manuel Altamirano

Título: Selección por Vicente Quirarte

Editorial:         Cal y Arena. Los imprescindibles

Álvaro Cepeda Neri

[BLOQUE: MISCELÁNEO][SECCIÓN: EX LIBRIS]

Contralínea 503 / del 29 de Agosto al 03 de Septiembre 2016

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