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La semana pasada, el Departamento de Defensa de Estados Unidos publicó su más reciente Joint Operating Environment, conocido generalmente por su sigla JOE, al que en su título le agregó el año en que fija sus proyecciones: 2035. La fecha de aparición de estos documentos es variable (el anterior JOE data de 2010), pero son muy esperados porque toda la Fuerza Conjunta del país más poderoso del mundo, militarmente hablando, da a conocer hacia dónde se encaminan sus proyectos y políticas. Proporciona una perspectiva sobre las tendencias, los riesgos a su seguridad nacional, los próximos choques que vislumbra, los contextos y las consideraciones que deberán tomar en cuenta los comandantes de las Fuerzas Armadas de ese país, así como los civiles con responsabilidades en materia de seguridad y defensa nacionales.

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Claramente el documento describe lo que la Fuerza Conjunta debe hacer y ser para proteger a Estados Unidos, sus aliados, sus socios y sus intereses en todo el mundo de aquí a 2035.

Es un documento que puede consultar de manera directa cualquier ciudadano de esa nación (o los interesados de otras latitudes, vía internet). Los gobernantes mexicanos, tan proclives a emular a los estadunidenses y hasta adoptar su agenda, ojalá copiaran también su política de información. Aquí, en México, se mantiene bajo caja fuerte –literalmente– el Plan Militar de Defensa Nacional, mientras que la Agenda Nacional de Riesgos sólo es conocida por un reducido grupo de funcionarios. Ni de lejos un investigador, estudiante o cualquier persona puede tener acceso a esos documentos. Quien los solicite se topará con la infalible cantaleta: “¡eso es un asunto de seguridad nacional!”. Y no habrá poder que saque de las penumbras esos escritos.

Volviendo al documento, los gringos señalan que el escenario que observan de aquí a 2035 será de una confrontación “abierta y violenta” con sus adversarios.

El escrito está dividido en tres grandes secciones. En la primera se describen los cambios sociales, económicos y tecnológicos que están en marcha y que pudieran alterar el entorno de seguridad de Estados Unidos. En la segunda se explora cómo la interacción de estos cambios afectará la manera en que se hará la guerra en el futuro inmediato. Por último, la tercera se refiere a toda la gama de misiones en las que ya está involucrada la Fuerza Conjunta y cómo puede evolucionar con el tiempo.

Según el documento, el futuro inmediato del orden mundial será de conflicto porque varios Estados tendrán la voluntad política, la capacidad económica y las capacidades militares para intentar imponer sus intereses. Es decir, estarán en posibilidad de hacer frente a los gringos. La brecha entre la otrora superpotencia y las potencias emergentes se reducirá drásticamente.

En materia de geografía humana, se presentará una serie de presiones sociales, económicas, ambientales y políticas al interior de algunos países más allá del punto de ruptura; el problema se derramará sobre las fronteras, y generarán amplios problemas internacionales, que convulsionarán regiones enteras donde Estados Unidos tiene intereses.

Los militares autores del documento están conscientes de que la “razón” y la política no bastarán para imponer sus intereses; con seguridad, los políticos requerirán de la “asistencia” de la Fuerza Conjunta. En este sentido, las Fuerzas estadunidenses tendrán enfrente un oponente ideológico y la lucha será “violenta”. El escenario que se observa será de subversiones y derrocamientos de gobiernos establecidos.

En el JOE 2035 se establece que, incluso, el propio territorio y la soberanía de Estados Unidos estarán amenazados.

Mención aparte merecen los riesgos generados por agentes estatales y no estatales, quienes estarían dispuestos a usar la intimidación, la desestabilización y el uso de la fuerza.

Con todo lo anterior, los estadunidenses justifican el despliegue militar que redoblarán en los próximos años. Advierten: “la Fuerza Conjunta debe prepararse para una amplia gama de misiones diseñadas para hacer frente a estos contextos”. Los objetivos son claros: “proteger nuestros intereses nacionales, disuadir conflictos, castigar la agresión o derrotar adversarios”.

Por lo que se ve, lo que están anunciando es que utilizarán todos los métodos disponibles para asegurarse que sigan siendo el país que impone sus intereses a todo el mundo. Y que no permitirán que otra potencia les dipute los recursos que considera suyos. Aún en su trayecto final, el gobierno de Obama anuncia que, gane quien gane la próxima elección presidencial, vendrán días de más guerra y saqueo.

Fragmentos

Y mientras, en tierras mexicanas, ¿quién les cree a los gobiernos federal y estatales, de Michoacán y de Chiapas, que quienes desalojaron a los maestros fueron espontáneos ciudadanos hartos de las protestas y bloqueos? Es triste y preocupante que quienes mandan en el país no hayan aprendido nada de Nochixtlán. Ya adelantábamos en este espacio, en entregas anteriores, que la estrategia en marcha de las autoridades sería enfrentar a civiles contra maestros y activistas. Si siguen en este empeño, reaparecerán con fuerza los grupos paramilitares. ¿A eso le apuestan los cerebros del régimen? ¿Calculan las consecuencias?

Zósimo Camacho

[BLOQUE: OPINIÓN][SECCIÓN: ZONA CERO]

Contralínea 498 / del 25 al 30 de Julio 2016

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