Autor:

I. Hace 240 años nació –y 189 que biológicamente murió– el implacable periodista y genial escritor de El periquillo sarniento (para sacarle la vuelta a la restauración de la inquisición y hacer un paréntesis de periodista y fundador de periódicos). Es José Joaquín Fernández de Lizardi, celebradísimo en el ejercicio de la prensa como contrapoder, durante el período más difícil de la creación de su obra (1815-1832), para cultivar la ilustración mexicana. Empolvado por el paso del tiempo, permanece su trabajo y trayectoria periodística, cuyo catálogo nos brinda Humberto Musacchio López en: Diccionario Milenios de México; Historia Gráfica del periodismo mexicano e Historia del periodismo cultural en México. Algunas editoriales siguen publicando El Periquillo sarniento, pues es fuente de la historia de la prensa escrita en México, a partir del periódico El pensador Mexicano, donde hace de nuestro Nicolás Maquiavelo, con un número para dar consejos al virrey Venegas, “sobre el buen gobierno republicano y democrático”, que le valió ser encarcelado por el atrevimiento de educar políticamente a un autócrata.

exlibris-495II. La historia del periodismo, en ese entonces, corre pareja a la maravillosa creación de Johannes Gutenberg: 1398-1468, que en nuestro país abre las puertas a la lectura (José Toribio Medina, La imprenta en México: 1539-1821, UNAM). Eso le permitió a Fernández de Lizardi sembrar y cosechar su periodismo crítico y de librepensador, para divulgar el quehacer político, invitando a estudiar su teoría y práctica. Fue insurgente en la Revolución de 1810, encarcelado por sus; ideas y su actividad en la flor de la Independencia de los Hidalgos y Morelos, y la pléyade revolucionaria que convenció al pueblo del levantamiento popular que generó la primera manifestación de la democracia directa que, con la Constitución de 1814, dio nacimiento a la democracia indirecta o representativa para constituir el Estado y los poderes. A esto contribuyó quien se conoce como el Pensador, usando no el “creer o sentir”, sino el pensar reflexionando en la cultura y la política para la formación de los mexicanos como animales políticos (Aristóteles, La Política, Gredos).

III. En mi biblioteca tengo la fabulosa edición, en dos tomos, con espléndidas ilustraciones y dibujos de El Periquillo Sarniento de 1897; con la foto y autógrafo del autor y el extraordinario prólogo de Francisco Sosa, quien festeja “la crítica de los actos gubernativos” que “no sólo comenzaron a demoler el edificio del antiguo régimen, sino que fueron los primeros váguidos (gemido o llanto de un recién nacido) del periodismo mexicano, pues hasta entonces era desconocida en nuestro suelo la discusión de los problemas sociales”. Y políticos, que afianzan y renuevan a la democracia directa, para demandar la atención de los gobernantes y exigirles cumplir sus obligaciones. Su obra periodística no es fácil de encontrar, por la falta de una historia documental desde 1800; e incluso desde la hoja impresa de 1541 a los textos de Granados Chapa, para testimonio del periodismo mexicano en todas sus manifestaciones que incluye al internet (varios autores, Cambio 18 ensayos fundamentales sobre internet; Turner, 2013). Sin el periodismo y la obra de este fundamental protagonista, el ejercicio de la prensa democrática no podría ser una continuidad del periodismo, en los términos desde el Ágora griego a la Plaza Pública de Granados Chapa. A la mano tenemos la publicación de sus dos obras literarias, criticando hechos de la vida pública, que son precursores de la prensa como contrapoder.

Ficha bibliográfica:

Autor: José Joaquín Fernández de Lizardi

Título: El periquillo sarniento y La quijotita y su prima

Editorial:         Porrúa Sepan cuantos, números: 1 y 71

Álvaro Cepeda Neri

[BLOQUE: OPINIÓN][SECCIÓN: EX LIBRIS]

Contralínea 495 / del 04 al 09 de Julio 2016

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