Autor:

En México, 54 por ciento de la población menor de 18 años se encuentra en situación de pobreza multidimensional, de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). De esto derivan otros problemas que vulneran su desarrollo: rezago educativo, marginación, discapacidad o trabajo infantil son algunos de los problemas que enfrentan.

De los 39 millones de niños y adolescentes que hay en el país, 21.4 millones se encuentra en situación de pobreza; es decir, no tienen garantizados al menos uno de sus derechos para el desarrollo social, y los ingresos que perciben no son suficientes para cubrir sus necesidades básicas.

De éstos, 4.6 millones viven en pobreza extrema que ocurre cuando en un hogar se destinan todos los ingresos en la compra de alimentos e, incluso, así no pueden acceder a lo indispensable para tener una nutrición apropiada. Además, presentan al menos tres de las seis carencias sociales incluidas en el cálculo del índice de privación social. Otros 17 millones se encuentran en situación de pobreza moderada.

No obstante, 74.4 por ciento de niños y adolescentes mexicanos presenta al menos una carencia social: 62.6 por ciento no tiene acceso a la seguridad social; 27.6 por ciento tiene carencias en la alimentación; 24.8 por ciento no cuenta con los servicios básicos en su hogar; 16.7 por ciento presenta una carencia en la calidad y espacios de su vivienda; 16.2 por ciento no tiene acceso a los servicios de salud; y 8 por ciento presenta algún rezago educativo.

El índice de mortalidad infantil es el indicador más confiable de bienestar social. De acuerdo con el Fondo para la Infancia de las Naciones Unidas (UNICEF, por su sigla en inglés), “más de un 70 por ciento de las muertes infantiles que se producen todos los años se deben a seis causas: diarrea, paludismo, infecciones neonatales, neumonía, parto prematuro o la falta de oxígeno al nacer”. El primer año de vida es el más peligroso y la mayoría de las muertes infantiles son evitables pues se producen en contextos de vulnerabilidad.

La Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes establece, en su artículo 50, que todos los niños, niñas y adolescentes tienen derecho de acceder de forma gratuita al más alto nivel de salud. En materia internacional, el Artículo 6 de la Convención sobre los Derechos del Niño establece el derecho a la vida.

Sin embargo, pese a los esfuerzos internacionales para garantizar el acceso a la salud de los infantes, y aunque en México la mortalidad infantil ha ido a la baja, en el trienio 2011 a 2013 murieron 14.3 niños por cada 1 mil nacimientos, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

La Organización Meteorológica Mundial (WMO, por sus siglas en inglés) y la Comisión Nacional del Agua (Conagua) explican en el informe Interrelaciones Agua y Salud Pública en México, de 2008, que las muertes suelen ser por causas prevenibles como la diarrea. Según estimaciones internacionales: la higiene puede reducirla en 37 por ciento; el acceso al agua potable puede hacerlo en un 25 por ciento; y el acceso a drenaje puede evitar su incidencia en un 32 por ciento.

De acuerdo con el estudio Muertes evitables: magnitud, distribución y tendencias, de la Secretaría de Salud, realizado de 2000 a 2004, 48 por ciento de las muertes de niños menores de 14 años son causadas por padecimientos derivados de enfermedades infecciosas intestinales. 58 por ciento de estas muertes se originan por consumir alimentos, agua contaminada o alimentos putrefactos con alguna bacteria, sustancia, parásito o virus. También se originan de la presencia de rotavirus durante los meses fríos y secos.

La diarrea y gastroenteritis son la causa en el 86.9 por ciento de los decesos y se presentan principalmente en los menores de un año, uno de cada 100 fallece por esta causa. La promoción de la lactancia materna, la preparación adecuada de los alimentos, las medidas de higiene, la vacuna contra el rotavirus, la mejora del drenaje y el acceso al agua potable pueden prevenir estas enfermedades y evitar la muerte de los menores.

Los primeros cinco años de vida son vitales para la sobrevivencia de los niños, aquellos que se encuentran en un contexto de pobreza y ambientes hostiles son los más vulnerables.

Según la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (Enadid) hay otros problemas que dificultan el acceso de los niños a sus derechos: 4.1 por ciento de los niños nacidos vivos de 2011 a 2013 no fueron registrados ante el Registro Civil. Además, en 2014, 2.6 por ciento de los niños nacidos no contaban con certificado de nacimiento lo cual les impedía llevar a cabo su registro.

De acuerdo con el UNICEF, el registro civil es indispensable para que puedan adquirir una identidad jurídica y puedan incorporarse como “sujeto de derecho dentro de un Estado y su acceso a un conjunto de derechos humanos reconocidos internacionalmente”.

Otro problema es el trabajo infantil. Según el UNICEF, “es un obstáculo para el desarrollo social y económico, ya que socava las competencias de su futura fuerza laboral y favorece la transmisión intergeneracional de la pobreza, al tiempo que perpetúa las desigualdades existentes”.

Actualmente, 11 de cada 100 niños y 6 de cada 100 niñas se encuentran laborando. En 2013, 2.5 millones de niños entre 5 y 17 años se encontraban realizando alguna actividad económica según el Módulo de Trabajo Infantil (MTI). De estos, 67.4 eran niños y 32.6 eran niñas.

En México, 41 por ciento de los niños que trabajan tienen menos de 15 años, la edad mínima para trabajar. Además, según la Encuesta Intercensal 2015, de los 20.8 millones de niños y niñas en edad escolar (de 6 a 14 años) 3.5 por ciento no asiste a la escuela.

El acceso a la educación también es un factor esencial para desarrollar potencialidades y ampliar oportunidades. Sin embargo, la educación básica aún no es universal: de los 6.5 millones de niñas y niños de 3 a 5 años, 35.8 por ciento no asiste al preescolar; y el 26.5 por ciento de los 6.4 millones de adolescentes entre 15 y 17 años no asiste a la escuela.

Comments

comments