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Así también podría titularse la historia de Telmex y su eterno pleito por obtener una concesión para ofrecer video en México. Sin embargo, en la década de los noventa, cuando Telmex vendió su participación en Cablevisión decidió que su prioridadera la telefonía básica y, por supuesto, la inalámbrica. El cable de cobre de su época como paraestatal prometía miles de millones de dólares y así fue. Pero luego llegó la fibra óptica y con ella la oportunidad de ofrecer Internet. Nadie se lo impidió y el gigante creció, creció y a nivel nacional.

iq-485-aEl presidente de Telmex se convirtió en uno de los hombres más ricos del mundo. Su decisión, al menos para los dividendos de sus empresas, fue la acertada. El costo para los consumidores, en cambio, fue la consolidación de un jugador preponderante en todo el país que defiende y conserva más de un 60 por ciento de sus mercados. Aún más, su historia de éxito le dio recursos para crecer en América Latina, en Europa, en Estados Unidos. Ahora, sin embargo, en su posición como preponderante – lo que le impone ciertos límites gracias a la Ley Federal de Telecomunicaciones y al IFETEL, el gigante también quiere video para seguir controlando cupos en el mercado de las telefónicas, de los operadores de Internet y, por supuesto, en el de los operadores de cable, en donde la competencia no se ha detenido.  En muchas ciudades del país, sobre todo en las pequeñas entidades, las cableras tradicionales sólo ofrecen video y datos; es cierto quieren dar voz  y van por ello. Sin embargo, aunque el total de casas con servicios de tv restringida fueran “casas pasadas”, es decir conectadas a una red  de fibra óptica– como dicen los cableros – a Telmex no le quitarían ni el ocho por ciento del mercado, según datos de consultores de la televisión de paga en México y Estados Unidos. Si las autoridades cambian la concesión de Telmex ahora estarían premiando varias décadas de un monopolio muy rentable para unos cuantos mientras la competencia apenas comienza. Telmex, en cambio, debería preocuparse por Google Fiber que, eventualmente, buscará llegar al mercado mexicano y que en su país ya provocó que AT&T ajustara tarifas y que Comcast confesara que sí, en efecto, le tiene miedo a la competencia.  Por su experiencia en Brasil, Centro y Sudamérica en donde no ha tenido restricciones, Telmex ya sabe que ser cablera es más rentable. Un reporte de su gerencia de Inteligencia de Mercados sostiene: “AMX es la empresa de TV restringida más grande del mundo”.  Por ello, la OCDE recomendó que, en tanto Telmex y AMX, no disminuyeran su participación de mercado no sería conveniente otorgar el cambio de su concesión.

El factor González Aréchiga

En la Universidad del Valle de México (UVM) un liderazgo está presente: el de Bernardo González Aréchiga a quien los reporteros del sector financiero conocimos como vocal del IPAB y un eficaz funcionario en temas económicos.

Ahora como académico está generando un cambio en una universidad que ofrece opciones  a miles de jóvenes en segmentos socioeconómicos menos favorecidos. González Aréchiga como rector de la UVM revisó los programas de estudio para iniciar nuevas licenciaturas dirigidas al sector de la energía. Interesante porque si bien uno de los grandes retos del país es la educación, el siguiente paso es la vinculación efectiva con áreas productivas. Eso está sucediendo en la UVM con las carreras enfocadas al sector de la energía. El accidente que sufrió la coinversión entre Pemex y Mexichem de Antonio Del Valle demuestra la necesidad de contar con capital humano preparado en la nueva etapa de apertura del sector de la energía.  Mexichem tuvo la suerte de contar con personal sindicalizado de Pemex en sus filas pero es un hecho que las decisiones estratégicas las tomaban ya ejecutivos de la entidad privada.

En la UVM también avanza la vinculación con el sector financiero. Resulta que el examen para la certificación de expertos en prevención a problemas de lavado de dinero en el sector financiero que aplica la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) fue diseñado por el ITAM, el Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior (Ceneval), el Instituto Nacional de Ciencias Penales y la UVM en la época de González Aréchiga.

Siguen las diferencias de opinión en Asociación Mexicana de Derecho a la Información (AMEDI). En esta Organización No Gubernamental su integrantes siguen con criterios encontrados respecto a su agenda de temas centrales. Resulta que el programa de radio que durante muchos años ha estado ligado a la AMEDI ya no se publicita en la propia página de la asociación. Los comunicadores y expertos en telecomunicaciones responsables de ese programa manifestaron su extrañeza y aprovecharon para marcar distancia de la agenda empresarial que ahora defiende la AMEDI. Por parte de su presidente Jorge Negrete simplemente no hubo respuesta.

Y seguimos en espera de la resolución del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) en materia de preponderancia en este sector. Mientras tanto, una estampa de lo que se vive en el ambiente de negocios marcado por las medidas para equilibrar el poder de mercado de los competidores. Resulta que Telesites, la operadora de torres de telecomunicaciones que se creó a partir de la separación de activos de América Móvil, no logra cumplir todas las necesidades de sus clientes. Nos referimos a la relación de negocios con la estadounidense AT&T. Específicamente en el norte del país, AT&T no encontró el tipo de servicio que necesitaba con Telesites. Si no se trata de estrategias para no conectar a sus competidores, Telesites tiene que afinar su atención al cliente.

Claudia Villegas

[BLOQUE: OPINIÓN][SECCIÓN: IQ Financiero]

Contralínea 485 / del 25 al 30 de Abril, 2016

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