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El pasado 10 de marzo falleció el señor Jorge Cordero, tras una larga batalla contra el cáncer que desde hace tiempo lo aquejaba. Larga lucha que finalmente perdió y ante la cual ni los médicos ni la extraordinaria fuerza de don Jorge pudieron hacer algo al respecto. Pero ésa no fue la única gran batalla que don Jorge libró en su vida, la otra, la que lo convirtió en un ícono de resistencia, en un símbolo de lucha y esperanza. Esa batalla aún no se termina, aún no es ganada por ningún bando. Ésa es la larga lucha que decenas de miles de surcalifornianos vienen librando desde hace décadas contra la minería en el estado.

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Tuve el honor de conocer a don Jorge y a su familia hace 1 año. Él mismo me enseñó lo que quedó de su rancho tras la artera destrucción y saqueo de que fue objeto por una treintena de hombres armados y encapuchados, justo una noche en que don Jorge y su familia se habían trasladado a la ciudad de La Paz para que él recibiera un tratamiento médico en contra de su enfermedad. Los detalles de los actos vandálicos, la intimidación y otras agresiones de que don Jorge y su familia fueron objeto por ser dueños, durante tres generaciones, de un predio que se encuentra en el centro del área que pretende ser convertida en una mina a tajo abierto para la extracción de oro, así como el periplo de los procesos legales previos y que le siguieron, pueden consultarse en www.contralinea.com.mx/archivo-revista/index.php/2015/07/12/ultima-trinchera-megamineria-toxica-en-bcs/. En ese texto se reporta una breve historia sobre los diversos intentos de establecer una mega mina para la extracción de oro en La Sierra de La Laguna, reservorio natural de agua del que dependen las poblaciones más importantes del Sur de la entidad, entre ellas la capital del estado.

La batalla contra la megaminería tóxica a tajo abierto que libró durante buena parte de su vida don Jorge Cordero lo convirtió en el símbolo que es hoy, del ranchero humilde, enamorado de su tierra, respetuoso de la naturaleza y comprometido con el bienestar de su familia y de sus conciudadanos. Pues él era consiente del peligro que implica la minería a tajo abierto y, mucho más, en La Sierra de la Laguna que es de donde se abastece de agua a gran parte de la región. Don Jorge no se dejó convencer con falsas promesas de bienestar y desarrollo, tampoco cedió a ofertas monetarias y, cuando las amenazas e intimidación llegaron al punto del saqueo y la destrucción de su rancho, fue el momento en que más determinado se le vio a no vender su propiedad y a luchar hasta su último aliento, como lo hizo, por preservar su tierra y La Sierra de la Laguna como un lugar natural, limpio y libre de megaminería toxica.

Desgraciadamente la historia de intentos de despojo que sufrió Don Jorge se repite en muchos lugares del país, en la mayoría de los casos con resultados más negativos. Donde, bajo la bandera del desarrollo y del bienestar, las autoridades permiten la entrada de empresas mineras, mismas que en nuestra nación tienen concesionada para tal actividad millones de hectáreas, tan sólo en los últimos 20 años los diferentes gobiernos federales, incluido el actual, han autorizado más de 27 mil concesiones mineras, que implican más de 37 millones de hectáreas (Roberto Garduño, “En cuatro sexenios han sido otorgadas 27 mil 199 concesiones a empresas mineras”, La Jornada, 14 de marzo de 2016, www.jornada.unam.mx/2016/03/14/politica/006n1pol). Como es sabido la explotación minera es una de las actividades que mayores impactos negativos genera al medio ambiente. Y aunado a la gravedad de sus resultados contaminantes, para su realización se requiere de grandes cantidades de agua, solamente en 2014 la minería ocupó en nuestro país 437 millones de metros cúbicos de agua. Esta misma cantidad podría ser utilizada para sostener a la población de Baja California Sur, Colima, Campeche y Nayarit durante 1 año (Manuel Llano, “Concesiones de agua para las mineras”, Heinrich Böll Stiftung. México, Centroamerica y el Caribe, https://mx.boell.org/es/2016/02/17/concesiones-de-agua-para-las-mineras). Está visto que a los hombres del dinero no les importa nada más que eso, y si el agua es un recurso para obtenerlo, aunque eso implique contaminarla y acabarla, así habrán de hacerlo. Casos de contaminación a mantos y afluentes acuíferos abundan en el mundo y en el país. El Río Sonora sigue contaminado y sus efectos negativos ni siquiera han sido calculados.

Don Jorge sabía de la importancia vital de la Sierra de La Laguna como fuente de agua en una tierra semidesértica, sin grandes afluentes naturales y con uno de los menores índices de lluvia del país. Fue por esa sencilla sabiduría que antepone el vital líquido a la ganancia económica, que don Jorge al enarbolar la lucha contra la megaminería tóxica se volvió ejemplo para una ciudadanía cada vez más organizada y consciente de la importancia del medio ambiente para su supervivencia. Más aún en tiempos de escasez de agua, en momentos en que el gobierno intenta privatizar el servicio de suministro del vital líquido a nivel nacional y, sobre todo, en un entidad a la que nunca le ha sobrado el agua. Por esa simple, pero profunda sabiduría, fue que don Jorge Cordero se convirtió en guardián de la Sierra de La Laguna, en defensor de la vida de los surcalifornianos. Descanse en paz un hombre sensato que le enseñó a un estado la importancia de lo más simple.

Roberto Galindo*

*Maestro en ciencias en exploración y geofísica marina

[BLOQUE: OPINIÓN][SECCIÓN: ARTÍCULO]

Contralínea 485 / del 25 al 30 de Abril, 2016

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