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Hace ya 9 años 4 meses que el gobierno federal inició una espiral de violencia y terror. El costo para la sociedad de la supuesta “guerra” contra el narcotráfico ha sido muy elevado: ejecuciones, desapariciones, feminicidios, torturas, violaciones, agresiones sexuales, secuestros, extorsiones que se cuentan por decenas de miles. A ello se suma la impunidad y el miedo.

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Uno de los mayores efectos que tiene la violencia es que la gente se retraiga, que no haga contacto con las demás personas, que tenga miedo de las consecuencias de ese contacto, explica en entrevista el doctor Alfonso Valenzuela Aguilera, investigador en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos.

El autor del libro La construcción espacial del miedo (Juan Pablos Editor, 2016) agrega que los únicos que se fortalecen con un contexto violento, como el que padece México, son los poderes más totalitarios. “Gente vinculada con actividades ilegales y gente a la que le gustaría regresar a una dictadura. Ese tipo de poderes son los que se fortalecen con esta desmovilización [social]”.

Para el académico, la visión simplista del gobierno que ubica buenos y malos es incorrecta. Ello porque “la criminalidad está infiltrada en todos los ámbitos –en el empresarial, en el gobierno, en las instancias que se encargan incluso de combatir al narcotráfico, en las policías–; entonces es un poco ridículo hablar de que existe un grupo ya identificado fuera de la ley y el resto estamos dentro de la ley. Esto es lo que lo hace muy complicado. Cualquier estrategia que no tome en cuenta este factor no va a tener éxito porque está muy infiltrada la delincuencia. Lo que hay que hacer es identificar esto y empezar a hacer acciones que manden el mensaje de que alguien que cometa un ilícito será castigado. Lo que hay que hacer es atacar esa impunidad”.

El académico refiere que esto se puede enfrentar con organización. “El crimen es muy fuerte porque está organizado. Entonces necesitamos una sociedad organizada. Ésta requiere una serie de puntos, no sólo un líder que sea el que todo mundo tenga que seguir, si no organizarse desde lo pequeño, desde los vecindarios”.

Valenzuela Aguilera, quien encabeza el proyecto Observatorio de Seguridad Ciudadana y Cohesión Social, explica que en este país pareciera que nunca vamos a ver que los corruptos, los delincuentes, los políticos y los empresarios sean llamados a la justicia y sobre todo sean encarcelados. Pero, indica, ejemplos como Brasil y Colombia donde eso ya está ocurriendo son una buena señal. “Eso puede ocurrir en México y tenemos que impulsarlo hasta que suceda”.

Respecto de los crímenes masivos sucedidos en este contexto de violencia, en los que se ha comprobado incluso la participación de agentes del Estado (como el caso de los 43 normalistas rurales desaparecidos en Iguala, Guerrero, por policías municipales, y los civiles ejecutados en Tlatlaya, Estado de México, por militares), el investigador indica: “Es un problema especialmente grave porque ya se viene perfilando una violencia institucional, una violencia de Estado que es algo tremendamente grave”.

Uno de los mayores efectos de la violencia es que la gente se retraiga, que no haga contacto con las demás personas”

El doctor en urbanismo por la Universidad Nacional Autónoma de México reflexiona que nuestro papel como ciudadanos es no dejar la seguridad en manos de las instituciones del Estado, sino reclamarla por medio de las leyes de participación ciudadana –a través de las cuales se puede revocar el mandato–, y ahondar más en su incidencia.

El ciudadano, dice Valenzuela Aguilera, tiene que estar participando, evaluando e incidiendo de manera estructural dentro del gobierno. “Hay que avanzar en varios frentes y no dejar que la violencia se vuelva costumbre. Si uno como miembro de la sociedad, como ciudadano, no está alzando la voz y también uniéndose al resto de los conciudadanos, tiene que tomar cartas en el asunto, protestar cuando haya que hacerlo y ofrecer alternativas”.

Agrega que no queda mucha opción: “Aun cuando sentimos que no hay mucho que hacer, hay que recuperar este sentido de resiliencia, de recuperación ante estos tremendos traumas. No es fácil. Pero como han hecho otros países y naciones al término de las guerras o en la parte final, tenemos que darle término impulsando el imperio de la ley, el estado de derecho. Eso es fundamental”.

Los únicos que se fortalecen con un contexto violento, como el que padece México, son los poderes más totalitarios”

Para recobrar el tejido social, el doctor propone recuperar el sentido de solidaridad. “Hay que agarrarnos de los elementos que componen la cultura de paz y utilizar los valores como la solidaridad, la comunicación no violenta, la inclusión. Estos elementos que hacen que el tejido social se vaya reconstruyendo. Es una tarea importante y hay que mantenernos firmes, no hay que dejar que hagan lo que quieran a nivel de gobierno y de instituciones. Retomar ese poderío [ciudadano] que en este siglo es el que va a dar la respuesta”.

En su libro La construcción espacial del miedo, Valenzuela Aguilera aborda con detenimiento temas como la creación del estado de excepción, la seguridad, la vigilancia y el control social; el miedo y las geografías de la violencia; la militarización; la inseguridad; y las redes comunitarias frente a la violencia. Una lectura recomendable para entender esta terrible realidad que cada día lacera más a nuestra sociedad.

Nancy Flores, @nancy_contra

[BLOQUE: OPINIÓN][SECCIÓN: AGENDA DE LA CORRUPCIÓN]

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Contralínea 484 / del 18 al 23 de Abril, 2016

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