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Un apéndice del Pacto por México establece que el candidato por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), Verde Ecologista de México y Partido Nueva Alianza (Panal) será Alejandro Ismael Murat Hinojosa, el júnior del exdesgobernador de Oaxaca: José Nelson Murat Casaab. Su padrino es Enrique Peña. También los Chuchos (Jesús Zambrano y el furibundo Jesús Ortega) acordaron con el tal Nelson quien, a su vez, participó en la complicidad del triunvirato PRI-Partido Acción Nacional (PAN)-Partido de la Revolución Democrática (PRD) para desnacionalizar el petróleo y privatizarlo al mejor postor, con esas 11 dizque reformas estructurales que no han funcionado porque, ante la caída del precio por barril, los presuntos inversionistas de Pemex se echaron para atrás. Nelson publicó un librillo para adornarse de ser uno de los principales impulsores de ese “pacto”. Y alegando que en agradecimiento de esto, Peña le aseguró que su hijo será el candidato priísta y que ya ha girado la orden al PRI para que lo imponga como tal, ha preparado el asalto para hacer desgobernador de Oaxaca a su júnior, que nacido en el Estado de México se hizo ahijado político de Peña y éste lo nombró director del Instituto del Fondo Nacional de Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) como trampolín.

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Los Murat tienen, de mal habidos fondos… ¡y en dólares!, bienes inmuebles de lujo tras la frontera Norte de nuestro país, según fueron exhibidos en los medios de comunicación. El júnior que despachaba en el Infonavit alega que recibió como herencia política la promesa de su papá de ser el desgobernador, una vez que se vaya Gabino Cué. Éste tiene su precandidato, al PRD y quizá también al PAN, pero rendido al gobierno federal a cambio de impunidad, está advertido que el PRI recuperará Oaxaca en un arreglo que, incluso, llega hasta a la Suprema Corte por medio del ministro que más presume de incorrup­tible: José Ramón Cossío Díaz, director de tesis del júnior y quien más lo recibe en su despacho. Murat hijo sólo de pisa y corre ha visitado la entidad (y le hace el feo a los chapulines, acociles y al enredoso quesillo, tolerando un poco el chocolate pero sin pan de huevo), con lo cual no reunía la residencia que era de 5 años, y que infructuosamente trataron de arreglarla a 3.

En la entidad, donde sigue la legítima inconformidad magisterial, conocen de sobra a Nelson Murat, y los ciudadanos que votan por el PRI están alarmados y consideran no sufragar por ese partido si el candidato es el júnior, títere de la mano negra de Nelson quien presume del padrino de su hijo: nada menos que Peña; quien lo ha protegido desde que el mexiquense fue desgobernador. Antes de dejar el cargo, el júnior iba y venía a Oaxaca para, en actos públicos (lo que incluye grandes comilonas con sus “simpatizantes”) dizque entregar casas del Infonavit, para tener “pruebas” de su residencia. Lo cierto es que ni los que hacen grilla ni nadie de la élite en los tres poderes lo conocían; pero sí al papá por su corrupto y arbitrario abuso del poder cuando se desempeñó como uno más de los recientes desgobernadores (Carrasco convertido al panismo; Ulises Ruiz pegando adobes priístas; y Gabino, que prometía ser lo mejorcito y resultó de lo peorcito).

Nelson sólo quiere que Peña ordene que su hijo sea el candidato y él se encargará de todo lo demás: comprar votos, amenazar a los que se opongan y completar la faena cruzando boletas al por mayor para garantizar que su júnior gane limpia y abrumadoramente. Hasta con votos de sobra del padrón. Y cuando le dicen que en Oaxaca habrá un candidato independiente, tiene un motivo más para arreglar sus chapuzas y derrotar, a la mala, claro, a los oponentes a su hijo que ya tiene hasta el discurso de aceptación de la candidatura. Nelson también ha gestionado con Ricardo Anaya que el PAN no tenga candidato y apoye al júnior para ser como su papá: desgobernadores con el lema de Hank: “un político pobre es un pobre político”, por lo que ya son ricos tirándole a millonarios. Besamanos de su padrino, el júnior ha jurado a Peña que apoyará a Luis Videgaray para la candidatura presidencial como parte del “pacto” Nelson-Enrique. Aunque los grupos oaxaqueños se están preparando para ver si Nelson les llega al precio; y los más, para impedir que el peñismo-muratista se salga con la suya.

Alejandro Ismael Murat Hinojosa planea agandallarse el gobierno, no del Estado de México, al que tiene derecho, sino el de Oaxaca, donde su papá tiene intereses que es necesario cuidar y aumentar. Para esto apura sus avanzados preparativos y ya giró su renuncia [en noviembre] dirigida a su padrino y a Videgaray, para en estampida salir a la autopostulación, adelantándose a la agenda priísta.

Nelson estuvo cabildeando en la Corte que avalaran la contrarreforma sobre la residencia oaxaqueña para ser candidato a un cargo de representación, y completar con una inventada legitimidad, la candidatura de su hijo; pero no le salió la jugada. De entrada el ministro Cossío Díaz representaba un conflicto de intereses, ya que prevalecería su amistad con el júnior. Además, la Corte no debe avalar una contrarreforma de tal naturaleza. Sí hubiera podido, por una negociación contraria a derecho positivo, suscribir el cambio de 5 a 3 años para favorecer al júnior, en un asunto que es, por cierto, competencia de la Corte como tribunal constitucional.

Pero parece que de todas maneras se gesta una especie de golpismo para imponer al licenciado Murat Hinojosa como candidato a la gubernatura de Oaxaca, donde solamente están esperando el cerillo que prenda la mecha del descontento popular.

Postular al hijo de Nelson Murat Cassab es poner en escena a Nerón pulsando su lira mientras se incendia Oaxaca; y semejante desatino daría al traste con la agenda del PRI que busca hacerse de al menos nueve gubernaturas –de las 12 que están en disputa para este 2016–, pero no la oaxaqueña con los Murat.

Álvaro Cepeda Neri*

*Periodista

[BLOQUE: OPINIÓN][SECCIÓN: CONTRAPODER]

Contralínea 472 / del 25 al 31 de Enero de 2016

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