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I. Me ha obsequiado Federico Osorio Altúzar una copia del libro: Trascendieron, escrito por Sergio Anaya Mexía con motivo del 60 aniversario del Instituto Tecnológico de Sonora (Itson), en el municipio de Cajeme; de cuya labor y éxitos constantemente me pone al tanto mi amigo Javier Castelo Parada; y cuyo rector es Isidro Roberto Cruz Medina. En esa institución cursé el bachillerato, cuando se llamaba Instituto Tecnológico del Noroeste, donde cajemenses nos formamos para transcender cada uno en sus respectivas opciones universitarias (en la Universidad Nacional Autónoma de México, sobre todo); y que como el cuerpo magisterial actual, los de aquel entonces crearon cuadros estudiantiles, coordinados por dos varones de la talla de Julio Ibarra Urrea y Alberto Delgado Pastor. Ya Carlos Moncada nos había ilustrado los recuerdos-nostalgias con su: Historia del Itson, en colaboración con Eduardo Estrella. Y Sergio Anaya Mexía ha recopilado la historia en transición a mayores logros del Itson, donde con su lema: “Educar para transcender”, y el “¡atrévete a saber!” kantiano, enriquecen con estudios superiores a la sociedad civil, desde el Noroeste geográfico del país.

instituto-sonora-300II. Mis sondeos a vuelo de pájaro me dicen que, si no todos, la mayoría de mis cuádruples compatriotas: mexicanos, cajemenses, yaquis y obregonenses, estamos agradecidos y necesitados de la creación del Tecnológico del Noroeste-Tecnológico de Sonora con sus cuatro campus (Navojoa, Guaymas y dos en Ciudad Obregón), para atender la demanda de estudios superiores. Y un acierto de la comunidad para liberar de la ignorancia a sus hijos por medio de la ilustración. No pasa Cajeme por sus mejores momentos. Como la mayor parte del país, enfrenta una crisis económica que a nivel estatal y federal afecta sus subsidios; pero aún con sus problemas financieros, el Itson acomete su tarea pedagógica en casi todas las ramas del saber, como árbol a cuya sombra se cobijan sus generaciones estudiantiles. Y este libro es un modesto pero valioso testimonio, donde se “reconoce el esfuerzo de los fundadores de nuestra Casa de Estudios y de quienes continuaron (y continúan) su labor”. Aunque por su extensión están sólo algunos de los que dejaron huella y que integran la amalgama de dos tecnológicos.

III. Nacido de un esfuerzo colectivo colmado de esperanzas, 60 años después se mantiene para provecho de la juventud sonorense y regiones aledañas; y que junto con la Universidad de Sonora son vasos comunicantes de alumnos, profesores e investigadores que se responsabilizan del mutuo aprendizaje. Casi 90 páginas muestran el panorama de sus 6 décadas con la “misión [de] preparar a los profesionistas requeridos para el desarrollo social de Sonora y de México; generar conocimiento por medio de la investigación científica y tecnológica, participar en el proceso de creación y conservación de la cultura y extender los beneficios de la ciencia, la tecnología y la cultura hacia la comunidad”, como escribió en su mensaje el rector Cruz Medina. Este libro es un puente entre pasado y presente; la trayectoria de una escuela que cumple con su deber de informar culturalmente para formar humanista-tecnológicamente a sus alumnos. No ha sido fácil la tarea renovada en cada ciclo escolar y a esa causa han de llamarse sus egresados para tenerla conectada entre los que se van y los que llegan. Memorias semejantes deben aparecer para mantener viva la llama de una institución que ha trascendido en el espacio y el tiempo de la convivencia; y que son un homenaje al binomio: Tecnológico del Noroeste y de Sonora, a sus iniciadores, a sus exalumnos, a Alberto Delgado Pastor y Julio Ibarra Urrea y sus benefactores.

Ficha bibliográfica:

Autor: Sergio Anaya Mexía

Título: Trascendieron

Editorial: Instituto Tecnológico de Sonora, 2015

 

Álvaro Cepeda Neri*

*Periodista

[BLOQUE: MISCELÁNEO][SECCIÓN: EX LIBRIS]

Contralínea 467 / del 14 al 12 de Diciembre 2015

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TUIT:

Instituto Tecnológico de Sonora, indispensable para la educación de esa entidad