Rusia en Siria

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La Federación Rusa inició formalmente sus operaciones militares en la República Árabe Siria el pasado 30 de septiembre. A pedido del gobierno sirio encabezado por Bashar al-Assad, Moscú no sólo ha reforzado su presencia en la base aérea de Latakia y ha enviado navíos militares al puerto sirio de Tartus, sino que ha tomado como objetivo a las milicias prooccidentales consideradas como grupos terroristas por el Estado sirio. En este punto es cuando las dirigencias europea y estadunidense alzan la voz, cuando se bombardea –por parte de la aviación rusa– a los mercenarios financiados por fondos estadunidenses. Si bien Rusia también ha optado por afirmar la legitimidad de sus acciones mediante el pedido formal de las autoridades árabes, insiste que Bashar al-Assad, además de ser la autoridad legítima, es el único que afronta militarmente al Estado Islámico en sus acciones.

Las intervenciones aéreas en las provincias de Idlib, Hama y Homs, bastiones de la oposición armada contra el presidente Bashar al-Assad, fueron de las primeras iniciativas tomadas desde la base aérea de Latakia, y fueron duramente criticadas por las potencias occidentales. En respuesta, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia publicó un comunicado el jueves 1 de octubre, donde Serguéi Lavrov, ministro de Relaciones Exteriores, afirmaba:“respondiendo a un pedido por parte de la dirigencia siria, estamos ayudando a combatir exclusivamente al Estado Islámico y a otros grupos terroristas”.

La República Islámica de Irán, la República de Irak, la República Árabe Siria y la Federación Rusa han sellado un pacto de intercambio de información y la creación de un centro de coordinación en Bagdad. Con esta alianza se ha terminado por trazar el establecimiento de dos bloques: el formado por Rusia, Irán, Irak y Siria, contra la alianza de 60 países liderados por Estados Unidos, quienes desde hace medio año están interviniendo en el espacio aéreo sirio en clara violación de los derechos internacionales vigentes y de la soberanía siria. Gracias a la información que el cuarteto ha tenido, y mediante la coordinación y autorización del gobierno sirio, los ataques aéreos han tenido un resultado asombroso, en particular con los grupos terroristas menores, como la organización Jabhat al-Nusra, el Ejército Libre Sirio y otros grupos de rebeldes prooccidentales, en parte armados y financiados por la misma Agencia Central de Inteligencia estadunidense (CIA, por su sigla en inglés).

El senador estadunidense John McCain declaró el jueves 1 de octubre en una entrevista con la cadena CNN que “[puede] confirmar absolutamente que ha habido ataques contra nuestros reclutas del Ejército Libre Sirio que han sido armados y entrenados por la CIA, porque tenemos comunicación con esta gente”. Cabe destacar que el gobierno sirio los considera de esa forma; y esa visión es compartida por su aliado moscovita. Mientras tanto, los países occidentales que intervienen, además de sus aliados árabes, como Arabia Saudita o Catar, actúan por cuenta propia.

El gobierno irakí, liderado por Haider al-Abadi, en días recientes ha levantado formalmente la demanda de intervención de Moscú para combatir al Estado Islámico en su territorio, al que hasta ahora Rusia se había negado a intervenir, a menos de que sus autoridades lo solicitaran expresamente. Esta postura de un gobierno irakí, que juega sus cartas por igual entre Estados Unidos, sus aliados europeos y ahora la Federación Rusa, demuestra de su parte una autonomía poco vista en los años del exprimer ministro Nuri Al Maliki.

Las críticas no fueron en sí por el hecho de bombardear Siria, sino más bien porque no solamente incluyen el Estado Islámico, sino también a otras organizaciones. En una entrevista a la cadena francesa RTL, el ministro de relaciones exteriores de Francia, Laurent Fabius, indicó que, “según las informaciones con las que contamos, [los rusos] han atacado buena parte de la resistencia. Si continúan así, será un desvío de lo que dicen”.

Ese mismo día, el vocero del Kremlin, Dimitri Peskov, al responder sobre esa cuestión, indicó que “los objetivos son elegidos en colaboración con el Ejército Sirio en Siria”, no obstante que el portavoz del Ministerio de Defensa ruso, Igor Konashenkov, dijera que se habrían realizado 20 vuelos en la provincia de Al Raqa, bajo dominio del Estado Islámico. Si de combatir el terrorismo están todos de acuerdo a priori, no hay consenso de quién es candidato a tal denominación. Afirma, además, que “según el Estado Mayor, hemos logrado cortar el sistema de abastecimiento técnico-militar de esa organización terrorista. También hemos causado daños significativos a la infraestructura utilizada para el entrenamiento de los terroristas en territorio de Siria”.

Mientras que 60 naciones lideradas por los Estados Unidos ya están operando ilegalmente con ataques aéreos, violentando así la soberanía siria, sin siquiera reconocer la existencia de un gobierno constitucional sirio, el grupo de cuatro naciones (Irán, Irak, Siria, Rusia) se pone al servicio de un gobierno sirio, con el fin de erradicar el Estado Islámico al lado del presidente Al-Assad.

La conformación de este cuarteto, donde se le vuelve a dar una posición de fuerza a varios de sus integrantes, ha hecho que los primeros tengan que dar marcha atrás en el intento de crear una “transición democrática”, o un cambio de régimen. En este punto crucial se divide la mal llamada comunidad internacional, que hoy se encuentra ante el dilema de cómo combatir el terrorismo, y de quiénes son considerados terroristas.

Axel Plasa, @axel_contra

[BLOQUE: OPINIÓN] [SECCIÓN: ARTÍCULO]

 Contralínea 459 / del 19 al 25 de Octubre 2015

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