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I. “Cuando llega la noche, regreso a casa y entro en mi escritorio, y en el umbral me quito la ropa cotidiana, llena de fango y de mugre, me visto paños reales y curiales, y apropiadamente vestido entro en las antiguas cortes de los antiguos hombres donde, recibido por ellos amorosamente, me nutro de ese alimento que sólo es el mío, y que yo nací para él: donde no me avergüenzo de hablar con ellos y preguntarles por la razón de sus acciones, y ellos por su humanidad me responden; y no siento por 4 horas de tiempo molestia alguna, olvido todo afán, no temo a la pobreza, no me asusta la muerte: todo me transfiero a ellos […] veréis que los 15 años que dediqué al estudio del arte del Estado no los pasé durmiendo ni jugando…” Éste es un fragmento de una carta que Maquiavelo escribió a Francisco Vettori el 10 de diciembre de 1513. Las cartas de Nicolás Bernardo Maquiavelo de Nelli (porque a pesar de sus detractores, Maquiavelo sí tuvo madre) a diferentes destinatarios de 1512 a 1527, bien pueden presentarse como su autobiografía. “Nos ha preocupado […] la investigación sobre las raíces republicanas” del maestro del Estado. En Los discursos sobre la primera década de Tito Livio pasamos de largo ante el cesarismo autocrático para centrarnos en “uno de los rasgos principales de [su] teoría […] el pueblo entendido como fuerza política […] la importancia de la opinión pública en el arte del gobierno y su peso ineludible en el éxito de la acción política […] que no se debe desdeñar al pueblo como fuerza actuante, y acaso la más importante en la comunidad política y que debemos considerarlo como base y apoyo de la libertad”.

II. Y es que El príncipe, la contraparte del republicanismo, es “un aviso contra los tiranos, una trampa para los príncipes, una fórmula de educación del pueblo, una manera de ofrecer a los débiles armas contra los fuertes y una herramienta en la lucha contra la hegemonía de los poderosos”. La república de Maquiavelo desarrolla entre otros temas: “Las estrategias políticas del príncipe nuevo”; “Maquiavelo y César Borgia. Fundadores míticos”; “Religión, ley, tradición y justicia”; “Del arte de la guerra y del imperio”; “De los cielos y de la fortuna”; “Virtú contra fortuna”; “Del ciudadano republicano”; “Maquiavelo… entre nosotros: ética, política y tragedia”. Dicen sus autores que para quienes saben leer la obra de Maquiavelo, “es una guía para la libertad del pueblo, un acicate para hacerse con el poder por parte del demos […]. La contribución de Maquiavelo a la teoría política consiste […] en hacernos advertir la complejidad del mundo de la acción. En señalarnos que el vínculo entre lo individual y el orden político, la justicia y el bien común, la ética y la política es mucho más estrecho y problemático de lo que pensábamos […] que la reflexión consecuencialista es necesariamente trágica, es decir, que nos enfrentará con decisiones en las que las elecciones de cursos de acción alternativos nos sumergirán en la contingencia de la acción, en el pluralismo de los valores, en la incompatibilidad de formas de vida, en la tensión entre medios y fines”.

III. El concepto de virtú –nos ilustran los autores– “procede del latín: Vistus y de la raíz: vir, que significa hombre. Se trata de aquella cualidad o conjunto de cualidades que estarían en la base del actuar propio del ser humano (la racionalidad) por contraposición a las bestias y los brutos. El término, que originalmente estaba ligado al ethos de la clase política y militarmente dominante, se asimiló a la areté, la excelencia griega cuya evolución compartió […]. El concepto de areté fue refinado por Protágoras, Sócrates”. La república de Maquiavelo precisa lo que nació en el sistema político romano: el poder estaba en el pueblo y la autoridad en el Senado. Y cuando el Profeta Desarmado se equivoca, “se equivocó por tanto el duque en esa elección y fue la causa de su ruina final”. Y es que el sujeto de la política ha de ser “un estratega al servicio de un objetivo político”, utilizando los medios jurídicos, es decir, al Estado, con los fines republicanos y el toma y daca de la democracia directa y la democracia indirecta: los representantes y la participación del pueblo.

Ficha bibliográfica:

Autores: Sandra Chaparro y Rafael del Águila

Título: La república de Maquiavelo

Editorial: Tecnos

 

 

Álvaro Cepeda Neri*

*Periodista

[BLOQUE: MISCELÁNEO] [SECCIÓN: EX LIBRIS]

 

 

 Contralínea 459 / del 19 al 25 de Octubre 2015

 

 

 

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