Autor:

I. No hay un investigador, pensador y sociólogo-historiador de la talla intelectual de Immanuel Wallerstein (1930), quien sigue ilustrándonos sobre el capitalismo y sus ismos, exitosos desde 1450; y que ha rastreado precisa y verazmente en sus cinco tomos titulados: El moderno sistema mundial (Siglo XXI). Estadunidense, ha dicho: “Mi biografía intelectual constituye una larga búsqueda de una explicación adecuada a la realidad contemporánea que nos permita actuar sobre ella […]. Es a un tiempo intelectual y política, ya que siempre me ha parecido que no podía ir la una sin la otra”. Como todo sistema-mundo, hoy en crisis por la embestida de la globalización y el neoliberalismo económico, Wallerstein fundamenta que el capitalismo (“donde cada capitalista es un rival para todos los demás capitalistas […] es una contradicción fundamental del sistema que está haciéndose muy explosiva”) enfrenta el descontento de las “clases peligrosas” y éstas quieren coadyuvar al final del capitalismo que disputa lo que deja a su paso el neoliberalismo (ver el libro de David Harvey, Breve historia del neoliberalismo, Akal).

II. Después de Fernand Braudel, muerto físicamente pero vivo en sus admirables textos: Civilización material, economía y capitalismo y a manera de prólogo a esos tres tomos: La dinámica del capitalismo, sin duda el neoyorkino Wallerstein es la tea que nos alumbra mar adentro del capitalismo y sus ismos, que han florecido para renovarse en las economías de mercado (libre, intervenido, limitado), pasando por la explotación humana, el intercambio de ganancias, crisis, recesiones y depresiones, el consumo y lujo… en el invertir y producir del capital donde participan empresarios, banqueros, gobiernos y delincuentes, desde Al Capone hasta el Chapo Guzmán (Hans Magnus Enzensberger, La balada de Al Capone: mafia y capitalismo); Slim y los millonarios de Forbes, dueños de Wall Street con sus pares en Europa, donde manda Alemania. Su tesina versó sobre “el macartismo como fenómeno de la cultura política estadunidense”. Y con el texto Capitalismo histórico y movimientos antisistémicos nos introduce al mundo que domina el capitalismo, el capital, los capitalistas (que están engullendo a Cuba para que vuelva a ser, al menos, el paraíso del turismo mundial).

III. Nos presenta la revuelta-Revolución de 1968 y su nexo con la caída del Muro de Berlín, que es la caída del comunismo en 1989. El ascenso estadunidense de 1945 a 1990, el antes y el después del capitalismo estadunidense disputándose el control con Pekín, Berlín y un Nueva York herido de muerte en el Talón de Aquiles de lo que fueron las Torres Gemelas, que inició su pérdida de hegemonía. Son los movimientos en países donde no hallan cómo ser totalmente capitalistas: “zonas subordinadas y dependientes más que participantes –dice Braudel–, donde la vida de los hombres evoca a menudo el purgatorio, cuando no el infierno”. Reflexiones históricas del sistema-mundo capitalista, con sus crisis de decadencia y globalización, devorándose al centrismo liberal político-económico-social, ante los reclamos de justicia e igualdad, la no concentración de la riqueza, la implantación de los derechos para ejercer la democracia directa y controlar a la democracia representativa, coludida con el capitalismo y beneficiarios. Y “el rechazo negativo del neoliberalismo… y la globalización como retórica… con su estandarte mediático del Foro Económico Mundial de Davos… y su réplica, el Foro Social contra la Organización Mundial del Comercio y el Fondo Monetario Internacional. En un magnífico español, Juanmari Madariaga traduce del inglés la prosa de quien hoy incursiona en el periodismo.

Ficha bibliográfica:

Autor: Immanuel Wallerstein

Título: Capitalismo histórico y movimientos antisistémicos

Editorial: Akal, Cuestiones de Antagonismo, 2012

 

 

Álvaro Cepeda Neri*

*Periodista

[BLOQUE: MISCELÁNEO]

[SECCIÓN: EX LIBRIS]

TUIT: Para entender la rapacidad del capitalismo hay que leer a Wallerstein

 

 

 

 

 Contralínea 454 / del 14 al 20 de Septiembre 2015

 

 

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