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I. Hincar el diente es una expresión con tres significados: emprender una cosa; apropiarse de algo que pertenece a otra y, la que elegí para esta nota: criticar y elogiar a alguien. En este caso, leer y estudiar el cuarto tomo de El moderno sistema mundial, de Immanuel Wallerstein, prolífico investigador, historiador de vastísima cultura y periodista –La Jornada reproduce sus ensayos los sábados–, cuyo trabajo ha sido esencial para comprender cómo, desde 1600, la economía-mundo, según el término acuñado por él mismo, es la raíz del y los capitalismos que han sido escoltados por los liberalismos: económico y político (que no pocos confunden o mezclan como si fueran lo mismo), y que se abrió paso o cedieron ante su empuje, entre el conservadurismo y las irrupciones revolucionarias: la más o menos pacífica de Inglaterra y violentas como la francesa (1789) y la rusa (1917). Es una invaluable información sobre las transformaciones pacíficas y violentas de las políticas económicas, con el alumbramiento de teorías sobre el sistema-mundo capitalista, de Adam Smith a Keynes, que exige meterse de lleno a sus casi 500 páginas y examinarlo con sentido crítico, pero siguiendo la divisa genial: “No se necesita tanto ser refutado, como comprendido”.

II. Es como si cada libro fueran dos, pues las notas a pie de página integran otro texto que completa la investigación. En este tomo fundamenta cómo los liberalismos económicos (sus interpretaciones varían en cada economía) buscan aliarse con los liberalismos políticos, para quedar como un liberalismo centrista triunfante. Con traducción de Victoria Shussheim, ante la que debemos quitarnos el sombrero, en seis capítulos da cátedra sobre el liberalismo centrista como ideología, la construcción del Estado liberal y el conflicto de clases; el ciudadano en el estado liberal, el liberalismo como ciencia social y el argumento reformulado de 1789 a 1914 (incluso el 1910 mexicano y el 1917 ruso) “como el siglo de múltiples revoluciones: la revolución industrial, la revolución científica-tecnológica, las revoluciones populares […]. La visión habitual es que la combinación de todas esas revoluciones fue la que creó lo que se denominó modernidad”. El texto mantiene la calidad de los estudios de Wallerstein; de su capacidad para la síntesis sin sacrificar ni lo accidental de lo esencial. ¡Qué libro! Sólo tiene Wallerstein un igual –al que le sobrevive–: Fernand Braudel, autor de Civilización material, economía y capitalismo.

III. Este texto nos abre una nueva perspectiva histórica sobre una época fascinante sufrida por generaciones, y que ha dejado nuevos problemas por resolver; preguntándonos si son imposibles revoluciones políticas nuevas, ante el afianzamiento de la perversión de los liberalismos, sobre todo económico, con los neoliberalismos económicos que atizan las posibilidades de una última y cuarta gran revolución-guerra mundial, para implantar como vasos comunicantes a la democracia directa con la democracia representativa en un Estado federal como estructura jurídica, que haga posible los fines exigidos por los pueblos de hoy. Es un trabajo para escuelas de estudios superiores, para periodistas, para los dedicados al entramado de teorías económicas y políticas económicas. “Si el volumen V irá desde 1873 hasta 1968/1989, tendrá que haber, si duro tanto [Wallerstein tiene 85 años], un volumen VI, cuyo tema será la crisis estructural de la economía capitalista, y cuyos parámetros irían desde 1945/1968 hasta algún momento a mediados del siglo XXI”. Si quienes lo estudiamos, también duramos tanto, esperamos abrir su trabajo de gran historiador.

Ficha bibliográfica:

Autor: Immanuel Wallerstein

Título: El moderno sistema mundial: el triunfo del liberalismo centrista, 1789-1914 (volumen IV)

Editorial: Siglo Veintiuno Editores, 2014

 

Álvaro Cepeda Neri*

*Periodista

[BLOQUE: MISCELÁNEO]

[SECCIÓN: EX LIBRIS]

 

 

 

Contralínea 452 / del 31 de Agosto al 06 de Septiembre 2015