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2015 ha sido un año lleno de contradicciones, no sólo a nivel nacional sino internacional. Se habla de progreso cuando hay más inequidad; de desarrollo, cuando lo que hay es el despojo que se realiza para la explotación de los recursos naturales; de libertad, cuando se instalan más mecanismos de control social autoritarios; de democracia, cuando los niveles de impunidad, corrupción y cooptación van al alza; de disminución de la violencia, cuando hay más genocidios. En un mundo donde los derechos humanos son cada vez más utilizados como argumento, se pierden los mínimos necesarios para la subsistencia.

Vemos cómo la paz y la seguridad parecieran desvanecerse entre los múltiples acontecimientos de violencia que asolan la vida. En México, la violencia se presenta con múltiples rostros: la cotidiana; la ejercida contra las y los jóvenes, las mujeres y poblaciones de la diversidad sexual y de género; el terror del crimen organizado; la brutalidad de quienes detentan los intereses políticos y económicos en el país contra toda oposición y protesta… Son violencias socioeconómicas, estructurales y culturales, profundizadas por la violencia institucional del Estado que invisibiliza, criminaliza, excluye o reprime, más interesado en concretar sus proyectos de acumulación de poder y capital que en realizar su obligación de hacer valer los derechos humanos como indivisibles, interrelacionados e interdependientes.

La posibilidad de una vida digna se ve arrebatada por el alza de los precios, la disminución del trabajo formal y bien remunerado y el inequitativo acceso a bienes y servicios, otrora derechos conquistados por luchas y reconocidos como inalienables del ser ciudadana-ciudadano, pero perdidos en las múltiples reformas estructurales y de consolidación de un modelo político-económico a todas vistas violador de los derechos humanos. La opción que se presenta, entonces, es entrar a la ilegalidad o migrar; buscar nuevas alternativas desde la individualidad perdiendo el tejido social y la identidad colectiva que, en otro momento, constituyeron la fuerza para la prosperidad y el desarrollo.

Para las comunidades rurales y urbanas, la incertidumbre de la realización de su autonomía y de poder decidir sus formas de vida va construyendo un muro de imposibilidades, y va abonando a la pobreza, no entendida como falta de dinero, sino como la pérdida de la posibilidad de una construcción diferente de futuro. Los intereses que regulan la vida van despojando poco a poco, no sólo de sus bienes imprescindibles a los colectivos, sino de la capacidad de ejercer la ciudadanía a la sociedad en general.

En este contexto, que lleva décadas formulándose y concretándose, es en el que las organizaciones que conforman la Red Nacional de Organismos Civiles Todos los Derechos para Todas y Todos (Red TDT) llevan a cabo día tras día y sin descanso una férrea defensa por el pleno cumplimiento de los derechos humanos de mujeres, hombres, niñas y niños, jóvenes, trabajadoras y trabajadores, poblaciones de la diversidad sexual, personas en situación de movilidad humana, comunidades y pueblos; cualquier individuo o colectivo que se encuentre en situaciones de opresión, explotación o exclusión. La Red TDT, integrada por 75 organizaciones de 21 estados de la República, este año, también, celebra 25 años de constitución; siendo una de sus mayores fortalezas el amplio espectro de derechos humanos y agendas que se encuentran y en distintos puntos se cohesionan, conformando así la posibilidad que se ha presentado de manera histórica: discutir y presentar desde la situación de los derechos humanos los diversos contextos y los actores que se van conformando y visibilizando, insumos para el continuo desarrollo de la concreción y nuevas concepciones de los derechos humanos. La Red TDT ha buscado siempre instalar la urgencia del cumplimiento de los deberes del Estado de promover, proteger y garantizar los derechos humanos, sin dejar nunca de construir alternativas y vías estratégicas desde la sociedad civil no sólo para presionar, sino para demostrar la posibilidad de vivir una vida digna y de los beneficios que ésta llevaría para todos los actores.

Mirando hacia el futuro, la Red TDT se encuentra en un momento de proposición activa y articuladora. El constante análisis, los espacios de reflexión, la mirada más profunda sobre las tendencias y los posibles escenarios futuros han construido una base sólida para catalizar los esfuerzos individuales en acciones conjuntas enfocadas a cambios más estructurales. Cada una y uno de los integrantes de las organizaciones, tocados por las experiencias de numerosas víctimas de violaciones a derechos humanos, viviendo las ineficiencias y poca o nula voluntad política del Estado, y viéndose a sí mismos, en muchas ocasiones, víctimas directas de este manejo encaminado a suprimir la exigencia, van construyendo en colectivo, desde los individuos y grupos que acompañan, desde su organización y en conjunto en la Red TDT, una fuerza de cambio que empuja luchas y resistencias.

Como ya lo habían hecho con anterioridad (en 2000 y en 2006), las organizaciones de la Red TDT decidieron que había la urgencia de pronunciarse públicamente sobre la situación actual de los derechos humanos a través de una Agenda política colectiva en la que se analizaron, discutieron y consensuaron los principales temas de debate en torno a la promoción y defensa de los derechos humanos en el país; documento de referencia y guía para la acción estratégica del colectivo. Esta Agenda (Ante la adversidad y la indignación: la construcción colectiva. Agenda política 2015-2020) no pretende dejar de lado o desdeñar otras preocupaciones o problemas que aquejan a las y a los ciudadanos de esta nación, sin embargo, las organizaciones que integran la Red TDT consideraron que los temas expuestos en ésta representan problemas estructurales de la nación, y su solución llevaría a generar transformaciones profundas en México.

La Agenda de la Red TDT se construyó con los ejes: a) tierra y territorio; b) violencia e inseguridad; c) mujeres, género y poblaciones lesbiana, gay, bisexual, travesti, transgénero, transexual e intersexual (LGBTTTI); d) derechos económicos, sociales, culturales y ambientales (DESCA) y políticas públicas; e) movilidad humana como migración, refugio y desplazamiento; y f) derecho a defender los derechos humanos y la criminalización de la protesta social.

En esta Agenda, la Red TDT denuncia que, de manera general, aun frente a los avances en derechos humanos, como la reforma al Artículo 1 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, las acciones para operativizarlos han sido escasas y poco efectivas; asimismo que la violencia e inseguridad que se vive en todo el país agrava más la situación de violaciones a los derechos humanos de las y los ciudadanos, al igual que las reformas estructurales y para el fortalecimiento del modelo económico que se han venido instrumentando en los últimos años y que van dejando en la indefensión a mujeres y hombres frente a las grandes empresas e intereses políticos. En realidad, se percibe que el uso del lenguaje de derechos humanos desde el Estado tiene más la finalidad de generar una imagen de democracia hacia los países con los que México quiere establecer relaciones comerciales, que como una promesa de cumplimiento en progresividad. Y esto se comprueba con la creciente criminalización y represión contra las personas defensoras de derechos humanos, incluyendo víctimas de la violencia del Estado, defensoras y defensores comunitarios, colaboradores de organizaciones de la sociedad civil, así como personas comunicadoras que buscan visibilizar las situaciones de violencia en el país.

La Agenda reconoce que cada eje expresado en ella transversaliza y es transversalizado por los demás. Los grupos mencionados por su situación de vulnerabilidad (mujeres, personas en movilidad humana, pueblos originarios) ven afectada su situación de múltiples formas habiendo elementos que, al sumarse, la agravan; lo que nos permite recordar que las violaciones a los derechos humanos van constituyendo cadenas de agresiones, construyendo un contexto cada vez más complejo para la defensa de los derechos humanos. Esto es parte del reto histórico que ha significado abordar los derechos humanos desde una perspectiva integral no sólo transversal, sino incluyente.

Esta Agenda es un posicionamiento político compartido entre las organizaciones que integran la Red TDT, y también una reafirmación de su compromiso para buscar la vigencia plena de los derechos humanos para todas y todos; una oportunidad de construir diálogos, alianzas y convergencias con otros actores sociopolíticos (redes, organizaciones, colectivos, movimientos sociales y ciudadanos) interesados en el pleno respeto de los derechos humanos; y una exigencia al Estado para que escuche y atienda a la sociedad en su conjunto.

Fernando Ríos Martínez*

*Secretario ejecutivo de la Red Nacional de Organismos Civiles Todos los Derechos para Todas y Todos

[BLOQUE: OPINIÓN]

SECCIÓN: ARTÍCULO]

 

Contralínea 452 / del 31 de Agosto al 06 de Septiembre 2015

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