Autor:

I. Rafael Barajas Durán, alias el Fisgón, es periodista de la caricatura y también hacedor de libros como: Narcotráfico para inocentes, el narco en México y quien lo usa; La democracia me da PEÑA, el PRI y sus fraudes; Cómo sobrevivir al neoliberalismo, sin dejar de ser mexicano; Cómo la hacen de Pemex, la nueva guerra del petróleo. De sus libros sobre periodismo tengo: La historia de un país en caricatura, que es una panorámica “de las principales corrientes de la caricatura mexicana [que] emprendieron en el siglo XIX los dibujantes políticamente comprometidos con el bando liberal […] publicada en la llamada prensa de combate”; la extraordinaria investigación de la caricatura política (¿acaso hay otro tipo de caricatura?) en colaboración, a partes iguales, del Fisgón, Ahumada, Magú, Rocha, Helguera y Ulises: El Tataranieto del Ahuizote (presentación-prólogo de José Agustín); y el tomo uno de El Chahuistle, con Rius, el Fisgón, Helguera. Son caricaturas como clavos ardientes a los que está asidos (achicharrados, para decirlo caricaturísticamente), no los políticos mexicanos –que casi no hay–, sino los funcionarios que roban, abusan y traicionan a la democracia representativa que los empolla el día efímero de las elecciones.

II. Pero hoy me referiré al magnífico libro de Barajas Durán: La raíz nazi del PAN (Partido Acción Nacional) que en cuatro capítulos, conclusiones, bibliografía, hemerografía y ficha técnica nos presenta la cara oculta de ese partido de derechas, hijos del Gómez Morín callista o anticardenista a conveniencia. La desnudez del PAN (sin el Chanel número 5 de la Monroe) deja escapar un tufillo fascista que nos muestra sus antecedentes ideológicos a la Hitler, Mussolini y Francisco Franco, héroes de los panistas enamorados del sector empresarial, asqueados del pueblo que se aferra a la democracia directa mientras llega el ajuste de cuentas. Y que ya en el poder presidencial enseñaron no servir para el buen gobierno democrático y republicano, sino para empeorar el priísmo de Alemán a Peña. El texto fundamenta verazmente la parte del Huevo de la serpiente (título de las crónicas de Eugenio Xammar desde Alemania entre 1922 y 1924, al gestarse el nazismo), cuando el PAN irrumpió como brazo nazifascista en la vida pública; en la que sigue disputando el botín. Y desentierra los orígenes de ese partido, que hoy corrompido totalmente por el peñismo, se autodestruye sin que tengamos nada que lamentar, ya que las raíces nazis del PAN no sirven ni para fertilizar tierra buena.

III. Un libro excepcional por la investigación que no tienen otros biógrafos del partido, mucho menos los que simpatizan o son “objetivos” sobre el tema: una derecha que no niega la cruz de su parroquia. Y es que el PAN también tiene raíz en el clero político, que durante toda la vida de nuestro país ha insistido en restaurar con intentonas derechistas y ultraderechistas. “La idea de que el PAN fue fundado por figuras éticas, por humanistas intachables, no tiene ningún sustento histórico. El estudio de las raíces del PAN, de su primer cuerpo doctrinario y de los textos y artículos publicados por [sus] fundadores entre 1938 y 1941, revela que… es heredero directo de las fuerzas más conservadoras del país y que nació como un partido reaccionario, en pleno auge del movimiento contrarrevolucionario fascista mundial de la década de 1930”. Con una prosa periodística, sus 240 páginas son la crónica de un partido enraizado en el fascismo nazi y el fundamentalismo más reaccionario de la derecha mexicana.

Ficha bibliográfica:

Autor: Rafael Barajas Durán, el Fisgón

Título: La raíz nazi del PAN

Editorial: El Chamuco, 2014

*Periodista

[EX LIBRIS]

 

 

 

Contralínea 445 / del 13 al 19 de Julio 2015