Yo acuso a Germán Larrea

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Lo que entre otras causas desgració al régimen presidencial, deteriorado al menos desde el salinismo, es la impunidad que se brinda la elite económica (empresarios, banqueros, financieros, etcétera) y política del grupo de Atlacomulco. Es irreversible lo que viene, además de la devastadora crisis económica que ya toca a nuestras puertas; también para el grupo en el poder de un presidencialismo amamantado en las ubres de Santa Anna y Porfirio Díaz, la pareja que parió a quienes han sido “indignos de gobernar”, de Miguel Alemán a Enrique Peña. Y en el caso específico de Germán Larrea, además de impunidad, la protección del peñismo, como antes lo fue del calderonismo, del foxismo, del zedillismo y del salinismo. Ese saqueador del cobre y otros minerales, con su imperio de capitalismo salvaje y de barbarie, acaba de provocar un desastre en Sonora, donde, por falta de mantenimiento a su mina en Cananea, derramó veneno a las aguas de dos ríos, dañando tierras, ganadería y agricultura.

Sin embargo no ha sido obligado por Alfonso Navarrete Prida ni ayer por la Procuraduría General de la República (PGR) de Jesús Murillo Karam, ni ahora con la señora de Televisa Arely Gómez (¡de Televisa, donde Larrea es socio y consejero!), y menos por Peña, a medio reparar los gravísimos daños. Y mucho menos ha cumplido con las sanciones administrativas que debe resarcir a los pobladores de siete municipios, a grado tal que hubo de constituirse el movimiento de resistencia Todos Unidos contra Grupo México para luchar contra la injusticia, impunidad y protección del peñismo a ese Larrea; quien como multiasesino de 25 mil sonorenses envenenados está por aparecer su ficha en el Diccionario del crimen, de Oliver Cyriax, o en el Diccionario de los asesinos, de René Reouven.

Como uno de los millonarios de 2015 de Forbes, por enésima vez, Larrea, el tipo sin rostro –porque tiene registrada su cara y su cuerpo de mastodonte, y que de todas maneras la revista Proceso publicó al estar Larrea en un acto público con su amigo y protector Peña– acaba de sumar otro homicidio, sólo en lo que toca a Sonora, en la Cananea que necesita una segunda gran huelga y estallido social ante los abusos de Larrea, ya que acaba de morir Karla Irene Duarte al volcar la camioneta donde viajaba. Duarte era integrante de Todos Unidos contra Grupo México, y junto con una comitiva hacía un recorrido para informar a los pobladores el estado de las gestiones realizadas para exigir que el millonario cubra los daños a los sonorenses. Y murió en el cumplimiento de obligar al peñismo para que éste pida por favor, a Larrea, que cumpla con las mínimas sanciones que le impuso Navarrete Prida para exculparlo de una investigación en la PGR que ya está congelada.

Y es que Larrea goza de total impunidad, aunque sea un multiasesino, con alevosía y ventaja, de 25 mil sonorenses, mineros y exmineros de la Sección 65, como de la flora y fauna de esa parte de la entidad. ¿Por qué Peña Nieto, Navarrete Prida y Murillo Karam-Arely Gómez protegen a Larrea y le brindan completa impunidad? Siendo que ya debería estar en la cárcel y hasta consignado por tentativa de envenenamiento y daños irreversibles por el derrame de sulfato de cobre a las aguas de dos ríos, una presa y tierras de agricultura y ganadería, cuyas desgracias ya sumieron en la pobreza extrema a cientos de miles de mexicanos, donde Larrea tiene uno de sus enclaves de explotación, sin que se le pueda hacer responsable legalmente, ya que la orden presidencial de Peña a su secretario del Trabajo, Navarrete Prida, ha sido proteger a ese criminal que usó el Río Sonora como medio para envenenar a las comunidades que hoy ni siquiera sobreviven de sus tierras, porque están contaminadas.

La mina Buenavista del Cobre, de Larrea, con su acción criminal sobre 25 mil mexicanos y los otros daños, ya ingresó a la lista de la impunidad peñista con Tlatlaya, Atenco, Ayotzinapa, Apatzingán. El supuesto accidente de Karla Irene Duarte, que dejó en la orfandad a dos niños, ha de investigarse como un homicidio culposo e imputable a Larrea, porque éste, al no cubrir las consecuencias del envenenamiento causado por la concesión minera a su favor, obligó a crear la comitiva de Todos Unidos contra Grupo México para buscar ante el peñismo y ante el Congreso de la Unión la manera de obligarlo a medio resarcir los daños.

Estamos ante el colmo de la impunidad, y Peña, con su empleado de alto nivel Navarrete Prida, son cómplices de que el millonario ande de viajero cuando ya debería estar buscándolo la Organización Internacional de Policía Criminal para presentarlo ante la PGR, consignarlo y llevarlo ante los tribunales para que, además de hacerlo pagar las indemnizaciones, lo sentencie al menos a 50 años de prisión… a menos que como los narcotraficantes pueda sobornar a jueces, como ha comprado funcionarios de la administración peñista para no cumplir con las miserables sanciones que le impusieron a modo de que no se fuera a molestar el millonario.

Yo acuso, pues, a Germán Larrea y a su cártel Grupo México de haber envenenado dos ríos en Sonora por los derrames de ácidos tóxicos, probadamente por falta de mantenimiento en la mina Buenavista de Cobre. Y yo acuso a Germán Larrea de homicidio culposo por la muerte de la luchadora Karla Irene Duarte, que entregó su vida por tratar de que Larrea, Peña y Navarrete se sometieran al imperio de la ley. Yo acuso a Peña Nieto y a Navarrete Prida de protegerlo y darle total impunidad para que prive la ilegalidad y el crimen.

 

[Sección: Contrapoder]

*Periodista

 

Contralínea 438 / del 01 al 07 de Junio 2015