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Los músicos viven desplazándose entre dos mundos: en el escenario, cuando los acordes suenan, varios instrumentos pueden fusionarse hasta parir una obra afinada colectivamente; afuera, con las cuerdas calladas, la ruptura de la armonía grupal atrae conspiraciones, traiciones y golpes. Ésa es la historia del Octeto Sicarú, ensamble de guitarras mexicano multipremiado internacionalmente que, tras sufrir una escisión, el nombre se duplicó en registros, conciertos y festivales, ante el silencio de las autoridades culturales

Ocho músicos sentados, sin partituras. Las guitarras en posición clásica; una a una formadas en media luna. El director en medio: tres intérpretes a su derecha, cuatro a la izquierda. Tras la primera nota, las 48 cuerdas se ensamblan para construir una obra a dieciséis manos.

Interpretando tanto música popular como contemporánea y clásica. Tal concepto musical irrumpió hace 1 lustro en la escena mexicana con el nombre de Octeto Sicarú. Festivales, aplausos, viajes; conciertos en Austria, Brasil, Eslovaquia, Hungría; premios en Italia, Croacia, Estados Unidos y México.

Pero los golpes de Estado no son exclusivos de naciones e imperios. También existen a escalas mínimas, tan íntimas como un octeto de guitarras nacido en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En abril de 2013, en pleno ascenso, tras obtener el primer lugar en la Hill Country Classical Guitar Ensemble Competition, de la Universidad Estatal de Texas, Javier Álvarez Manilla Espinosa de los Monteros, uno de los entonces integrantes, asentó ante un reportero de la UNAM que la agrupación había sido “fundada en 2010 por [Rodrigo] Lara Alonso”.

Y, entusiasmado, agregó:

El octeto “aborda obras escritas para guitarra, a ocho partes. A diferencia de muchos otros ensambles, el Sicarú toca de memoria, además de que tratamos de mantener una forma de vida de acuerdo a sicarú, que viene del zapoteco y significa elegante, bonito” (boletín de la Dirección General de Comunicación Social-236).

Unos meses después de declarar lo anterior, el mismo músico –junto con otros miembros– intentó registrar los derechos del octeto.

La fractura del grupo se había dado tras la expulsión de dos músicos –Javier Álvarez, uno; Héctor López de Llano, el segundo– y la renuncia de tres más que siguieron a los expulsados.

Después, los cinco, más tres nuevos guitarristas, conformaron un ensamble con el que incluso ganaron el Concurso y Festival Internacional de Guitarra de Taxco… presentándose como Octeto Sicarú.

La nota grave del Indautor

 “Javier Álvarez Manilla Espinosa de los Monteros y Héctor López de Llano entraron por invitación mía, y los otros tres [Dora Mariana Valenzuela Oseguera, Alejandra Moreno Núñez y Eduardo Cruz Gaytán] se incorporaron en junio de 2013”, cuenta Rodrigo Lara Alonso.

Por tanto, quienes se solidarizaron con Álvarez Manilla y López de Llano para fundar el nuevo grupo ni siquiera estuvieron presentes en el primer gran reconocimiento del Octeto Sicarú, conquistado en Texas, Estados Unidos.

Eso no importó: tras el rompimiento, el grupo de los cinco acudió ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor (Indautor) a registrar el nombre de Octeto Sicarú.

Uno de los objetivos del Indautor –perteneciente a la Secretaría de Educación Pública (SEP)– es posicionarse “a nivel internacional como líder en Latinoamérica en protección de los derechos de autor”. Por lo menos eso dice en su página de internet.

Días después de que fueron ante el Indautor los cinco, Lara Alonso intentó hacer lo mismo.

Los titulares de la denominación Octeto Sicarú son “los ciudadanos Héctor López de Llano, Dora Mariana Valenzuela Oseguera, Eduardo Cruz Gaytán, Alejandra Moreno Núñez y Javier Álvarez Manilla Espinosa de los Monteros”, fue la respuesta que el Instituto dio al director de la agrupación.

ashwattha

El propio Indautor –que también se compromete a “fortalecer el estado de derecho propuesto por el Ejecutivo federal”– cuenta en sus documentos que en menos de 1 semana resolvió el trámite a favor de los músicos expulsados del Sicarú, dándoles el “privilegio del derecho al uso exclusivo de la reserva de derechos” del distintivo del grupo fundado por Lara Alonso (número 04-2013-120610530100-402).

Mientras que el Indautor permitió el golpe sin más, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) rechazó el intento de Álvarez Manilla Espinosa de los Monteros.

A diferencia del Indautor, el IMPI no respondió en 5 días hábiles la solicitud hecha por Javier Álvarez Manilla de registrar la marca y el logotipo del Octeto Sicarú; lo hizo después de 5 meses, tras realizar un examen sobre la agrupación.

 “La denominación propuesta a registro incurre en las prohibiciones previstas por el artículo 90, fracciones 13 y 14, de la Ley de Propiedad Industrial. Toda vez que reproduce sin autorización [del dueño y director] el nombre de un grupo guitarrístico mexicano, por lo que es susceptible de inducir a error al público”, dictó el 3 de junio de 2014 la supervisora analista de la Coordinación Departamental de Examen de Marcas B del IMPI, Verónica García Estrada.

No obstante el revés, con el registro del Indautor en la mano y el respaldo de los organizadores, Álvarez Manilla Espinosa de los Monteros, Héctor López de Llano y compañía se inscribieron como Octeto Sicarú en la 17 edición del Concurso y Festival Internacional de Guitarra de Taxco, auspiciado por el gobierno de Guerrero y avalado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta)… y consiguieron el primer lugar, cuyo premio incluía presentarse en el Palacio de Bellas Artes.

Las notas bajas del golpe

 “Por medio de este documento queremos informar que lamentablemente tenemos que renunciar al Fondo de Apoyo a las Artes”, se lee en una carta fechada el 15 de noviembre de 2013 y dirigida a la Fundación Bancomer. Los firmantes eran Héctor López de Llano, Javier Álvarez Manilla, Dora Mariana Valenzuela, Eduardo Cruz Gaytán y Alejandra Moreno Núñez.

 “De igual manera –continúa la misiva– informamos que el ciudadano Rodrigo Enrique Lara Alonso ya NO [sic] fungirá más como titular y coordinador del Octeto Sicarú.”

Entre noviembre de 2013 y julio de 2014 –mes del festival guerrerense– los cinco excompañeros de Lara Alonso no sólo consiguieron la reserva del nombre por parte del Indautor, también lograron la cancelación del apoyo de la fundación bancaria. Sólo habían pasado 3 días de la expulsión de Álvarez Manilla y de López de Llano cuando enviaron tal carta con el logo del conjunto impreso, así como el sitio de Facebook y la dirección de correo electrónico oficial de Sicarú.

 “La cancelación [del patrocinio] tuvo éxito porque enviaron a esta institución privada un correo electrónico desde la cuenta del ensamble, gracias a que alteraron las contraseñas”, acusa Lara Alonso.

Lo mismo intentaron ante el Fondo Nacional Para la Cultura y las Artes (Fonca). Pero esta área del Conaculta no cedió e incluso reafirmó a Lara Alonso como “titular” del octeto.

 “Todos esos apoyos estaban a mi nombre, como titular, director del grupo”.

No fue lo único. Actualmente existen en la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) dos expedientes abiertos tanto por el plagio como por extorsión, amenazas y robo.

 “Hubo un robo de información en mi computadora”, acusa Lara Alonso. “Roban contraseñas, archivos personales. Cuando yo los separo del grupo ellos cambian las contraseñas del internet, de la página de Facebook, del correo electrónico, de todas las redes sociales.

 “Enviaron un correo amenazándome, extorsionándome, y enviando fotos personales de un guitarrista amigo mío. Señalaron en diciembre de 2013 que ‘un movimiento más en falso y comienza el show’, amenazándonos de que si nosotros dábamos algún paso para cualquier cosa, ellos iban a publicar esas fotos, que compartirían información privada.

 “Denunciamos penalmente en enero de 2014 este robo y en el caso de mi amigo, guitarrista también, [se dio] una averiguación previa por esta situación.”

La colusión del Festival de Taxco

El Concurso y Festival Internacional de Guitarra de Taxco es uno de los más importantes del país. Quienes conquistan la ciudad platera abren las puertas de distintos escenarios del país… empezando por la Sala Manuel M Ponce del Palacio de Bellas Artes.

Desde 2010, el festival incluye un concurso de ensambles. Precisamente en esa primera edición el Octeto Sicarú –con Rodrigo Lara Alonso reconocido como su director– obtuvo el segundo lugar.

Antes del quinto concurso, el de 2014, Juan Carlos Laguna y Rosario Cambray, organizadores del certamen, conocieron completa la historia y detalles de la ruptura del Octeto Sicarú. No obstante lo anterior, aceptaron el registro de un conjunto con ese mismo nombre pero encabezado por Javier Álvarez Manilla y Héctor López de Llano.

Entre el repertorio del Sicarú “figuran obras contemporáneas de Roland Dyens, Patrick Roux, Ricardo Tacuchian y Graham Reynolds, además de música popular mexicana a través de popurrís”, detalló el comunicado de la UNAM de abril de 2013, y calificó al grupo como “único ensamble en su tipo en México”.

Un año después, en Taxco, el nuevo octeto, presentándose como Sicarú, ganó el festival interpretando de idéntica forma (ocho integrantes formados en óvalo, sin partituras en frente) parte de ese repertorio: obras de Roland Dyens y Patric Roux, específicamente.

Por la importancia del festival, múltiples medios e instituciones divulgaron el éxito del “Octeto Sicarú”, incluido el Conaculta. Sin embargo, pocos días después del triunfo, Javier Álvarez Manilla recibió la notificación por parte del IMPI del “impedimento legal para el registro” del nombre y el logo del Sicarú.

Entonces el grupo cambió de nombre sin explicarle los motivos al público ni a las autoridades en materia musical: sin más, en carteles, publicaciones en redes sociales y presentaciones pasaron a llamarse Octeto de Guitarras Ashwattha.

En su página de YouTube y en el sitio de Facebook –que antes era del Octeto Sicarú y en el que persisten múltiples publicaciones que así lo demuestran–, el ahora llamado Octeto Ashwattha comparte el video y el anuncio de su participación en el concurso guerrerense.

En ellos aseguran que tal agrupación –nada se dice de la denominación con la que se presentaron– obtuvo el “primer lugar por unanimidad” del Quinto Concurso Internacional de Ensambles de Guitarra de Taxco.

De todo tuvieron conocimiento Rosario Cambray, coordinadora general del festival, y Juan Carlos Laguna, director artístico del evento (quienes no respondieron a las solicitudes de entrevista realizadas por Contralínea). Laguna, uno de los guitarristas más importantes del país, es el enlace entre el festival y el Palacio de Bellas Artes.

Ninguno de los dos atendió las solicitudes de Lara Alonso de no permitir, primero, la participación en Taxco del octeto con el nombre de Sicarú, ni de rectificación tras haberles concedido el primer premio.

Al contrario: Rosario Cambray, como directora también del Centro Cultural Taxco, incluso invitó al Octeto Ashwattha a un festival más presentándolo como ganador del quinto concurso de ensambles de la ciudad. Por su parte, Juan Carlos Laguna, hombre cercano a la administración del Palacio de Bellas Artes, rehusó intervenir de forma alguna para recular en el premio dado.

El concierto del Ashwattha en la sala Manuel M Ponce del Palacio de Bellas Artes ya tenía fecha, y los organizadores del evento que los premió llevando el nombre de Sicarú siguieron firmes en su decisión.

Rectificación a medias del Conaculta

El festival de Taxco, que da la oportunidad a los ganadores de tocar en el recinto artístico más importante del país, la sala Manuel M Ponce del Palacio de Bellas Artes, es respaldado por el Conaculta.

Ante el Consejo y su titular, Rafael Tovar y de Teresa, se dirigió Lara Alonso. El presidente del Conaculta conoció también cada detalle de lo ocurrido.

“A pesar de que desde el 25 de agosto de 2014 [los integrantes del Ashwattha] no publican más a nombre del Octeto Sicarú en su media, redes sociales, etcétera, todavía continúan induciendo al engaño al público y a las diversas instituciones y continúan afectando de manera directa al Octeto Sicarú.

 “[…] El Octeto Sicarú no solamente no obtuvo ningún premio en el referido concurso de ensambles de guitarras dentro del Concurso y Festival Internacional de Guitarra de Taxco, porque no participó, sino que el Octeto de Guitarras Ashwattha tampoco obtuvo ningún premio ni derecho de tocar en Bellas Artes porque tampoco participó con ese nombre, sino como Octeto Sicarú, como señalan los comunicados de prensa incluidos en este documento.”

Por ello, además del resto contado en la extensa carta –con un contenido similar a las enviadas a Juan Carlos Laguna y Rosario Cambray, e ignoradas por ellos–, el músico solicitó la cancelación del evento.

La misiva también fue destinada a Alejandro Franco Vera, titular del Órgano Interno de Control del Consejo; a María Cristina García Cepeda, directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), y a Jaime Ruiz Lobera, coordinador nacional de Música y Ópera del mismo Instituto.

La fecha marcada para el concierto era el sábado 24 de enero de 2015. La presentación hecha por el INBA mencionaba el premio conseguido en Taxco en julio de 2014 y anexaba el programa, las melodías que el Ashwattha pensaba tocar en Bellas Artes, entre las que se encontraban obras de Patrick Roux, Roland Dyens, Julio César Oliva y Mauricio Hernández; así como de José Pablo Moncayo, Huapango “con arreglos de Martin Pirktl y Octeto de Guitarras Ashwattha”.

Las canciones programadas son las mismas que, por ejemplo, tocó el Sicarú en 2013 en la Universidad de Indiana, en cuya presentación impresa aparecen los cinco debajo de Lara Alonso, a quien se le señala como director. Idéntica presentación, sólo con el orden alterado, al que propuso el Ashwattha llevar a cabo en la sala Manuel M Ponce.

 “Cabe señalar que el arreglo del Huapango de José Pablo Moncayo que realicé hace 7 años para la Orquesta de Guitarras de la Facultad de Música de la UNAM, y que compartí con todos los miembros del Octeto Sicarú para tocarlo como encore (incluyendo a cinco integrantes del ahora Octeto de Guitarras Ashwattha), es el mismo que pretende presentar como suyo este ensamble espurio”, anotó Lara en la carta a Tovar y de Teresa.

No obstante que la controversia legal “debe ser resuelta en las instancias administrativas e institucionales competentes dentro de las cuales el INBA no tiene ámbito de competencia”, respondió Jaime Ruiz Lobera a Lara Alonso, “se ha decidido no realizar el concierto que motivó su reclamo”.

Efectivamente, la presentación del Ashwattha se canceló. Pero el Conaculta no respondió ni realizó acción alguna para aclarar lo sucedido en el festival de Taxco que respalda.

Quien reculó fue el INBA, mas no el Consejo encabezado por Tovar y de Teresa, a pesar de su participación en la trama Sicarú-Ashwattha.

El ensamble argumentativo de los cinco

Contralínea buscó a los exintegrantes del Octeto Sicarú que después fundaron el Ashwattha.

Hector López de Llano es tajante en el teléfono: “No. No me interesa hablar y se la tengo que negar”, responde a la solicitud de entrevista.

Por su parte, Eduardo Cruz Gaytán expresa abiertamente su disgusto “por tocar el tema”, el cual considera como un “asunto personal” que “se ha malinterpretado”.

El músico asegura haber abandonado el Octeto Sicarú “desde hace mucho tiempo”, sin embargo admite haber registrado el nombre en el Indautor. Entre evasivas dice no recordar cuándo, tampoco hasta qué año estará vigente dicho registro. “Hasta donde estuve, sí está registrado…”, suelta antes de pedir parar de golpe la llamada.

Antes de colgar, Cruz Gaytán aclara que no dirá más porque no ve “una justificación para hacer público el asunto”. La conversación duró unos breves segundos.

Javier Álvarez Manilla simplemente no respondió la solicitud enviada por correo.

Quien sí acepta la entrevista es Dora Mariana Valenzuela. Con una amabilidad ligera y permanente, contesta como quien apenas recuerda algunas cosas.

La guitarrista cuenta que fue una de las fundadoras del Sicarú; que se fue en ese mismo 2010; que ya no es parte de ninguna de las dos agrupaciones.

Sobre el conflicto no da detalles: “La agrupación se dividió. Un ensamble tomó el nombre de Octeto Ashwattha y el otro Octeto Sicarú”.

Asegura que el registro del nombre de Sicarú ante el Indautor se hizo antes de la ruptura con Lara Alonso.

—¿Quiénes hicieron el registro?

—Este registro… Ay, pues… Yo no sé si has hablado con otras personas que han participado en estos ensambles…

—Le pregunto a usted, maestra. Si usted también registró el nombre.

—Sí. Es decir, legalmente… De hecho estos registros están hechos ante otra institución también. Pero… Sí… Eso fue así…

—¿Qué otra institución?

Híjole… Es que como yo no tengo todos esos datos. De todo eso se encarga de hacerlo el abogado y unos contadores públicos… Yo no tuve contacto con todo eso. Yo no me encargué de hacer esos trámites…

 “[…] No sé bien qué onda. Lo que sí es que yo no tengo los papeles legales para decirte ‘estamos tales, tales y tales personas’. No sé bien qué pasó ahí”, asegura a pesar de que en la petición 04-2013-112911281800-20 del 29 de noviembre de 2013 aparece junto a López de Llano, Cruz Gaytán, Alejandra Moreno y Álvarez Manilla como solicitante de la reserva de derechos que después les daría el Indautor.

 “Está vigente [el registro]. Todos esos trámites se hicieron en regla y en orden y se nos otorgaron los derechos legales… No sé si el IMPI o ante el Indautor […]. Hay problemas legales porque en realidad el nombre no pertenece a quienes actualmente tienen el nombre y lo usan como nombre artístico.”

—¿Ha presentado alguna querella por esto?

—Creo que sí hay unas quejas legales. Pero yo no estoy en contacto directo con estas personas, pues no sé cómo van respecto a eso.

Tras haber conseguido el primer premio en Taxco, repentinamente los cinco exintegrantes del Sicarú, más los tres guitarristas nuevos, cambiaron de nombre.

—¿Por qué cambiaron de nombre? –se le pregunta a Mariana Valenzuela.

—Cambiamos porque empezaron a haber problemas legales respecto al nombre, y decidimos que ya no queríamos concentrarnos, preocuparnos… Y ocuparnos en hacer música y no tanto estarnos peleando por el nombre…

—¿Por qué si tenían el registro ante el Indautor cambiaron de nombre?

—Es que se dieron varias cosas… No sólo fue… Empezamos a ser acosados por parte de Rodrigo Lara. Esta persona se dedicó a hablar con nuestros maestros. […] Empezó el problema más grande. Nos estaba difamando. Igual a todos los festivales donde nos empezaban a invitar… Esta persona se dedicaba a… Antes de que nosotros llegáramos a participar a dichos eventos él hablaba para que no nos invitaran, que no nos dejaran tocar…

 “Cuando fue el Festival y Concurso Internacional de Taxco habló con los organizadores del festival para que no nos dejaran concursar. Tenemos entendido que se metió en un problema muy grave con el organizador. Tanto así que lo amenazó, creo, incluso si nos dejaban participar. […] Habló con nuestros papás, a mis papás también les mandó mensajes.

 “También los maestros que nos estuvieron ayudando en el proceso de preparación para el concurso nos sugirieron cambiar de nombre para evitar ya cualquier contacto con esta persona y seguir adelante… Todo siempre en favor del arte, de la música, etcétera.”

Antes de cambiar de denominación, los integrantes del hoy Octeto Ashwattha difundieron un comunicado firmado como Sicarú. Señalaron que sería su posición sobre el tema “por primera y última vez”.

En él aseguran que el corrido fue Lara Alonso, “mediante una decisión democrática”, por “irregularidades con los manejos del dinero del grupo, amenazas, abuso de confianza y poder”.

Según los músicos, el ensamble nunca requirió de una “dirección artística” y remarcan que ellos poseen “la titularidad de los derechos sobre el uso exclusivo del nombre artístico ante las autoridades correspondientes”.

 “Para nosotros, lo más importante es el colectivo y la música. Ocho jóvenes artistas que comparten una propuesta musical fresca. Nuestra atención está en la música y nada más. […] Lamentamos mucho que este sujeto haya hecho partícipe al público y a la comunidad artística en una controversia que es simplemente administrativa.

“Nuestro equipo de abogados se encuentra trabajando en la controversia administrativa de los derechos del nombre y están actuando en contra de quienes resulten responsables por su uso ilegítimo.”

Después de esta comunicación no mencionan nada sobre el cambio a Ashwattha ni la decisión del IMPI de negarles el registro de la marca.

Obertura entre la tormenta

Los meses transcurren. Unos y otros, todos virtuosos de la guitarra, continúan construyendo sus carreras entre jaleos. Aún hay dos páginas Sicarú: http://www.octetosicaru.com/ (activa, de Lara Alonso) y http://www.octetosicaru.com.mx/ (sin movimiento, de los Ashwattha).

Los miembros del Ashwattha han tenido diversas presentaciones individuales. El Octeto Sicarú, con Lara Alonso como director, recibió el Premio de la Juventud de la Ciudad de México, el primero en los concursos internacionales de Uruguay; Corato, Filadelfia y Musile di Piave, Italia.

El último arreo se dio a principios de abril de 2015:

El programa de Canal Once Conversando con Cristina Pacheco invitó al Octeto Sicarú a su emisión del 3 de abril. Javier Manilla Espinosa de los Monteros se presentó 1 día antes de la transmisión y amagó con demandar tanto al canal como a la propia Cristina Pacheco si la actuación del Sicarú en la pantalla politécnica se presentaba.

El canal universitario no cedió.

 “Es un día muy muy especial. Y por lo mismo hemos preparado para usted un programa muy especial. Está con nosotros un ensamble único. Se trata del Octeto de Guitarras Sicarú… La calidad interpretativa, el profesionalismo, la delicadeza, la elegancia de este grupo ha hecho que haya recibido por lo menos 10 premios, tanto en México como en el extranjero…

 “[…] Yo quiero que usted se acerque a ellos. Que llegue aquí a nuestro estudio de Canal Once, se reúna con nosotros […] y haga mucho más grata esta hora, una hora en la que nos acercaremos, cosa maravillosa, al mundo de la música. ¿Qué les parece si escuchamos una primera interpretación de este tan especial ensamble?

 “Nos van a interpretar el preludio en do mayor de Juan Sebastián Bach. Adelante, por favor, muchachos, y bienvenidos a Canal Once…”, abrió la presentación Cristina Pacheco.

De negro, camisa y saco, los ocho. Las corbatas, como los sillones y el fondo del set, doradas. Media luna de guitarras y músicos. El director inhala, los compañeros también… La primera nota, suave como si viniera de un arpa, indica el inicio de la fusión de las 48 cuerdas. Miradas intercambiadas, intimidad compartida. Bach en ocho guitarras ensambladas por un nombre zapoteco: Sicarú.

 “Usted, donde se encuentre, apláudales a estos jóvenes y talentosísimos intérpretes. Yo quiero decirle que todos los programas en vivo tienen muchas situaciones especiales.

 “Si yo le contara todo lo que ocurre antes de empezar cada programa, no me lo creería. Hoy salvamos una serie de situaciones… pero valió la pena porque vamos a escuchar, de verdad, algo, pues, para mí, completamente nuevo…”, siguió Cristina Pacheco antes de dar paso al resto de la hora escuchando al Octeto Sicarú… Abriendo una nueva etapa entre la tempestad.

Mauricio Romero, @mauricio_contra

[Sección: Cultura]

Contralínea 434 / del 26 de Abril al 2 de Mayo 2015

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3 Comments

  1. Guillermo Alejandro Ramírez Carmona / abril 28, 2015 at 12:50 am

    Con estos hechos y muchos mas que hay, ¿puede uno creer que la música y los músicos son parte del crecimiento moral de la humanidad? Hay cierta incongruencia.

  2. Alejandro Ramírez / abril 30, 2015 at 12:27 am

    Está muy interesante el tema, lástima de redacción. Lo intenté (en serio), pero me perdí en el tercer o cuarto párrafo y ya no supe cuáles son los “buenos” y cuáles los “piratas”…

  3. Patricia / mayo 3, 2015 at 5:45 pm

    Un relato unico asi como un conflicto que no acabo de entender… Yo que no vi el programa del Canal 11, -donde puedo verlo? Me imagino que a la mejor esta en YouTube. Felicidades…!!!

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