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Cada año, los ocupantes israelíes en Palestina detienen a más de 1 mil niños. Algunos de éstos cuentan con apenas 8 años de edad. En prisión –acusados generalmente de aventar piedras contra los soldados invasores y los colonos– son sometidos a torturas. La cárcel no parece doblegar a los pequeños: las injusticias que padecen afirman en ellos su rebeldía ante la ocupación israelí

Mel Frykberg*/IPS

Ramala, Cisjordania. De todos los palestinos detenidos por las fuerzas israelíes, Malak al Jatib se convirtió, a sus 14 años, en una de las más jóvenes y en una de las pocas de sexo femenino.

Al Jatib fue liberada, el 13 de febrero pasado, de una prisión israelí y recibida por familiares y simpatizantes luego de pasar 2 meses tras las rejas por “delitos contra la seguridad”.

Los pormenores de lo que pasó con la adolescente palestina se conocieron sólo después de que una apelación judicial levantó una orden israelí de prohibición de informar sobre el caso, tras una campaña mundial por su liberación.

La joven de complexión delgada y cabello oscuro, oriunda de la localidad de Beitin, cerca de Ramala, fue detenida en diciembre, y más tarde acusada de arrojar piedras y de estar en posesión de un cuchillo. Ella asegura que las confesiones fueron obtenidas por la fuerza durante los interrogatorios.

Al Jatib fue condenada a 2 meses de prisión, 3 meses de libertad condicional y una multa equivalente a unos 1 mil 500 dólares.

Según la organización independiente Military Court Watch, actualmente hay 151 niñas y niños palestinos detenidos por “delitos contra la seguridad” en los territorios ocupados e Israel.

Cerca de 47 por ciento se encuentran en cárceles en Israel, en contravención de la Convención de Ginebra, porque eso limita la capacidad de visita de sus familiares y abogados de Cisjordania y Gaza, denunció el grupo.

La organización Defensa de los Niños Internacional-Palestina (DCIP, por su sigla en inglés) informó que en diciembre de 2014 había encarcelados 10 niños y adolescentes palestinos de entre 10 y 15 años de edad. Los soldados o policías israelíes llegaron a arrestar a niños de apenas 8 años. Las fuerzas israelíes arrestan aproximadamente a 1 mil niños y niñas cada año en la ocupada Cisjordania, añadió el grupo.

No sólo la gran cantidad de niños palestinos arrestados es motivo de preocupación de las organizaciones de derechos humanos, sino también su tratamiento durante el encarcelamiento.

En 2013, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por su acrónimo en inglés) denunció a las autoridades de Israel en su informe Niños bajo detención militar israelí por el empleo de “la intimidación, las amenazas y la violencia física para forzar confesiones de los niños palestinos”.

Niños y niñas “fueron amenazados de muerte, violencia física, aislamiento y agresión sexual, contra ellos mismos o [contra] un miembro de la familia”, denunció el informe.

Inter Press Service (IPS) habló con dos adolescentes palestinos del campo de refugiados Jelazon, cerca de Ramala, que fueron golpeados, maltratados durante el interrogatorio y encarcelados, acusados de arrojar piedras y cocteles molotov a las fuerzas de seguridad y los colonos israelíes.

Un centenar de soldados israelíes, fuertemente armados, con máscaras en los rostros, derribaron la puerta y tomaron por asalto la casa de Jalil Jaled Najli, de 17 años, la madrugada del 11 de agosto de 2014, aterrorizando a sus seis hermanos y hermanas menores.

 “Los soldados me quebraron el brazo al golpearme mientras me arrestaban. Me acusaron de arrojar piedras a los colonos israelíes del asentamiento de Beit El, cerca del campamento Jelazon”, cuenta Najli a IPS.

El joven fue llevado a una prisión israelí donde fue maltratado durante el interrogatorio y finalmente condenado a 6 meses de prisión, a pesar de que se negó a admitir los cargos en su contra.

La casa de Ahmed Othman Safi, de 17 años, y amigo de Najli, fue allanada de manera similar la madrugada del 7 de septiembre de 2014. Esta vez, los soldados utilizaron explosivos para abrir la puerta.

Safi quedó ensangrentado y con el cráneo fracturado cuando los militares que lo arrestaron lo golpearon en la cabeza con la culata de sus armas. Hasta el día de hoy, el joven tiene una hendidura de 2 centímetros de ancho, donde el pelo se niega a crecer, como cicatriz permanente.

 “Me condenaron a 6 meses de prisión aunque no pudieron obligarme a confesar”, indica Safi.

El tratamiento recibido sólo lo enojó más. “Todos nos sentimos frustrados por la forma que nos trataron y eso sólo exacerba nuestra ira contra la ocupación”, subraya.

Los menores de edad palestinos detenidos reciben un tratamiento más arduo en comparación con los jóvenes israelíes.

 “Dos niños, uno judío y otro palestino, acusados de cometer el mismo acto, como el lanzamiento de piedras, recibirán un tratamiento sustancialmente diferente de dos sistemas jurídicos diferentes”, denunció la Asociación por los Derechos Civiles en Israel (ACRI, por su sigla en inglés), en el informe Una regla, dos sistemas jurídicos: las leyes de Israel en Cisjordania.

 “El niño israelí tendrá los amplios derechos y protecciones concedidos a los menores de edad bajo la ley israelí. Su par palestino tendrá derechos y protecciones limitadas, que no alcanzan para garantizar su bienestar físico y mental”, según el informe.

Además, en muchos casos la ley penal aplicable a los menores palestinos es más estricta e incluso más severa que la aplicada a los adultos israelíes.

 “Si Malak al Jatib hubiera sido arrestada por actividad violenta como una niña israelí habría tenido ciertos derechos. Pero éstos le fueron negados por ser palestina”, afirmó el portavoz de ACRI, Nuri Moskovich.

Las décadas de gobierno militar israelí “temporario” en los territorios ocupados dieron lugar a dos sistemas jurídicos separados y desiguales que discriminan entre israelíes y palestinos. La diferenciación legal no se limita a la seguridad o a los asuntos penales, sino que afecta casi todos los aspectos de la vida cotidiana.

 “Una serie de decretos militares, fallos legales y modificaciones legislativas generaron una situación en la que los ciudadanos israelíes que viven en los territorios ocupados permanecen bajo la jurisdicción de la ley y el sistema judicial israelíes, con todos los beneficios que esto confiere”, señaló ACRI.

 “Por el contrario, los palestinos en Cisjordania están sometidos al derecho militar mucho más estricto, que consiste en órdenes militares dadas por los generales israelíes desde 1967”, añadió.

Mel Frykberg*/IPS

*Traducción de Álvaro Queiruga

 

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 Contralínea 427 / del 08 al 14 de Marzo 2015

 

 

 

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