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El gobierno golpista instalado en Kiev con apoyo de Estados Unidos y la OTAN no recibe finalmente el dinero ni los apoyos políticos prometidos por Occidente. En su desesperación, reprime no sólo a la oposición sino también a sus antiguos aliados internos y aplica una política de censura en medios de comunicación

Jorge Petinaud Martínez/Prensa Latina

Moscú, Rusia. Un incremento de la deuda de Ucrania sin que llegue ayuda financiera en la cuantía necesaria, reiteradas protestas en Kiev y una férrea censura confirman que un “segundo frente” se suma a la guerra del Dombás (Sureste).

El informe más reciente del Ministerio de Finanzas no deja margen a las dudas. En 2014, el endeudamiento externo creció en 10.3 por ciento, y el 31 de diciembre era de 30 mil 809 millones de dólares en comparación con los 27 mil 932 millones de esa moneda al cierre de 2013.

La deuda interna, en tanto, aumentó 1.8 veces, y de 32 mil 148 millones de dólares pasó a 57 mil 675 millones de esa divisa, indica el reporte.

El Ministerio de Finanzas precisa que el volumen de la deuda pública directa del año pasado creció en 97.2 por ciento.

Al mencionar el acápite “deuda garantizada por el Estado”, la cartera de Hacienda subraya que el 31 de enero de 2014 fue de 9 mil 750 millones de dólares, en comparación con los 13 mil 3 millones de los que se disponía en igual fecha 1 año antes.

La Rada Suprema (Parlamento unicameral), por su parte, incrementó el volumen máximo de la deuda pública en 2014 en 20 por ciento, es decir, sumó a esa carga casi 61 mil millones de dólares, según la agencia de noticias ucraniana Ukrinform.

En estas circunstancias, una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI), llegada a principios de enero a Kiev para la exploración de posibilitar un préstamo, informó que aún no hay acuerdo.

Se necesita más tiempo para las negociaciones entre la delegación y el gobierno de Ucrania, dijo un portavoz de la institución financiera promotora de los recortes sociales a escala global al referirse a la tarea que debió finalizar el 29 de enero pasado.

Trascendió que las partes continúan en la fase de debatir un plan de concesión de una nueva ayuda de 17 mil millones de dólares estipulados en abril de 2014, según la agencia AFP.

Presiones de Lagarde y Europa

La directora del FMI, Christine Lagarde, advirtió luego de una reciente visita a Kiev que la ayuda financiera sólo se hará efectiva cuando se estabilice la situación de acuerdo con las exigencias de esa institución.

Probablemente el volumen del financiamiento “sea un poco más de lo esperado”, pero eso dependerá de los factores político-militares, dijo sin explicar qué quería decir con esa expresión.

Recordó los préstamos concedidos hasta el momento, casi todos invertidos en la militarización del país, sin que el resultado de la ofensiva de gran envergadura contra la población del Sureste arroje los resultados esperados.

A la hora de determinar el volumen de la ayuda financiera en la primavera de 2014, los expertos del FMI partieron de que el conflicto terminaría en invierno, confesó la máxima autoridad de la institución financiera, impulsora de las terapias de choque.

Informó que el FMI trabaja ahora en otras opciones, en particular la prolongación por 4 años del plazo concedido a Kiev para imponer recortes en materia de salud, educación y seguridad social, a los que denominó “reformas”.

Desde Bruselas, el Consejo de la Unión Europea para Asuntos Extranjeros se sumó a las presiones sobre Kiev, al reiterar un llamado a acelerar la realización de reformas económicas y políticas como condición previa a los desembolsos.

La Unión Europea considera que “estas reformas estabilizarán la situación económica, financiera y política y reforzarán el apoyo de la comunidad internacional, incluido el establecimiento del clima de inversiones favorable”, advirtió el bloque en un comunicado.

Por la parte ucraniana, la ministra de Finanzas, Natalia Yaresco, cifró en 15 mil millones de dólares el importe de la ayuda económica internacional que según estimaciones necesita Ucrania en 2015, y la calificó de razonable y muy pequeña, de acuerdo con la población del país.

Los 15 mil millones en comparación con lo que necesitó Grecia per cápita es una cantidad muy pequeña de dinero, reiteró la titular llegada al cargo después del golpe de Estado del 22 de febrero de 2014.

De acuerdo con la jefa de la cartera de Finanzas, Kiev adoptará todas las medidas necesarias e inmediatas para resolver el conflicto en el Sureste.

Invertimos el 5 por ciento del producto interno bruto este año en nuestro Ejército, pero para estar en buenas condiciones para proteger al país. No más, concluyó la ministra.

Un informe del FMI –citado por la agencia ucraniana de noticias Unian– condiciona su programa de asistencia a Kiev al control por el gobierno sobre las regiones industriales del Sureste.

El documento señala que los territorios de Donetsk, Lugansk y Járkov aportan más del 21 por ciento del producto interno bruto de Ucrania y el 30 por ciento de la producción industrial.

Sin embargo, mediante un referendo que contó con el respaldo de cerca del 90 por ciento de los votantes, Donetsk y Lugansk se declararon independientes y poco después se constituyeron en repúblicas populares, que hasta hoy resisten frente a la ofensiva punitiva ucraniana de gran envergadura.

Desde que asumió el cargo tras el golpe de Estado del 22 de febrero de 2014, el primer ministro, Arseni Yatseniuk, ha reiterado que Kiev acatará los designios del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otros acreedores occidentales.

Consecuente con la doctrina económica de esas instituciones, el jefe de gobierno reitera que esos prestatarios evalúan la eficacia de recortes en las pensiones, salud, educación, subsidios al consumo energético y otros ahorros a cuenta de la esfera social.

Los préstamos se dan sólo cuando los acreedores ven que en el país se realizan reformas y cambios, repite en sus intervenciones públicas, en alusión al cumplimiento de la terapia de choque.

En contra de este punto de vista, la protesta iniciada el 28 de enero último por 500 mineros con la exigencia de ser recibidos por el gobernante sumó un nuevo ingrediente a la tensión imperante en la capital de Ucrania desde finales de 2013.

Los kievitas fueron conmocionados por el golpear de cascos contra la verja de la casa gubernamental.

Exigen los obreros, entre otras peticiones, modificar la Ley sobre el Presupuesto Estatal de Ucrania para 2015: que se le añada el gasto del apoyo gubernamental a las empresas mineras del carbón y que les paguen los meses de salarios adeudados.

Debe incluir ese respaldo la reconstrucción capital y la modernización, las tareas de socorro y rescate de las galerías, atención sanitaria y la seguridad social, se informó.

Otro reclamo de la masa minera es el restablecimiento de las garantías estatales para empleados y jubilados de esta industria, que existió hasta el 1 de diciembre de 2014, levantar la moratoria sobre normas sociales y garantizar la indización de los salarios según la inflación.

Exigen todas las formas de propiedad para las empresas del carbón y, asimismo, la retribución puntual en el mercado de la energía y el pago de las deudas por la producción del mineral y la electricidad consumida.

Como espada de Damocles sobre la cabeza del Ejecutivo pende este diferendo, pues el gremio rechazó la propuesta de pago del 50 por ciento de la retribución adeudada, y anunció que arreciará las protestas.

El canal 24 mostró al otrora popular campeón mundial de boxeo Vitali Klichkó, actual alcalde de Kiev, quien trató de dialogar con los movilizados y, como respuesta, recibió gritos de repulsa y la demanda de que renuncie por incumplir las promesas electorales.

Nuevos “traidores”

El ministro del Interior de Ucrania, Arsén Avakov, calificó de traidores a los soldados del batallón Aydar cuando intentaron asaltar recientemente el edificio del Ministerio de Defensa.

Los integrantes de esta tropa en cuyos uniformes aparecen símbolos similares a los de las tropas de asalto de la Alemania de Adolfo Hitler convocaron este conato cuando medios de prensa informaron que Kiev quiere disolver esa unidad.

El asalto al Ministerio de Defensa mientras en el Este ocurren intensos combates es una traición, escribió Avakov en Facebook, al referirse a parte de la tropa de choque de las revueltas que desembocaron en el golpe de Estado del 22 de febrero.

Reconoció, asimismo, que la policía investiga la desaparición de Maxim Kozub, uno de los miembros de esa falange integrada por extremistas de Autodefensa de Maydán, quien fue secuestrado durante el mitin por desconocidos, según Ukrinform.

De otro lado, el excomandante de Aydar y ahora diputado Serhiy Melnychuk, dijo que los manifestantes tratan de proteger sus derechos y evitar la disolución del batallón.

Criticó que la cuenta V/CH0624, Batallón Aydar, que tenía demandas bancarias, dejó de existir y en su lugar fue colocada otra estructura, otra dirección.

 “Después de que me enviaron al Parlamento, de hecho, ni un sólo comandante de la unidad quedó en el cargo”, deploró el legislador extremista, quien amenazó con nuevas acciones contra estructuras gubernamentales.

Si el Ministerio de Defensa nos rechaza, nosotros seguiremos existiendo, como existen los batallones de voluntarios de Sector Derecho y de la Organización de los Nacionalistas Ucranianos, concluyó Melnychuk.

Creado en mayo de 2014, Aydar es uno de los batallones de voluntarios compuestos por elementos de ideología ultranacionalista y neonazi a quienes se responsabiliza por el asesinato de más de 400 víctimas cuyos cuerpos fueron hallados en fosas comunes.

Voceros de la cartera de Defensa criticaron recientemente su rechazo a subordinarse a las estructuras de mando de las tropas regulares, y advirtieron que en medio de la crisis económica actual no pueden dedicarles recursos.

Obsesión de censura

En el contexto de los reveses sufridos en combates contra los milicianos en el Sureste, del éxodo masivo de ciudadanos que huyen del país para evadir el servicio militar obligatorio y de las protestas en Kiev, la censura constituye una obsesión para los gobernantes.

Alexandr Turchínov, secretario del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa (CSND) instó al Parlamento en entrevista televisada a adoptar un proyecto de ley para fortalecer el control de la información.

 “Nos dirigiremos a los parlamentarios para que cumplan sus funciones, y no sólo hablen desde el podio”, advirtió en el canal 5.

Turchínov expresó indignación porque la televisión de Ucrania ha proyectado películas que glorifican a los militares soviéticos, y conminó a los ucranianos a no utilizar el dominio de internet .ru.

No es ningún secreto que los servicios especiales rusos sacan el máximo provecho de los que entran en las redes en línea del sistema que tienen el indicativo .ru, recalcó.

Con anterioridad, el CSND citó a una discusión a los jefes del canal Inter por el espectáculo transmitido por ese medio en la noche del 31 de diciembre.

La vicepresidenta primera del Consejo Nacional de Radio y Televisión de Ucrania, Olga Guerasimyuk, confirmó que en el enjuiciamiento participaron los servicios secretos, el presidente de la comisión parlamentaria de Libertad de Expresión, diputados, miembros de grupos de presión social y periodistas.

Inter trasmitió el 31 de diciembre la grabación de un programa festivo en el que actuó el cantante reconocido desde la época soviética y actual diputado de la Duma Estatal de Rusia Iósif Kobzón, declarado persona non grata por Kiev.

El espacio incluyó canciones de artistas rusos como Valeria, Oleg Gazmanov y Nikolai Baskov, quienes han criticado el golpe de Estado del 22 de febrero de 2014 y la represión posterior de las tropas al servicio de Kiev contra la población del Sureste.

Turchínov exigió en una carta al jefe de la Conferencia para los Asuntos de la Televisión y la Radiodifusión la revocación de la licencia para transmitir al canal Inter.

El texto publicado en el sitio de internet del cuerpo represivo advierte que ese canal constantemente descuidó los intereses de Ucrania, pero la transmisión de las actuaciones de año nuevo de los artistas rusos “fue la última gota”.

Dentro de esa política de censura, destaca una verdadera guerra librada por Kiev contra los periodistas de Rusia.

El director del periódico Moskovskiy Komsomolets, Pavel Gusev, calificó recientemente de incorrecta e inadmisible una propuesta de legisladores ucranianos para suspender la acreditación de medios rusos ante instituciones estatales de ese país.

Gusev deploró que Kiev expulse a reporteros y técnicos de esas fuentes de información porque en Ucrania no guste del curso político que mantiene el Estado ruso.

En declaraciones al portal digital Novosti, Gusev calificó de “locura absoluta” la idea de los diputados ucranianos.

Sostuvo el director de Moskovski Komsomolets que tal iniciativa presentada por diputados del bloque de Petró Poroshenko demuestra que Ucrania “no está completamente preparada para ingresar en una Europa democrática”.

Con el objetivo de imponer una información favorable a los gobernantes de Kiev, el Consejo Nacional para la Radio y la Televisión de Ucrania remitió en agosto último a los ministerios de Justicia e Interior una propuesta de veto que incluye a 38 periodistas rusos.

Como parte de la guerra informativa, más de 20 reporteros fueron asesinados o heridos en Ucrania desde que el 19 de febrero de 2014 murió en un hospital de Kiev el corresponsal del diario ucraniano Vesti, Viacheslav Veremiy, tiroteado por encapuchados.

Tres días después, esos enmascarados integraron la tropa de choque durante la fase decisiva del golpe de Estado contra el presidente Víktor Yanukóvich, informó la resistencia anti-Maydán.

El caso más escandaloso de ataques contra la prensa fue el del fotorreportero de la agencia Rossiya Segodnya, Andrei Stenin, desaparecido en Ucrania el 5 de agosto sin que las autoridades de Kiev dieran respuesta clara durante casi 1 mes a los reclamos de Moscú.

Su cadáver apareció a inicios de septiembre dentro de un auto Renault baleado y calcinado en la carretera que conecta a las localidades ucranianas de Dmytrivka y Sneznoye entre otros 10 vehículos destruidos.

El Comité de Investigaciones de Rusia confirmó que esa masacre fue el resultado de un ataque del Ejército ucraniano contra un convoy de refugiados civiles. Stenin resultaba un testigo demasiado peligroso, concluyeron las fuentes.

Jorge Petinaud Martínez/Prensa Latina

 

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 Contralínea 425 / del 22 de Febrero al 28 de Febrero 2015