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Los maestros que en Guerrero demandan el pago de salarios por trabajo ya devengado osaron intentar perturbar uno de los eventos en el que la clase política y empresarial gusta placearse cada año: el Abierto Mexicano de Tenis. Así les fue: la represión arroja hasta el momento un profesor jubilado asesinado; más de 40 heridos (15 aún hospitalizados), y 100 detenidos (de los cuales permanecen en prisión 68). El desalojo de los maestros de la zona Diamante fue para que el torneo de tenis se desarrollara sin contratiempos. Ésta no es la única ayuda que los gobiernos federal y estatal brindan al acontecimiento deportivo privado. Cada año se destinan millones de erario para promover un torneo en el que los boletos pueden costar hasta 14 mil pesos

Con el objeto de posicionar la “marca México” internacionalmente y limpiar la imagen del gobierno en turno, el Consejo de Promoción Turística de México (CPTM) financia diversos eventos privados; lo mismo hacen los gobiernos estatales. Entre ellos está el Abierto Mexicano de Tenis que cada año se desarrolla en el hotel Fairmont Acapulco Princess, en una de las zonas más exclusivas del puerto.

De acuerdo con información obtenida por Contralínea por medio de las leyes de transparencia federal (solicitud 355500013214) y del estado de Guerrero, el torneo organizado por la familia Burillo Azcárraga, dueña de Grupo Pegaso, recibe cada año millonarios montos del erario público.

Por ejemplo, en 2011 Mex Tenis, SA de CV, recibió 29 millones de pesos por parte del CPTM (procedimiento SA-021W3J001-N50-2011). Ese año se remodeló el estadio.

En 2012, Pronósticos para la Asistencia Pública le depositó 370 mil dólares del presupuesto federal por concepto de “promoción y publicidad” (procedimiento SA-006HJY001-N29-2012).

Para el abierto de 2014, el Consejo dependiente de la secretaría de Turismo le entregó por lo menos 2 millones 900 mil pesos más (contrato 29/2014), mientras que el Gobierno del Estado de Guerrero aportó 5 millones (CPS/SEFOTUR/09/2014).

Como se puede constatar en las imágenes de cada año –en las paredes que rodean las canchas de tenis, en el sitio oficial del Abierto–, el apoyo con dineros públicos al negocio privado de Mex Tenis ha sido permanente, incluida la edición de 2015.

Los medios internacionales llegan a México en febrero por la escala del tour de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP), que en Acapulco da al campeón 500 puntos contables para la clasificación mundial más 300 mil dólares.

Con el tiempo se ha convertido en una de las citas sociales preferidas por los empresarios y políticos más importantes del país. No cualquiera puede entrar al complejo del Acapulco Princess, en el que los abonos llegan a costar 14 mil 290 pesos.

Gobierno y organizadores buscan transmitir una imagen cosmopolita, limpia, la escena de un país en cuyos destinos turísticos sólo hay buen clima, playas y gente sexy en eventos de primer nivel; sin sangre, balazos ni cuerpos descuartizados en sus calles. Por supuesto también sin conflictos sociales.

Las revistas rosas reseñan las fiestas exclusivas alrededor del torneo; los medios deportivos equiparan al Abierto con su competidor directo: el de Dubai.

Ni el gobierno federal ni el local permitirían que esa imagen se mancillara. Con más de un millar de elementos de la Gendarmería y la Policía federal lo cumplieron; con la muerte, golpiza y detención de maestros de por medio.

 

Mauricio Romero

 

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