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Para Adán, quien se atrevió a ejercer el derecho a protestar por lo de Ayotzinapa

I. La periodista Christina Lamb describió la decisión de una niña de 15 años de edad de defender el derecho a la educación para las niñas en Pakistán, donde los temibles talibanes impusieron que ellas no reciban instrucción escolar. Fue una amenaza cumplida, aunque no efectiva, en Malala Yousafzai, porque “empecé a hablar en actos públicos en pro de la educación de las niñas y contra aquellos talibanes”. Y ya que éstos cumplen a balazos su despotismo oriental, el 9 de octubre de 2012 un talibán subió al autobús en que se trasladaba a su escuela y le disparó a la cabeza; la bala “entró por la parte posterior del ojo izquierdo y salió por debajo de mi hombro derecho… Otras dos balas dieron a las niñas que iban a mi lado. Una hirió a Shazia en la mano izquierda. Otra traspasó su hombro izquierdo y acabó en el brazo derecho de Kainat Riaz”. En 24 vibrantes capítulos que pulsan todas las emociones, Malala y Christina narran la etapa que culmina con el otorgamiento del Premio Nóbel de la Paz 2014, y su asilo en Gran Bretaña; donde vive con su familia y fundó el fondo para ayudar a la educación de la niñez mundial. Y mientras sigue sus estudios, desde su exilio libra su pacífica lucha para que en su país nadie pierda la oportunidad escolar.

II. Malala se atrevió a exponer su vida para reafirmar la conquista a la educación, apoyada por su padre, quien dirigía una escuela primaria; y cuando sufrió el atentado cursaba estudios equivalentes a secundaria. Educar, como decía el pensador Guillermo Héctor Rodríguez, continuando y enriqueciendo las teorías kantianas sobre la educación y su pedagogía (Pablo Natorp, Pedagogía Social, Porrúa, versión sintetizada; y versión completa en Ediciones de la Lectura, con introducción de Manuel García Morente). Los padres de las niñas pakistaníes buscan que éstas asistan a la escuela, pero son presionados por los prejuicios religioso-políticos para que permanezcan –incluso– sin saber escribir ni leer. Yo soy Malala: la joven que defendió el derecho a la educación y fue tiroteada por los talibanes, traducida del inglés al español por Julia Fernández, es un relato, si bien personal, colectivo, pues afecta a la niñez mundial, donde la intolerancia impide la formación escolar (en nuestro país se mantiene a la niñez indígena al margen del derecho a la educación). Y junto con la Fundación Malala Fund contribuyen a exigir que el derecho de la niñez a recibir educación sea demanda universal.

III. La entrevista va de corrido, sin preguntas ni respuestas, contándonos la microhistoria que retrata la vida al interior de la niñez pakistaní mediante la tragedia de Malala Yousafzai. Su lectura permite seguir la información periodística que remató su primer capítulo, entre la vida y la muerte, al recibir el Premio Nóbel de la Paz. Y que se haya convertido en una joven luchadora por la igualdad de la educación, al desafiar el patriarcalismo de su país. Es una vida temprana que, sin buscar el protagonismo, combate pacífica, tolerante y universalmente por la educación generalizada para todos los niños. Le faltó un poco de laicismo, y le sobra religiosidad que Malala justifica por casi haber resucitado (gracias a las técnicas médicas) y que ella le adjudica a su dios Alá.

Ficha bibliográfica:

Autoras: Malala Yousafzai y Christina Lamb

Titulo: Yo soy Malala: la joven que defendió el derecho a la educación y fue tiroteada por los talibanes

Editorial: Alianza, 2013

Álvaro Cepeda Neri*

 

 

 Contralínea 423 / del 08 al 14 de Febrero 2015

 

 

 

 

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