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Concluyó 2014 y el nuevo Sistema Satelital Mexicano cuenta con un sólo satélite en órbita, y operando a menos de un cuarto de su capacidad. Cuando se cumpla el plan de lanzar dos aparatos más, el Sistema en su totalidad y las acciones que lleve a cabo el Estado mexicano, incluidas las militares, serán supervisadas por el gobierno de Estados Unidos, deja en claro una auditoría realizada por la Oficina de Fiscalización Superior estadunidense que, de paso, exhibe la lentitud burocrática de la administración federal para informar sobre el proyecto

mEn el documento Espacio y seguridad nacional, Telecomunicaciones de México (Telecomm), organismo descentralizado de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, expone el objetivo del Mexsat, que consiste en modernizar cuatro áreas indispensables para el país: la plataforma de comunicaciones de seguridad nacional, el mecanismo para la atención de la población en caso de desastres, la cobertura social (privada) y la “reducción de la brecha digital”, y el salvaguardo del uso de posiciones orbitales y frecuencias asignadas al país.

Asimismo, enfatiza, “el Sistema Satelital Mexicano brindará cobertura total al territorio mexicano y sus aguas patrimoniales, transmitirá comunicaciones civiles […], y será el principal gestor de la transferencia y análisis de información sensible de seguridad nacional”.

De cualquier forma, cuando el Mexsat esté en operación, podrá ser inspeccionado por autoridades del gobierno de Estados Unidos, pues la fuente crediticia para su construcción es el Banco de Exportaciones e Importaciones (Exim, por su acrónimo en inglés) estadunidense.

Así lo deja claro la auditoría hecha por la Oficina de Fiscalización Superior (GAO, por su sigla en inglés) de la administración de Barack Obama al financiamiento dado por el Exim:

El acuerdo firmado con el gobierno mexicano “permite a los funcionarios del Exim realizar ‘inspecciones razonables’ de los libros y registros del uso de la tecnología exportada”: los satélites.

Financiamiento estadunidense

El 23 de julio de 2012, en las postrimerías del sexenio de Felipe Calderón, el Exim informó en un comunicado que otorgaría una “garantía de un préstamo por 922 millones de dólares de JP Morgan Chase & Co de Nueva York a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes [de México] para la compra de dos satélites MSS [de comunicación móvil] hechos por Boeing y uno FSS [para comunicaciones fijas] construido por Orbital Sciences Corporation, y la adquisición de los equipos y servicios inherentes a ellos”.

El Exim, explica el propio banco, es una agencia federal independiente que impulsa la creación y el mantenimiento de empleos estadunidenses por medio de una variedad de mecanismos de financiamiento, en la que se incluyen garantías de capital y seguros de créditos de exportación privada.

 “Boeing diseñará y entregará un sistema completo de banda L MSS consistente en dos satélites geomóviles Boeing 702 HP, [así como] el centro de operaciones del artefacto espacial y la infraestructura en tierra”, describe el Exim. También, “Boeing subcontratará con Orbital Sciences Corporation para el satélite FSS para la banda C y comunicaciones de banda Ku y el centro de operaciones”.

Al no ser el único convenio firmado con el banco, el gobierno mexicano es considerado por el Exim uno de los mercados clave para la creación de empleos en Estados Unidos, pues “hasta el año fiscal de 2012, el banco había autorizado financiamientos por 1.8 billones de dólares para exportaciones hacia México”, detalla el mismo comunicado.

México, negligente: fiscalización de la GAO.

Al ser un banco que otorga financiamientos para exportaciones dual-use –es decir, de tecnología para uso civil y militar (“con objetivos humanitarios”)–, el Exim es sujeto de fiscalización por parte del gobierno de Estados Unidos.

Por tanto, las leyes federales estadunidenses obligan a la Oficina de Fiscalización Superior a realizar reportes anuales sobre los destinos de los créditos otorgados por el Exim.

En la auditoría elaborada en 2014, la GAO detectó irregularidades en la entrega de información por parte de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), pues el “Exim recibió únicamente unos cuantos reportes del gobierno de México”, además, remarca el ente fiscalizador, el envío de los informes parciales se hizo “con más de 1 año de retraso”.

Debido al acuerdo de financiamiento, la SCT debía enviar reportes sobre la construcción de los satélites y la entrega del crédito, además de informes técnicos de operación.

Los funcionarios del banco recibieron esa información parcial “sólo hasta que se contactaron con los representantes del gobierno mexicano en los meses de abril, mayo y junio de 2014”, cuentan los auditores.

La GAO señala los diversos informes que, por obligación, la SCT debió haber mandado antes del segundo semestre de 2014.

-“Al menos dos reportes sobre el progreso de los tres satélites, antes del 14 de febrero de 2013”, fecha en la que terminarían las pruebas en órbita del primer satélite.

-“Dos informes más sobre el avance de los dos satélites que aún no han sido lanzados”. Éstos debió mandarlos a mediados de 2013 y al inicio de 2014.

-En los meses abril de 2013 y 2014 debieron ser enviados “dos reportes técnicos-operativos del satélite que ya está en órbita”, así como un informe anual hasta que el crédito haya sido pagado en su totalidad.

Los auditores dan cuenta de que hasta junio de 2014 México envió un reporte con una mezcolanza de listas sobre las “fechas de la construcción, pruebas y planes de lanzamiento de cada satélite”; también “con la afirmación (aceptación) de que el primer satélite había sido lanzado 18 meses antes [de mandar el informe]” y recibido oficialmente en febrero de 2014, además de asegurar que los otros dos ya habían sido construidos.

La GAO enfatiza que antes de este parte múltiple, el Exim no había recibido documentación alguna desde la aprobación del crédito en 2012.

Por último, el certificado anual sobre el uso final del primer satélite se envió hasta el 28 de abril de 2014 –1 año tarde– y “consistió en una carta de dos párrafos y dos páginas de anexos enlistando las terminales para el uso de los satélites”.

Por último, la GAO cuenta que los funcionarios del banco hicieron múltiples esfuerzos para obtener la documentación faltante y que no consideraron que por su demora los artefactos pudieran ser utilizados con propósitos militares.

A pesar de la lentitud burocrática y la poca seriedad de México, Estados Unidos está tranquilo y sabe que México no hará nada de carácter militar sin su conocimiento.

Lo que hay y lo que falta

El único satélite que opera México en la actualidad fue lanzado el 19 de diciembre de 2012: el Bicentenario, para comunicación fija. Estuvo a prueba hasta el 14 de febrero de 2013 y 10 días después fue entregado oficialmente al gobierno mexicano. El equipo en tierra necesario para su operación se entregó hasta el 5 de diciembre de 2013.

Sin embargo, “el satélite está operando a un 19 por ciento de su capacidad”, informó la propia SCT al banco estadunidense.

La reforma en materia de telecomunicaciones impulsada por el gobierno federal permitió la venta del ciento por ciento de la empresa Satélites Mexicanos (Satmex) al consorcio de origen francés Eutelsat, en enero pasado. La privatización fue completa.

Los antecedentes de Satmex se remontan hasta 1968, cuando se creó para transmitir los Juegos Olímpicos. Con su venta, México se deshizo de cinco satélites y los telepuertos para operarlos. En la transacción se estipuló que de la capacidad de servicio del sistema, ya en control extranjero, el 7 por ciento aún podrá ser utilizado por el Estado mexicano.

La construcción de los dos satélites restantes, el Centenario y el Morelos 3, para comunicación móvil, terminó en 2014 y, por ahora están almacenados, en espera de ser puestos en órbita.

De acuerdo con la misma auditoría de la GAO se tiene previsto que uno de ellos sea lanzado del 14 de febrero al 15 de marzo de 2015, mientras que el último esperará hasta el periodo de octubre de 2015 a marzo de 2016.

Cuando el sistema en su totalidad esté en órbita y operando, el gobierno de Estados Unidos podrá seguir inspeccionándolo.

Para la realización del presente trabajo, Contralínea solicitó entrevistas con Gerardo Ruiz Esparza, secretario de Comunicaciones y Transportes; Omar Charfén Tommasi, director de Organismos Descentralizados de la SCT; Mauricio Ávila González, director Técnico de Telecomunicaciones y Mexsat. Hasta el cierre de edición, no se obtuvieron respuestas favorables.

Mauricio Romero, @mauricio_contra

 

 

 Contralínea 417 / del 22 al 27 de Diciembre 2014

 

 

 

 

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