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I. Ya en otra nota de esta sección di una noticia bibliográfica sobre Ernesto Cardenal. Con 89 años cumplidos –el próximo 20 de enero cumplirá los 90– nació nicaragüense, aunque es considerado un poeta latinoamericano; ingresado a las letras del pensar, sentir y querer en español, y a quien, entre los muchos premios que ha recibido, le entregaron el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, para refrendar el reconocimiento literario que ha ganado este trabajador de las palabras con su poesía y su prosa (circulan sus memorias). Y quien, además, no ha dejado de participar en las luchas de liberación, particularmente de su patria: Nicaragua, donde actualmente un dictadorcillo, el izquierdizante –que no político de izquierda, y quien ha traicionado su pasado– Daniel Ortega, se ha dedicado a perseguir al poeta al grado de cancelarle sus ahorros en una cuenta bancaria. Es el claro ejemplo del abuso del poder que intenta silenciar la crítica a los excesos autoritarios de un régimen, que se ensaña con un poeta que dedica su dinero y tiempo de inmensa piedad cristiana, a un taller de poesía de niños con cáncer.

II. Ernesto Cardenal, al recibir el Premio Pablo Neruda (seudónimo del chileno Neftalí Reyes Basoalto), ha creado un doble honor. Y es que al darle semejante distinción se honró a los dos escritores que por avenidas separadas combatieron, con sus versos, su prosa y sus acciones, por las libertades y liberaciones de sus países y sus pueblos. Y de igual manera salieron en defensa, también, de otras naciones sojuzgadas por la bota militar, la autocracia y las elites despiadadas que han mantenido el empobrecimiento, las injusticias y la marginación en las comunidades humanas. Neruda luchó por Chile. Cardenal lo hizo por Nicaragua. Y sigue haciéndolo sin rendirse ante el despotismo; pues, sacerdote independiente de la autocracia papal, en solitario predica a quienes lo escuchan su cristianismo compatible con su lucha por los pobres. Ambos son continuadores de Rubén Darío, para enriquecer aún más la literatura universal desde sus aportaciones latinoamericanas.

III. Su prolífica obra incluye, entre otros, poemas como: La Hora 0 (1957), Epigramas (1961), Salmos (1964), Oración por Marilyn Monroe (1965), Canto Cósmico (1989), o Telescopio en la noche oscura (1993); meditaciones como: Vida en el amor (1970); El evangelio en Solentiname (1975); o sus libros conteniendo sus memorias: Vida perdida, publicada en 1999 y Las ínsulas extrañas, en 2002. Toda su obra es un canto romántico al amor, como se puede apreciar en estas letras: “Al perderte yo a ti, tú y yo hemos perdido: o porque tú eras lo que yo más amaba/Y tú porque yo era el que te amaba más./Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo:/Porque yo podré amar a otras como te amaba a ti/Pero a ti no te amarán como te amaba yo”. Otorgarle a Ernesto Cardenal el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda (La Jornada, 28 de julio de 2009) ha sido una distinción para recordarles a los lectores que su obra es muy importante, por cuanto que es el sentimiento poético transformado en palabras que forman versos y prosas de calidad. Y sus memorias son un recorrido por la autobiografía de un hombre dedicado a predicar la palabra de la poesía y la piedad entre los desvalidos para sacarlos de sus desgracias.

Ficha bibliográfica:

                Autor: Ernesto Cardenal

                Títulos: Vida perdida e Ínsulas extrañas

                Editorial: Fondo de Cultura Económica

 

Álvaro Cepeda Neri*

*Periodista

 

 

 Contralínea 417 / del 22 al 27 de Diciembre 2014

 

 

 

 

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