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Tres marchas coordinadas desembocaron en el Zócalo de la Ciudad de México al conmemorarse los 104 años del inicio de la Revolución Mexicana. Padres de familia de los 43 alumnos desaparecidos de la normal de Ayotzinapa encabezaron los contingentes de un movimiento que ya es nacional. Las decenas de miles que se manifestaron lo hicieron en paz aunque de manera firme. Mientras la policía no apareció, todo fue pacífico. Al final, efectivos de las policías federal y capitalina desataron una represión que terminó con personas lesionadas y una plaza desalojada

 Flor Goche, @flor_contra/Elva Mendoza, @elva_contra/Mauricio Romero, @mauricio_contra
 
 
Este 20 de noviembre, México se vistió de luto. Miles de personas marcharon por las principales calles de la Ciudad vestidas en tintes negros. La lluvia de la tarde enmarcó el coraje de sus rostros.    
 
Tlatelolco, el Monumento a la Revolución, el Ángel de la Independencia. De estos tres puntos partieron los contingentes. Todos con rumbo al Zócalo. Organizaciones sociales, estudiantiles, gremiales, sindicales, civiles, ciudadanos de a pie. Una marcha con presencia nacional.
 
A los manifestantes los unió el dolor y la rabia que emergió a raíz del asesinato de tres estudiantes y la desaparición forzada de otros 43. Todos, alumnos de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa –una escuela para pobres–, violentados en Iguala por policías, funcionarios pagados con dinero público para proveer seguridad a la población. Un país de cabeza.
 
Los contingentes provenientes de Guerrero partieron del Ángel de la Independencia, lugar al que arribaron alrededor de las 16:00 horas. En los días previos, una representación de normalistas de Ayotzinapa, así como de padres y madres de familia de los jóvenes desaparecidos por el gobierno, visitaron distintos puntos del estado, de la región centro de la entidad a la Montaña, Costa Chica, Costa Grande, Sierra y Acapulco, para hacer extensiva la convocatoria.
 
Su voz tuvo eco. Desde la noche del 19 de noviembre, pobladores de la Montaña de Guerrero empezaron a concentrarse en la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa para participar en la movilización. Huaraches de ixtle, sombreros de palma. Otros, como los de Olinalá –cuna de Nestora Salgado, comandanta de la policía comunitaria de esa localidad y presa política desde agosto de 2013–, partieron de sus propias comunidades. Al final, más de 50 autobuses repletos de guerrerenses lograron arribar a la Ciudad de México.
 
A las 17:00 horas, los contingentes que se dieron cita en el Ángel de la Independencia no pudieron permanecer inmóviles, dada la cantidad de gente que ya se concentraba en el lugar. Así, el recorrido dio sus primeros pasos antes de la hora prevista.
 
A la vanguardia se apostaron los familiares de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos forzadamente hace ya 2 meses, seguidos de los estudiantes de esta escuela. Detrás de ellos venían los integrantes de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México –que agrupa a las 16 escuelas normales rurales y una indígena que existen en el país– y los del Frente Unido de Normales Públicas del Estado de Guerrero. Enseguida, cubiertos del rostro, los profesores de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero.
 
La presentación con vida de los normalistas desaparecidos por el Estado fue la exigencia más mentada por los manifestantes. A la par, demandaban la renuncia de Enrique Peña Nieto, presidente del país. “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”, “¡No estamos todos, nos faltan 43!”, “¡Fuera Peña, fuera Peña!”…
 
Banderas de México teñidas en negro, flores blancas, veladoras y antorchas enmarcaban las consignas.
 
 
 

Trabajadores exigen aparición de normalistas

Encabezado por padres de los normalistas detenidos-desaparecidos, el contingente que partió del Monumento a la Revolución arribó a la plancha del Zócalo capitalino alrededor de las 19:00 horas a la voz de “¡Fuera Peña!”, y bajo la exigencia de presentar con vida a los 43 jóvenes ausentes.
 
Nutrido por el Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México, trabajadores del Instituto Nacional de Bellas Artes, de la Universidad Pedagógica Nacional, el Movimiento de Trabajadores Socialistas, organizaciones sindicales, sociales, campesinas y la sociedad civil, el grupo avanzó sobre la calle De La República para atravesar Paseo de la Reforma e incorporarse a Avenida Juárez.
 
A 56 días de ocurrido el ataque a los estudiantes y convocados a una megamovilización, miles de personas exhibieron fotografías y pancartas al tiempo que pronunciaban consignas de repudio en un coro que se extendió hasta entrada la noche, cuando luego de al menos cuatro estampidas, elementos del cuerpo de granaderos del Gobierno del Distrito Federal disolvieron la movilización y tomaron el control de la plancha del Zócalo capitalino. Ya antes, policías federales habían arremetido contra manifestantes en otros puntos.
 
 

De Tlatelolco al Zócalo, ultrapacifismo estudiantil

Alrededor de 4.2 kilómetros separan Tlatelolco del Zócalo. Más de 8 mil 400 pasos a través de la avenida Manuel González, el Eje Central Lázaro Cárdenas, las calles Donceles y Monte Piedad hasta estar en el punto cero de la República.
 
Cada palmo de asfalto de ese trayecto fue cubierto por decenas de grupos estudiantiles de escuelas públicas y privadas, de la Ciudad de México y de fuera. Una serpiente dividida sólo por las pancartas del tamaño de dos o cuatro carriles, carnet de identidad con siglas y consignas, y por los hilos, lazos, listones, manos cruzadas, que delimitaban cada contingente. Todos preocupados en no dejar entrar a ningún extraño. “¡Fuera las gorras!, ¡sin gorras!”
 
Burros cantan “goyas”, pumas desgañitados, “huelums”. “¡Uno! ¡Dos! ¡Tres!…” Tambores acompañan. “¡24! ¡25! ¡26!…” El túnel debajo del Paseo de la Reforma retumba por el conteo: “¡41! ¡42! ¡43! ¡Justicia!”. La escena se repite una y otra vez en la hora –a paso rápido, superando los contingentes uno a uno– necesaria para recorrer la ruta.
 
La calle para los marchantes con mantas colectivas, la banqueta para  estoicos con cartulinas individuales. Unos miran las consignas de los otros: “Primero vinieron por comunistas y no se hizo nada, luego por Acteal, […] por Atenco…”; “Dolerá, pero ya no tenemos miedo”; “Estudio, bailo. ¿Luego me queman?”; “Peña Nieto: también fuiste tú. No te hagas pendejo”.
 
Los gritos, ruidos y coros callan de golpe. Silencio atronador cuando hay cientos de personas apretujadas en unos cuantos metros cuadrados. Aplausos caóticos, desgarrados, rompen el mutismo. Las palmas chocan con rabia con la mayor velocidad posible: ¡Clap, clap, clap!… ¡Clap! “¡Ayotzi… Vive! ¡La lucha… Sigue!”
 
Fila interminable de siglas y acrónimos: Uamex, IEMS, Cecyt, FES (Acatlán, Iztacala, Aragón…), INBA, Cuec (“cámara lúcida, memoria viva”), CIDE, UAM, ESCA, ESIME, HCN, NS, ITAM, FFyL, ITESM, UACM…
 
En el camino hacia el Zócalo no pasó absolutamente nada. Y es que no hubo ni un solo policía en el trayecto.
 
Por la aglomeración, la mayoría de los estudiantes ni siquiera vio arder la efigie de Peña Nieto. Cuando aún grupos apenas estaban por llegar a la plaza, los granaderos ya los estaban esperando.
 
 
 
Protestan 26 entidades de la República
 

Este 20 de noviembre, además de la megamarcha del Distrito Federal, la sociedad civil organizada protestó en otros 25 estados por la desaparición de los 43 normalistas rurales. Sólo en dos de esas movilizaciones se registraron hechos de violencia relevantes: en el Zócalo capitalino y en San Cristóbal de las Casas, Chiapas.
 
Aunado a ello, en la madrugada del 21 de noviembre se registraron dos explosiones de bombas de fabricación casera en las sucursales de Banamex y Scotiabank ubicadas en la Plaza San Mateo, en Naucalpan, Estado de México, que causaron daños materiales menores. En dicho lugar se realizaron pintas: “Libertad”, “Ayotzinapa vive”, “Fue el Estado”.
 
Los estados que se sumaron a las protestas fueron: Aguascalientes, Campeche, Coahuila, Colima, Chihuahua, Chiapas, Durango, Estado De México, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nuevo León,  Oaxaca, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz, y Yucatán.
 
 
 
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  1. Jorge / noviembre 22, 2014 at 2:17 am

    Genaro Vazquez Rojas a hueeevooo!!

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