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Ayotzinapa, Tixtla, Guerrero. Alrededor de las 10 horas, unos 150 estudiantes de la normal de Ayotzinapa con los rostros cubiertos, tomaron las instalaciones de la Cuidad Judicial de Chilpancingo, edificio inaugurado hace dos años por Ángel Aguirre Rivero, exgobernador de Guerrero.

Acompañados por los integrantes del Frente Único de Normales Públicas del Estado de Guerrero, los jóvenes bloquearon los principales accesos del recinto. A las mujeres y a los ancianos que ahí laboran les permitieron desalojar las instalaciones, no así a los varones, situación que generó algunos empujones.

Poco más de 200 personas trabajan en la Ciudad Judicial de Chilpancingo, obra de más de 150 millones de pesos. Varias de ellas manifestaron estar a favor de la causa de los muchachos: la presentación con vida de los 43 normalistas desaparecidos desde finales de septiembre pasado y la exigencia de justicia por el asesinato de otros tres.

No obstante, una mujer les solicitó no realizar destrozos al interior del inmueble: “Les pido que eviten hacer quema de expedientes o de oficinas porque hay muchos ciudadanos que están como ustedes, igual, queriendo justicia. Y si queman sus expedientes van a retardar todo”.

—¿Ustedes apoyan a los estudiantes de Ayotzinapa? –se le pregunta.

—Creo que es un clamor en todo Guerrero, que aparezcan vivos.

La toma de los poderes en el estado de Guerrero, entre ellos el judicial, es parte del plan de acción definido por la Asamblea Nacional Popular. “La Ceteg [Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero] está en el Congreso del estado. Nosotros decidimos plantarnos aquí, en la Ciudad Judicial”, refiere un joven, integrante del Comité Ejecutivo Estudiantil Ricardo Flores Magón de la normal de Ayotzinapa.

 

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