Kant y la república europea

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I. La cultura política de más de la mitad de Europa constituye el fundamento, si bien sobre un espectro geográfico situado dentro del Occidente, más asentado en lo que se ha llamado la cultura occidental a partir de la grandiosidad de Atenas. El Continente Europeo, que incluye a la Gran Bretaña (Inglaterra, Escocia Gales e Irlanda del Norte), en su unión con un Parlamento común y la proximidad a elegir un presidente común, sin anular su división geopolítica con sus respectivos gobiernos enraizados en sus convivencias democráticas y republicanas, tiene en los escritos de Emanuel Kant (1724-1804), en la frustrada unión bolivariana y en la creación de la Organización de las Naciones Unidas –aún con todo y sus debilidades–, su común raíz, ya que los planteamientos de Kant proponen la paz entre la humanidad y los países, por medio de una “Republica Mundial”; de la cual, la Unión Europea ha empezado a construir los cimientos. El libro Cosmopolitismo: democracia en la era de la globalización explora cómo ha sido posible que los europeos estén tan avanzados en la creación institucional, jurídica (aunque en el texto casi nada se dice de Hans Kelsen, el discípulo y continuador de Kant) y política, de una República ya casi mundial, cosmopolita.

II. Son nueve ensayos magistrales coordinados por la extraordinaria investigadora Dulce María Granja Castro y el no menos brillante investigador Gustavo Leyva Martínez (ambos, con otros más, de la Universidad Autónoma Metropolitana, campus Iztapalapa, en la Ciudad de México). El de Granja Castro se titula “El principio de publicidad en la teoría kantiana de la acción”. Siguen: “Cosmopolitismo universal sobre la unidad de la filosofía de Kant”, de la autoría de Otfried Hoffe; “La no dominación y democracia transnacional”, de James Bohman; “La idea de Kant de un orden mundial justo”, de Thomas Pogge; “La amenaza de la violencia y de una nueva fuerza militar como desafío al derecho público internacional”, de Mathias Lutz-Bachmann; “Una aproximación al cosmopolitismo”, de M C Nussbaum y Carmen Trueba; “El ideal cosmopolita: Kant versus Rousseau”, de Teresa Santiago; “Cosmopolitismo y relativismo en el historicismo alemán”, de Francisco Gil Villegas. Y de Gustavo Leyva Martinez “Filosofía en sentido cosmopolita. Reflexiones sobre el cosmopolitismo en la filosofía con énfasis en la propuesta kantiana”.

III. Esa federación de pueblos o confederación de estados, es decir, unión de repúblicas, por lo que tanto reflexionó y pugnó Emanuel Kant, suman ya 27 naciones bajo el signo europeo. Tienen el sustento de sus conciliaciones y factores comunes en la teoría de ese enorme pensador que se ocupó, exitosamente, del pensar como conocimiento científico, como sentimiento estético y como el querer de la voluntad a través de lo jurídico. Es por eso que este libro ha de ser leído y estudiado, ya que es de los casi únicos autores que precisan el origen de la Unión Europea que aceleradamente están integrándose en una república democrática y cosmopolita, cuyo ejemplo han de seguir los estados del Continente Americano, no a la sombra de los residuos vigentes de la doctrina Monroe, sino a través del ensueño bolivariano.

Ficha bibliográfica:

Coordinadores: Dulce María Granja Castro y Gustavo Leyva Martínez

Título: Cosmopolitismo: democracia en la era de la globalización

Editorial: Anthropos, 2009

Álvaro Cepeda Neri*

*Periodista

 

 

 

Contralínea 409 / del 27 de Octubre al 01 de Noviembre 2014

 

 

 

 

 

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