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Al grito de “el PIB es un indicador económico, no de moralidad”, los gobiernos europeos deciden incluir las ganancias obtenidas del narcotráfico y la prostitución dentro de sus cuentas económicas nacionales. De ahora en adelante, el producto interno bruto de cada país de la Unión Europea considerará también las ganancias provenientes de actividades ilegales

Luis Antonio Gómez Pérez/Prensa Latina

Los días finales de septiembre de este año trajeron consigo un nuevo dolor de cabeza para las oficinas de estadísticas de los países integrantes de la Unión Europea.

Por orden del bloque comunitario, los analistas de la economía deberán añadir los dividendos resultantes del narcotráfico y la prostitución a los tradicionales recuentos nacionales de la producción, el comercio interno y las exportaciones.

La Unión Europea estableció que, “en aras de garantizar comparaciones consistentes entre los miembros”, el cómputo del producto interno bruto (PIB) de cada Estado deberá reflejar las ganancias vinculadas a las actividades ilegales, independientemente de consideraciones morales.

De acuerdo con las normativas, cada país de la Unión Europea debe aportar al presupuesto compartido de acuerdo con su renta nacional.

En varias de esas naciones los servicios sexuales y el comercio de determinados estupefacientes están despenalizados, por lo que la dirección de la Unión Europea determinó su incorporación para lograr un “reparto justo”.

Con esa inclusión, las economías de los integrantes crecerán, algunas de ellas incluso en proporciones superiores a las tres o cuatro unidades porcentuales, por lo que esos países deberán entregar más al fondo común.

Las regulaciones para añadir el comercio y la producción de drogas a los PIB corren a cargo del Sistema Europeo de Cuentas (ESA, por su sigla en inglés).

Para justificar el cálculo de los frutos del narcotráfico, esa entidad estableció que las “acciones económicas ilegales serán consideradas como transacciones cuando todas las partes involucradas participen por acuerdo mutuo”.

Asimismo, aclaró que la compra o venta de drogas ilegales o propiedades robadas entran dentro de la clasificación, pero no el robo per se.

ESA cubre la prostitución bajo el apartado “actividades ocultas cuyas transacciones en sí no van contra la ley, pero no son reportadas para evadir el escrutinio oficial”.

No obstante, las líneas para el cálculo aún son confusas, máxime cuando se trata de actividades difíciles de controlar.

De acuerdo con un estudio realizado por investigadores de Turquía, país aspirante a incorporarse a la Unión Europea, el conjunto de la economía ilegal (no sólo la prostitución y el comercio de estupefacientes) representa casi el 18 por ciento del PIB de esa agrupación continental.

Por su parte, estimaciones de Eurostat (oficina europea de estadística) indicaron que con el nuevo estándar el crecimiento económico promedio del bloque será del 2.4 por ciento, con el rango más elevado (4-5) para Finlandia y Suecia, seguidas por Austria, el Reino Unido y Holanda (3-4).

Entre los países que confirmaron la inclusión también figuran España, Estonia, Eslovenia, Italia y Bélgica.

La Oficina Nacional de Estadística del Reino Unido estimó recientemente que las ganancias del tráfico de drogas y la prostitución en ese país ascienden a unos 12 mil 810 millones de euros anuales. De ellos, 6 mil 790 millones corresponden al negocio del sexo.

Según Raoul Ruparel, jefe de investigaciones económicas del centro Open Europe, por ahora esas naciones se alegran con el incremento de sus PIB, pero el impacto será menos festejado cuando afecte las cantidades que deben aportar al presupuesto europeo.

Por su parte, el funcionario del Instituto de Relaciones Internacionales francés Eric Vernier señaló que el verdadero asunto tras la inserción de las actividades ilegales es la caída de la economía europea.

Agregar esas operaciones en las estadísticas de crecimiento es un intento cínico de combatir la crisis de deudas de la Eurozona, aseveró.

Sin embargo, un portavoz europeo espetó que el PIB es un indicador económico, no de moralidad.

A través de su Instituto Nacional para Estudios Estadísticos y Económicos, el gobierno francés indicó que no cumpliría íntegramente la orden de la Unión Europea, pues consideraba a las actividades referidas fuera de la categoría de transacciones de acuerdo mutuo, indicada por ESA.

Las prostitutas y los consumidores de drogas muchas veces actúan forzados por terceros o a causa de una adicción que requiere tratamiento médico, explicó el director de la institución gala, Eric Dubois.

No obstante, París incluirá en sus cuentas algunos estimados del comercio de estupefacientes ilegales.

Sobre la mesa queda una cuestión que, al parecer, no interesa demasiado a los contadores y autoridades de la Unión Europea: la legitimación en la economía de las ganancias de la prostitución y el comercio de drogas pudiera traer nuevas coberturas o respaldo para esas actividades.

Otorgarles estatus oficial en las cuentas equivale a aceptar de manera tácita y prácticamente irreversible el fracaso de los gobiernos en combatirlas.

Luis Antonio Gómez Pérez/Prensa Latina

 

 

 

 Contralínea 408 / del 20 al 26 de Octubre 2014

 

 

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