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Amado Yáñez Osuna, principal accionista de Oceanografía –detenido en Acapulco, Guerrero– es acusado por fraude por más de 500 millones de dólares en perjuicio de Banamex.

Yáñez Osuna fue trasladado a la Subprocuraduría Especializada en Investigación contra la Delincuencia Organizada (Seido) de la Procuraduría General de la República (PGR) para que declare por diversas imputaciones, entre ellas lavado de dinero, así como por la falta de pago de cuotas al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

En junio pasado, Contralínea documentó que “la Comisión Nacional Bancaria y de Valores detectó irregularidades en los créditos que Banamex concedió a Oceanografía por 8 mil 80 millones de pesos. Por ello, la filial de Citigroup sería corresponsable del fraude que sufrió por parte de la naviera de Amado Yáñez, mismo que podría superar los 5 mil 200 millones”.

Este empresario, además, estaría involucrado en una red de tráfico de influencias, corrupción y cohecho en perjuicio de las finanzas públicas de Petróleos Mexicanos (Pemex).

En marzo pasado, la columna Oficio de Papel documentó que “en los últimos 2 años del gobierno de Felipe Calderón, entre julio de 2010 y junio de 2012, Pemex Exploración y Producción (PEP) benefició a Oceanografía con al menos 21 contratos millonarios por un monto superior a los 8 mil 744 millones de pesos.

 “Esta partida presupuestal, autorizada principalmente por dos funcionarios petroleros –Carlos Morales Gil, entonces director general de PEP, y Mario Alberto Ávila Lizárraga, exsubdirector de Mantenimiento y Logística de PEP–, ha sido el punto de arranque de la principal línea de investigación del gobierno de Enrique Peña Nieto en contra de una de las más importantes redes de corrupción creadas al interior de Petróleos Mexicanos y que durante décadas (incluidos gobiernos priístas) han carcomido la estructura, las finanzas y el crudo mexicano”.

Entre sus cabilderos para obtener contratos de Pemex se encuentran: Marta Sahagún de Fox, sus hijos Manuel y Jorge Bribiesca Sahagún y su hermano Guillermo Sahagún, de quienes Contralínea reveló sus nexos con Oceanografía desde 2004; así como el propio expresidente Felipe Calderón, César Nava y el fallecido exsecretario Juan Camilo Mouriño. Todos ellos habrían traficado influencias en Pemex para que la naviera “ganara” licitaciones públicas y obtuviera contratos directos, así como para que no se actuara en contra de ella por las irregularidades detectadas.

 

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