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Flor Goche / Enviada
 
Ayotzinapa, Tixtla, Guerrero. Alrededor de 60 personas a bordo de dos autobuses arribaron a la normal de Ayotzinapa la tarde del 18 de octubre. Viajaron durante dos días: de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, a Tixtla, Guerrero.
 
 
Se trata de profesores de la sección 17 del magisterio democrático, integrantes de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), jubilados y padres de familia. Su objetivo: brindar apoyo a los estudiantes normalistas rurales así como a las madres y a los padres de los 43 jóvenes detenidos-desparecidos el 27 de septiembre pasado.
 
Y es que, como comenta Germán Peña, integrante del Comité Ejecutivo Seccional del magisterio democrático chiapaneco, “no nos podemos quedar con los brazos cruzados, con las bocas cerradas, después de esta gran masacre, de este gran crimen de Estado”.
 
El profesor detalla que además del apoyo moral y físico a la lucha de Ayotzinapa, han traído víveres a esta escuela. Asimismo, dice, intercambiarán información y empatarán su plan de acción con el de los estudiantes y los padres de familia.
 
Comenta que la exigencia de la presentación con vida de los 43 normalistas rurales detenidos-desaparecidos así como la de justicia por los hechos de Iguala empezó a cobrar fuerza en Chiapas a raíz de la marcha del 2 de octubre. La inconformidad se haría presente también el día 8 del mismo mes, cuando miles de personas se movilizaron en ocho regiones del estado.
 
Las acciones de protesta aún no cesan en el sureño estado, advierte el dirigente. Informa que el próximo lunes 19 de octubre, los profesores de las secundarias técnicas y generales iniciarán un paro de labores en apoyo a Ayotzinapa pero también por demandas como la derogación de la reforma educativa. Además, el miércoles 22, organizaciones sociales y estudiantiles de las ocho regiones mencionadas volverán a marchar.
 
José Luis Escobar, también parte del Comité Ejecutivo Seccional de la sección 17 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, comenta que el sábado 25 de octubre realizarán una asamblea estatal en la que es posible que acuerden adelantar el paro indefinido de labores que tenían previsto para enero de 2015 en el marco de las revisiones salariales y contractuales docentes.
 
“Las condiciones de represión del Estado nos orillan a agilizar el estallamiento del paro indefinido en solidaridad con los compañeros de Ayotzinapa, porque a nosotros como maestros nos queda bien claro que la agresión a los normalistas es una agresión a la educación pública”, sentencia.
 
El representante magisterial advierte que no van a dejar solos a los alumnos de Ayotzinapa, pues muchos de los que ahora conforman el magisterio democrático, incluido él, se formaron en las escuelas normales rurales.
 
Francisco David, estudiante de la Facultad de Ciencias Sociales de la Unach, habla del coraje y dolor que desató en él y en la comunidad de su escuela “la masacre” de Iguala. Ahora, dice, ya no hay miedo ni tristeza, sino coraje y valor. Es por eso, continúa, que “hoy venimos a apoyar a los compañeros normalistas y les decimos que estamos hasta lo último”.
 
El joven refiere que la lucha que han emprendido los estudiantes de la Unach, misma que se ha reflejado en asambleas masivas, paros de labores y protestas en las calles, continúa porque “ya no es nada más por Ayotzinapa, sino por la educación y por el futuro de México”. Así, asevera, la Unach se sumará al próximo paro nacional convocado para el próximo 23 de octubre.
 
Respecto del motivo de la caravana chiapaneca que arribó a Ayotzinapa, Gabriel, profesor de la Unach, expone: “Nos trae aquí el coraje, la rabia, el hartazgo social en el que muchos mexicanos estamos en este momento, independientemente de nuestra condición de clase, social o, incluso, religiosa. Como mexicanos estamos verdaderamente cansados, indignados, por esta política de represión que el Estado mexicano está llevando a lo largo y ancho del país”.
 
El docente en la Facultad de Ciencias Sociales lanza una condena enérgica al Estado mexicano que, enumera, ha entregado la riqueza nacional al gran capital, mantiene en condición de pobreza a la mayoría de la población, criminaliza la protesta y, no conforme, utiliza grupos paramilitares, del narcotráfico y de la delincuencia organizada para “acallar, asesinar, ajusticiar y desparecer a todos aquellos mexicanos, hombres y mujeres, que se convenzan de resistir a todo esto”.
 
Es por ello, dice, que los docentes de la Unach están impulsando foros sobre la problemática del sistema educativo en México y acerca de las normales rurales. Además, en conjunto con los estudiantes universitarios, realizan actividades de brigadeo, boteo y de acopio para Ayotzinapa.
 
Román Gómez, profesor de la sección 17, lamenta que el gobierno federal, lejos de buscar justicia para los jóvenes de Ayotzinapa, se empecine en salir lo menos golpeado posible políticamente. En este sentido, pide a Enrique Peña Nieto, presidente de México, que “no se haga miope porque está en sus manos resolver toda esta situación. Lo que estamos pidiendo en este momento es que se esclarezcan los hechos y que sean detenidos los autores materiales de este cobarde asesinato”.

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