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En el Partido Acción Nacional (PAN), de raíces clericales y conservadoras, hay personajes que siguen empeñados en castigar a las mujeres que abortan y en oponerse a otros derechos sexuales. 

El exacerbado antiabortismo de esos panistas está por demás desacreditado ante la sociedad, sobre todo la capitalina, e incluso ha perdido fuerza dentro de la Iglesia Católica, donde evoca los tiempos ya superados de Juan Pablo II, el pontífice que hizo de la sexofobia su principal estandarte.

Los habitantes del Distrito Federal, y especialmente las mujeres en edad reproductiva, deben estar conscientes de que el conservadurismo panista busca imponer la represión moralista y, como consecuencia, el atraso, el autoritarismo y la hipocresía en la sociedad y en la familia.

Es un partido donde, por su apego a las normas clericales, muchos se oponen a que las mujeres decidan sobre su propio cuerpo y su vida reproductiva, y añoran los tiempos en que, en nuestra Ciudad, un embarazo no deseado constituía un verdadero drama en la vida de la mujer, que no era libre de recurrir al aborto, y que enfrentaba la alternativa de acatar los preceptos del clero… O ir a la cárcel.

La actitud de esos panistas es, asimismo, el más contundente desmentido a militantes y apologistas de ese partido que sostienen que en él no hay tendencias conservadoras.

Conservadurismo panista católico

En un comunicado de prensa, el pasado 29 de septiembre las agrupaciones panistas Unidos Transformamos y Mujeres Sí lamentaron la despenalización del aborto en la capital, y proclamaron, con una conocida retórica, que esa medida es contraria al “humanismo” y al “bien común”.

Por ello anunciaron que se unirían a una campaña antiabortista denominada 40 Días por la Vida, del 24 de septiembre al 2 de noviembre.

Se quejaron de que, según ellos, “el Distrito Federal se ha convertido en la capital del aborto… El lugar al que viajan miles de mujeres sólo para practicarse un legrado”.

Ciertamente, muchas mujeres, provenientes de estados donde todavía impera el atraso y la represión impuestas por el clero católico, tienen que viajar a la capital para poder ejercer el derecho al aborto, evidencia de que en los demás estados, en conformidad con las necesidades de las mujeres, también se debe despenalizar el aborto.

Desafortunadamente, en muchos estados se persigue a las mujeres que abortan, persecución que es producto del conservadurismo de la derecha y del oportunismo de políticos de otros partidos, sobre todo del Partido Revolucionario Institucional, deseosos de congraciarse con el clero católico, al que atribuyen además un poder de convocatoria que ya no tiene hoy en día en nuestro país.

La organización Unidos Transformamos está encabezada por Raúl Tortolero, mientras que en Mujeres Sí participan Alicia Vera y Alexandra Utrilla, a quienes se sumó Sandro Reyes, vocero de la organización Poder al Militante y de Democracia Real Estado de México.

En el tono de quien no comprende que personas diferentes pueden tener gustos, ideas y proyectos diferentes, Alexandra Utrilla afirmó: “Somos mujeres, somos madres y sabemos lo hermoso que es poder dar vida a otro ser, cuidarlo y amarlo, verlo crecer” (como si la maternidad se debiera imponer a todas las mujeres, independientemente de sus decisiones personales).

Añadió: “40 Días por la Vida es una campaña de la que estamos a favor y nos unimos para que de una vez en el Distrito Federal se dejen de practicar abortos, legales o no…”

La mencionada campaña (que “este año se llevará a cabo en nuestro país por primera vez”) busca “acabar con la práctica del aborto” mediante una jornada de 40 días que incluirá rezos, ayunos y “también para planear acciones”, según explica en el portal de internet del Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México (www.siame.mx/apps/info/p/?a=12288&z=32#).

Según esa página electrónica, dicha campaña surgió por primera vez en 2004 en Texas, cuando “cuatro personas pidieron a Dios que los iluminara para encontrar la forma de terminar con este crimen [el aborto]…”

Desde luego, se trata de una campaña organizada por grupos y personajes católicos conservadores.

Lourdes Varela, quien dirige la campaña en México, ha declarado que “se trata de combatir el crimen del aborto mediante la oración y el ayuno”, y afirmó haber “llamado a participar a todas las organizaciones provida, apostolados y movimientos laicales, así como a todas las personas de buena de voluntad que no están de acuerdo con la ley establecida en el Distrito Federal desde 2007”.

Entre los grupos participantes en la campaña antiabortista están el tristemente famoso Comité Nacional Provida, cuyo dirigente histórico ha sido Jorge Serrano Limón, así como el grupo católico Unión de Voluntades, auspiciado por el millonario Patricio Slim Domit, y la organización antiabortista Vida y Familia.

Por cierto, grupos como el Comité Nacional Provida fueron desde su origen, en la década de 1970, impulsados por dirigentes panistas, como Jorge Aviña Zepeda y Alfonso Bravo Mier.

Los panistas que se unieron a la mencionada campaña de rezos y acciones antiabortistas están donde les corresponde, de acuerdo con sus reaccionarias y clericales convicciones: al lado del Arzobispado y de los grupos ultraderechistas.

Edgar González Ruiz*

*Maestro en filosofía; especialista en estudios acerca de la derecha política en México

 

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