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El proceso electoral a celebrarse en Ucrania ha visibilizado las disputas al interior del grupo político que se hizo del poder en ese país, apoyado por gobiernos de la OTAN. Más aún, ha dejado al descubierto que los acuerdos de paz firmados por el gobierno de Petró Poroshenko con los movimientos separatistas sólo representan una manera de ganar tiempo y el grupo en el poder se prepara militarmente para hacer la guerra en cuanto considere que tiene las posibilidades de ganar

Jorge Petinaud Martínez/Prensa Latina

Moscú, Rusia. El ministro del Interior de Ucrania, Arsén Avákov, publicó recientemente un mensaje al titular de Defensa, Valery Gueletey, que evidencia las discrepancias en la cúpula gobernante y lo difícil que será lograr la pacificación del país mediante el diálogo.

Avákov exigió a Gueletey en su cuenta de Facebook una disculpa pública por sus criterios con respecto de jefes de batallones de la Guardia Nacional incluidos en listas electorales con vista a los comicios legislativos convocados para este mes de octubre.

Deploró la expresión de Gueletey de que entre los comandantes de batallones postulados para las parlamentarias “no existen héroes reales”.

Seguidor del primer ministro Arseni Yatseniuk y del autoproclamado jefe de la cámara legislativa, Alexander Turchínov –rivales del bloque del mandatario Petró Poroshenko en las elecciones–, Avákov publicó en Facebook fuertes críticas contra el ministro de Defensa.

 “Desde el comienzo de las hostilidades, en los batallones voluntarios del Ministerio del Interior de Ucrania han muerto más de 70 personas y 300 resultaron heridas. Entre éstos, 38 soldados de las unidades están desaparecidos”, escribió.

 “Así que no se atreva, si no es con buenas palabras, a recordar a los chicos valientes. No voy a soportarlo. Esto es indigno, no es justo, es una mentira”, expresó el ministro al reivindicar a los elementos neonazis y ultranacionalistas integrantes del grueso de la Guardia Nacional.

De falsa calificó la expresión de Gueletey de que la creación de falanges de voluntarios al comienzo de la operación represiva contra la población del Sureste denominada por Kiev como “antiterrorista” fue un error.

 “Sus declaraciones están fuera del ámbito de la ética militar y humana los batallones de decenas de miles de soldados y comandantes de las Fuerzas Armadas, la Guardia Nacional, el Ministerio del Interior y guardias fronterizos que están en el frente merecen más respeto”, añadió.

 “¡Discúlpese!”, concluyó Avákov en sus críticas al ministro a cargo del sistema defensivo de Kiev.

Oportunismo político

Gueletey, por su parte, denunció con anterioridad que en medio de la campaña electoral esos mandos y combatientes expresan lo que orientan los políticos, pues para estos últimos la victoria en los comicios es más importante que en la guerra contra los insurgentes.

La cartera de Defensa es un recurso atractivo para ellos en la lucha política, subrayó al reiterar preocupación por la presencia en las listas de partidos de muchos individuos que “hasta ayer” comandaban falanges en la represión contra el Sureste.

 “No encuentro en esto nada positivo. Ahora lo más importante precisamente es la guerra, hay que terminarla y traer la paz y la tranquilidad”, resaltó.

 “Precisamente por esto es por lo que los verdaderos héroes usted no los encontrará en las listas de los partidos”, dijo Gueletey en entrevista con la publicación Focus.

Esta división en la cúpula llegada al poder tras el derrocamiento del presidente Víktor Yanukóvich el 22 de febrero último se refleja en la desobediencia de las tropas a la orden de alto al fuego emitida por el comandante en jefe, Petró Poroshenko.

Una fábrica de productos químicos de la República Popular de Donetsk fue bombardeada y destruida recientemente, pocas horas después de la firma en Minsk de acuerdos en una nueva sesión del grupo de contacto para la pacificación de Ucrania, reportó la televisión.

Lenguaje dual

El lenguaje dual del presidente ucraniano, Petró Poroshenko, sobre el cese del fuego pactado en Minsk con los insurgentes del Sureste hace pensar en la fragilidad de ese acuerdo.

Interrogado por la BBC sobre la retirada de sus tropas según lo previsto en el plan propuesto por su par ruso, Vladimir Putin, el gobernante negó esa posibilidad.

 “No estamos hablando de la retirada de nuestras tropas, porque ése es nuestro territorio”, recalcó.

Tal afirmación entra en contradicción con lo informado a la prensa por la representante de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), la suiza Heidi Tagliavini, tras la firma de los acuerdos.

La mediadora dijo que en la reunión se acordó retirar el armamento pesado de la zona de conflicto, el canje de prisioneros “todos por todos” y la apertura de un corredor humanitario.

El propio Poroshenko reconoció en la orden al Estado Mayor General de que se acate la tregua, que se había logrado sobre la base del llamamiento de Putin a los rebeldes para que cesen las hostilidades.

Igualmente, enfatizó en que esperaba que los acuerdos, incluyendo el alto al fuego y la liberación de los rehenes, sean cumplidos estrictamente.

La propuesta del líder ruso añade una retirada del armamento pesado hasta una distancia que no pueda alcanzar a los conglomerados civiles y la prohibición de vuelos sobre las zonas controladas por los milicianos.

Nuevamente, Poroshenko fue contradictorio en una rueda de prensa en Newport, junto al secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Anders Fogh Rasmussen, en la que insistió en la necesidad de controlar la frontera y “retirar a las tropas rusas”, según el servicio de prensa presidencial.

Prometió hacer todo lo posible para lograr como objetivo principal la paz, pero agradeció a países de la OTAN la inminente entrega de “armas letales y no letales de alta precisión”.

Seguidamente, ratificó el antagonismo que alimenta el conflicto cuando dijo en alusión a las Repúblicas Populares de Donetsk (RPD) y de Lugansk (RPL) que la independencia y la soberanía no se negocian y “se quedarán como están”.

El presidente Petró Poroshenko ratificó su posición dual sobre la paz cuando aseguró ante la prensa que son completamente distintos el nombre y el contenido de las leyes de amnistía y del régimen especial de gobiernos locales en algunas zonas controladas por milicianos en Donetsk y Lugansk.

No se otorgará ninguna superfacultad ahí. Y ningún territorio de Ucrania podrá influir en la política interna o exterior del país, poniendo en peligro la soberanía y la integridad territorial, dijo al negar de plano la independencia de las dos insurgentes repúblicas populares.

Al reiterar que no se trata de un estatus especial de los gobiernos locales, recordó que esta normativa aprobada en el Parlamento como un paso hacia la pacificación del país en medio de la campaña electoral con vista a los comicios legislativos de este mes, se introduce sólo por 3 años.

Esta ley es una ley marco y no tiene disposiciones de acción directa, salvo una sobre las elecciones, que se llevarán a cabo sólo cuando los hombres armados abandonen las calles. De lo contrario nadie va a reconocer los resultados, agregó el gobernante.

Al hablar de la Ley de Amnistía, puso como condición indispensable la rendición de quienes deseen recibir ese beneficio.

Hay que entregar las armas y registrarse. Es una práctica internacional absolutamente clara, que es utilizada por todas las naciones civilizadas, y será utilizada por Ucrania, recalcó enfático.

El magnate chocolatero elegido presidente reflejó los objetivos electorales de ambas leyes al referirse a quienes atacan a los candidatos de su partido con el argumento de que actúan con debilidad frente a las repúblicas rebeldes.

Si no hubiéramos aprobado dichas leyes, Ucrania podría ser culpada del fracaso del proceso de paz, explicó a la prensa al regresar de un viaje reciente a Estados Unidos.

Esto habría desatado las manos de aquellos que tratan de poner fin al alto al fuego y culparnos de la pérdida del apoyo internacional, agregó el mandatario.

Reiteró que con la aprobación de las normativas, Kiev cumplió lo dispuesto en el plan de paz.

Sin embargo, fue explícito al informar que ahora se refuerza la defensa del país y, bajo la supervisión del viceprimer ministro, Vladimir Groisman, los mejores especialistas del país construyen fortificaciones para controlar toda la frontera.

Al indicar que el Servicio de Seguridad ha mejorado significativamente su funcionamiento, informó que se amplía la cooperación con “asesores extranjeros que ayudarán a construir la defensa nacional sobre la marcha”.

Tenemos que estar preparados para defender nuestro país, dijo, e informó que próximamente se presentará el concepto de la reforma del sector de la defensa y la seguridad.

Al comentar la reciente visita a Estados Unidos del presidente Petró Poroshenko, el vicecanciller ruso, Serguei Ryabkov, contrastó los acuerdos logrados en Minsk por el Grupo de Contacto de cara a una solución pacífica del conflicto ucraniano con lo escuchado en Washington.

 “Origina perplejidad y no pasa inadvertido para lectores imparciales”, aseveró el viceministro.

Dijo Ryabkov en declaraciones a la agencia ITAR-TASS que las tendencias positivas derivadas de esos encuentros en Minsk fueron ignoradas en la capital estadunidense por muchos políticos de alto rango y funcionarios gubernamentales, en sus pronunciamientos sobre el conflicto ucraniano.

Agregó a renglón seguido que el llamado “partido de la guerra” es fuerte no sólo en Kiev y denunció la hipocresía de quienes abogan aparentemente por la normalización de la situación en ese país y, en la práctica, obstaculizan ese proceso.

Poroshenko, por su parte, mientras se endosa el título de hombre de paz, en aparente distancia de quienes en Ucrania no acatan la tregua y la posibilidad de un diálogo con las regiones rebeldes, subrayó que obtuvo la ayuda necesaria de Estados Unidos y de otros socios occidentales, con énfasis en la asistencia militar y financiera.

Resaltó el mandatario en entrevista con medios locales de prensa y canales de televisión que Ucrania tiene “el estatus más alto” en la esfera de la cooperación militar con Estados Unidos entre los países que no son miembros de la OTAN.

Tenemos ametralladoras, tanques, sistemas de lanzamientos múltiples de misiles, artillería y todo lo demás que nos permite hoy mantener el frente en esa distancia, comentó sin recato al destacar la ayuda recibida sobre todo de Washington.

Aseguró Poroshenko que Kiev obtuvo lo necesario para superar en 10 veces la efectividad de su armamento y modernización del arsenal, y no sólo de parte de Estados Unidos, acotó.

Según el mandatario, además de los 240 millones de dólares desembolsados por la Casa Blanca, su país recibirá 1 mil millones de dólares como garantías financieras.

Como resultado de la visita, el presidente Barack Obama prometió otra partida por 350 millones para la adquisición de armas letales y no letales.

A cambio, Ucrania pondrá en marcha un programa especial de “seguro político” de protección a las inversiones estadunidenses en la economía ucraniana, lo cual significa que Kiev seguirá al pie de la letra las instrucciones de Washington en defensa de sus intereses geopolíticos y económicos, comentó la televisión rusa.

Necesidades electorales

Mientras avanza la liza electoral por el control de un Parlamento que según la Constitución ucraniana ejercerá mucho control sobre la autoridad presidencial, resulta más evidente la necesidad de Poroshenko de mostrarse como un partidario de la paz.

Frente a la sede de la Administración Presidencial, cientos de mujeres reclamaban la renuncia del gobernante y del ministro de Defensa cuando se hizo evidente un giro drástico en el teatro de operaciones, desfavorable a las tropas regulares.

Esta situación fue capitalizada por los adversarios políticos de Poroshenko, quienes se unieron a las protestas con sus banderas y comenzaron a acusar al mandatario y a su titular de Defensa de una débil gestión en la conducción de la represión contra el Sureste.

Al referirse al cese del fuego y las leyes aprobadas para lograr cierta distensión, al menos hasta después de las elecciones, resultó explícito Antón Guerashenko, asesor del ministro del Interior:

 “Fue un paso forzoso ante nuestra debilidad en el plano técnico y militar. Nuestro Ejército y la Guardia Nacional no estaban en condiciones de enfrentar a los terroristas [los milicianos]…”, reconoció.

Tampoco la economía ucraniana soportaba más presión de parte del “partido de la guerra”, como se conoce a los integrantes del ala más radical del gobierno, y la plana mayor del Ejército y los cuerpos de seguridad.

En lo que va de 2014, Ucrania gastó unos 5 mil millones de dólares del presupuesto nacional, en la operación de castigo en el Sureste del país, informó la plenipotenciaria del presidente para el arreglo pacífico de la situación en las regiones de Donetsk y Lugansk, Irina Guerashchenko.

Fueron asignados a la partida de gastos militares recursos del fondo total (unos 3 mil millones de dólares), de la reserva (casi 1 mil 500 millones) y del fondo especial (alrededor de 384 millones de dólares), detalló la diputada.

No menos alarmantes son las cifras del costo humano del conflicto, devenido guerra civil sin precedentes en la historia de la Ucrania postsoviética.

Desde mediados de abril, el número de muertos se incrementó hasta, al menos, 3 mil 100 personas y cerca de 10 mil heridos, según estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas.

Los desplazados internos crecieron a 263 mil y más de 366 mil 900 huyeron a países vecinos, incluida Rusia, destino de unos 325 mil 900 ucranianos. En total, se estima que los refugiados superan el millón de personas.

No obstante, el mando castrense y hasta el propio gobernante admitieron que el cese de las hostilidades permitirá fortalecer las posiciones del Ejército y el reagrupamiento de las fuerzas.

Todo indica que la tregua es sólo el receso en una guerra anunciada para después de las elecciones parlamentarias.

 Jorge Petinaud Martínez/Prensa Latina

 

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 ralínea 407 / del 12 al 18 de Octubre 2014

 

 

 

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