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En México, agregar un nombre a la lista de espera para ser trasplantado puede llevar años. Una vez incluido en el sistema, el paciente podría morir sin haber recibido el órgano. El Centro Nacional de Trasplantes contabiliza más de 18 mil personas que requieren ser trasplantadas, 11 mil de ellas de riñón. Las autoridades reconocen la posibilidad de que miles de personas que necesitan un trasplante no se registren nunca en las estadísticas; la causa: la falta de seguridad social y acceso a los servicios de salud. Según estimaciones de la UNAM, la cifra real de personas en el país con enfermedad renal crónica terminal que requieren de un trasplante de riñón es de 163 mil. Otros 9 millones 400 mil personas viven con enfermedad renal crónica. Para los especialistas, esta problemática es “alarmante”, pues en el país la cultura de la donación es casi inexistente

 

El Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra) indica que 18 mil 957 personas requieren de un trasplante de riñón, córnea, hígado, corazón, páncreas o pulmones. Y aunque la lista de espera se engrosa cada día, incluso estar ahí requiere de paciencia y constancia.

Miguel López Ortigoza pasó 2 años sin lograr incluir su nombre en el Registro Nacional de Trasplantes. Pese a que desde 2011 los médicos le notificaron la necesidad de recibir un nuevo riñón, fue hasta mayo de 2013 cuando le asignaron el folio 87512-8751.

Los protocolos han sido exhaustivos. ¿A qué se dedica? ¿Qué hace? ¿Todavía trabaja? Son las preguntas que le lanzan los médicos que habrán de aprobar si es digno de recibir el órgano o no.

“En mi casa trato de hacer jardinería, muebles de madera, cocino, me hago cargo de mi hija. Voy a dar clases, hago investigación, escribo”, responde con entusiasmo.

Adscrito al Colegio de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), López Ortigoza imparte clases de expresión oral y escrita, ciencia política, lenguaje y pensamiento, cultura científica y humanística, además de pedagogía y sicología en escuelas privadas. Es sicólogo educativo de formación e hizo una maestría en pedagogía y un doctorado en enseñanza superior.

El profesor-investigador en la UACM pensaba hacer una residencia en Madrid durante 2013, su año sabático, pero la hemodiálisis a la que se somete cada tercer día se lo impidió, como le impide nadar, desvelarse o tomar más agua de la señalada.

 “Por los medicamentos me tengo que dormir entre 9 y 10 de la noche. Me entra un cansancio… Antes me quedaba trabajando hasta las 12 o 1 de la mañana.

 “Lunes, miércoles y viernes estoy esclavizado a la máquina. Ya no doy clases en la mañana, sólo en las tardes. Me gustaba nadar, no puedo nadar. Me cambió la vida totalmente.”

Se le paralizaron los riñones. Los médicos del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) no han sabido explicar las causas.

Técnicamente padece enfermedad renal crónica terminal (ERCT), condición médica en la que viven alrededor de 163 mil personas en el país, según estimaciones plasmadas en el estudio Enfermedad renal crónica y su atención mediante tratamiento sustitutivo en México, encabezado por Malaquías López, epidemiólogo de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

No obstante la cifra, en la base de datos del Cenatra únicamente se enlista a 11 mil 121 personas en espera de un trasplante de riñón. De los pacientes faltantes, la dependencia no da razón.

 “Lo que hay en el sistema es lo que los hospitales nos informan porque ellos tienen el compromiso y la obligación de informarnos; lo que no, seguramente no está plasmado ahí. Un ejemplo: se habla de 65 mil a 125 mil enfermos del riñón que requieren de un tratamiento sustitutivo, pero bueno, tampoco hay un organismo en el país que tenga un registro de las necesidades”, dice vía telefónica a Contralínea José Salvador Aburto, titular de la dependencia.

El urólogo acepta la posibilidad de un subregistro, miles de personas en espera de ser incluidos en la lista o de recibir atención médica: “Pudiera haber un subregistro, pero no es porque no lo pongamos, simple y sencillamente es porque no tenemos esa información”.

Asegura que con su administración inicia una “nueva era, una nueva etapa” en el Cenatra. “Estuve en la administración hace 8 años, conozco perfectamente bien este sistema administrativo y estamos en un proceso de mejora continua. El sistema se está revisando, se tiene que actualizar para que nos permita tener mayor certeza”.

Malaquías López Cervantes y el equipo de colaboradores que desarrolló la investigación encontraron lo que podría ser una explicación: menos de la mitad de los pacientes con ERCT que requieren, sin alternativa, de un tratamiento sustitutivo (diálisis) para mantenerse con vida, reciben tratamiento. De los enfermos sin tratamiento y sin atención médica no hay registro: “la mayoría en condición de pobreza, al margen de la seguridad social”.

A las 163 mil personas con enfermedad renal crónica terminal se suman 9 millones 400 mil personas que viven con enfermedad renal crónica (ERC), revela el diagnóstico elaborado a través de la Unidad de Proyectos Especiales de Investigación de la Facultad de Medicina.

Para los especialistas, el problema ya posee dimensiones alarmantes y las proyecciones elaboradas por la UNAM apuntan a que el número de casos de ERC continuará en aumento: “Si las condiciones actuales persisten, para el año 2025 habrá cerca de 212 mil casos y se registrarán casi 160 mil muertes relacionadas con dicha enfermedad”.

Déficit de donadores

Aunque el trasplante renal es la mejor opción de tratamiento para la ERC, en México ésta no es una solución viable debido a la falta de donaciones. En 2013 se realizaron 2 mil 707 trasplantes de riñón; y al cierre del primer semestre de 2014 se han realizado 1 mil 883 trasplantes del mismo órgano, tanto en el sector público como en el privado, reporta el Estado actual de receptores, donación y trasplantes en México. Primer semestre 2014, del Centro Nacional de Trasplantes.

Ante el déficit, en 2005 las estadísticas de mortalidad mostraron que la ERCT fue, por sí misma, la décima causa de muerte a nivel nacional, dando origen a más de 10 mil fallecimientos. Además, los resultados del estudio permitieron estimar que 60 mil personas más mueren cada año por esta enfermedad aunque otra condición sea registrada como la principal causa de muerte.

“Es desolador. He visto morir a mucha gente de deficiencia”, dice López Ortigoza, con el rostro descompuesto. Pese a sus esfuerzos, el profesor aún no encuentra un donador vivo, y sin él habrá de esperar a que el Centro Médico Nacional 20 de Noviembre consiga un órgano cadavérico.

La experiencia –y las estadísticas– le dicen que no confíe demasiado, y es que el Centro Médico donde es atendido no figura entre los hospitales con más trasplantes renales. Según el Estado actual de receptores, donación y trasplantes en México. Primer semestre 2014, los hospitales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) registran la mayor actividad.

Con 137 trasplantes de riñón realizados en el primer semestre de 2014, el Hospital de Especialidades Centro Médico Nacional de Occidente ocupa el primer sitio en la lista de los cinco hospitales con más procedimientos; le siguen la Unidad Médica de Alta Especialidad Hospitales de Especialidades del Centro Médico Nacional, con 92 trasplantes de riñón; la Unidad Médica de Alta Especialidad Hospital de Especialidades Centro Médico Nacional General de División Manuel Ávila Camacho, con 61; el Hospital General Centro Médico La Raza, con 52; y la Unidad Médica de Alta Especialidad Hospital de Especialidades 14 Centro Médico Nacional Adolfo Ruiz Cortines, con 49.

Los órganos que no llegan

De acuerdo con la base datos del Cenatra, 7 mil 372 personas esperan un trasplante de córnea, 399 de hígado, 43 de corazón, 11 de riñón-páncreas, 8 de páncreas, 2 de hígado-riñón y 1 de corazón-pulmón. En lo que va de 2014, instituciones públicas y privadas suman apenas 4 mil 276 trasplantes realizados.

Elva Mendoza, @elva_contra

 

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Contralínea 407 / del 12 al 18 de Octubre 2014

 

 

 

 

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