Autor:

La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas celebra una sesión más en medio de la crisis de balcanización del mundo y en la que se confirma que ha quedado totalmente rebasada. Intrascendentes los supuestos debates y los foros que la anquilosada estructura aún instala

Thalif Deen/IPS*

Organización de las Naciones Unidas, Nueva York, Estados Unidos. La renovada sala de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) tuvo espacio para 204 Estados miembros en su ritual anual celebrado los días del 23 al 26 de septiembre pasados. Se trató de 11 más que los 193 de hasta hace algunas semanas.

En los próximos 10 años, la ONU podría alojar a varios Estados nuevos, producto de los movimientos separatistas en sus países originales, que buscarán unirse al foro mundial.

Si las fantasías políticas se convierten en realidades esa lista podría incluir a Abjasia, Cataluña, Cachemira, Chechenia, Kosovo, Kurdistán, Palestina, Quebec y hasta a un Irak sunita y otro chiíta.

Un diplomático de Oriente Medio señaló con sarcasmo: “Me pregunto si uno de esos asientos nuevos es para el Estado Islámico”, el movimiento extremista, antes conocido como el Estado Islámico de Irak y el Levante y al que Estados Unidos, entre otros países, considera un grupo terrorista.

Como en años anteriores, la rutina en la Asamblea General número 69 fue la misma: largos discursos, cientos de reuniones bilaterales entre los gobernantes y una seguridad extrema en todo el perímetro de la sede neoyorquina de la ONU, del martes 23 al viernes 26 de septiembre.

Este año, los más de 150 jefes de Estado y de gobierno que confirmaron su visita hicieron uso de la palabra en un contexto mundial de crisis políticas y militares que incluye a Afganistán, Irak, Libia, Palestina, Siria, Somalia, Ucrania y Yemen.

Ian Williams, corresponsal de la ONU y profesor en la universidad estadunidense Bard, dice a Inter Press Service (IPS) que la renovación de la sala de la Asamblea General, tras 7 años y un costo de más de 2 millones de dólares, muestra cierto grado de previsión, con una docena de lugares libres para las delegaciones nuevas.

 “Sin embargo, al ritmo que va la balcanización en todo el mundo, quizás no alcancen”, comenta con ironía.

Kosovo y Kurdistán, además de los diferentes Putinistán que están brotando en la periferia rusa, podrían ocupar esos asientos en breve, según Williams.

La balcanización política también se extiende a los bloques de países dentro de la ONU, asegura.

 “En los días de la vieja Guerra Fría había cierta disciplina. Todos los discursos del bloque oriental eran deprimentemente similares. Ahora, los países prestan poca atención a las instrucciones de las autodesignadas superpotencias y son más entusiastas”, comenta Williams.

En conferencia de prensa, el 16 de septiembre último, el secretario general Ban Ki-moon dijo que “en esta época de turbulencia, las próximas dos semanas resaltarán el papel indispensable de la ONU en la lucha contra las amenazas mundiales y en las oportunidades para el progreso en común”.

El nuevo periodo de sesiones de la Asamblea General sería “crucial para nuestros esfuerzos para derrotar la pobreza y adoptar una nueva generación de objetivos de desarrollo sostenible”, añadió Ban.

Pero cuando IPS le pregunta si las sesiones de la Asamblea General tienen alguna repercusión en los acontecimientos mundiales, Samir Sanbar, otrora subsecretario general y director del Departamento de Información Pública de la ONU, responde: “Con el debido respeto a todos los jefes de Estado visitantes, no estoy seguro de que se pueda seguir aplicando el término ‘líderes?”.

Eso explicaría en parte el ambiente de agitación generalizada en todo el planeta, agrega.

 “Tantas presencias presidenciales y sin embargo tan poco impacto positivo”, destaca Sanbar, quien trabajó con cinco secretarios generales de la ONU.

Antes había incontables reuniones bilaterales entre los presidentes y los primeros ministros en el marco de la sesión de la Asamblea General. Los debates generales eran sustantivos y constituían la columna vertebral de las resoluciones de la ONU, sostiene.

Pero ahora la mayoría de esas visitas se ven como oportunidades para la foto pública, según Sanbar, editor del boletín electrónico en internet Foro de la ONU.

Williams dice a IPS que durante décadas la delegación de Estados Unidos padeció la desconfianza de su propio país en la Organización.

Recordó que los legisladores derechistas en el Congreso estadunidense acosaban continuamente a la Organización mundial con reducciones en su presupuesto.

Por eso el hecho de que haya habido dinero para reparar el salón de la Asamblea General es consecuencia del cambio de actitud de Estados Unidos, afirma.

Pero la controversia al menos genera ruido. Ahora lo que hay es un silencio ensordecedor, critica Williams.

 “¿Qué pasó con todos esos locos que pensaban que las fuerzas de paz de la ONU se apoderarían de Estados Unidos con sus helicópteros negros?”, pregunta.

Williams dijo que preferiría que cambiaran sus caballitos de batalla por otros nuevos, como la disputada ciudad libia de Bengasi, la partida de nacimiento del presidente estadunidense Barack Obama y distracciones similares, en lugar de que la ONU se haya vuelto irrelevante.

El martes 23 la ONU celebró la Cumbre del Clima. En este contexto “es urgente actuar frente al cambio climático. Cuanto más tardemos, más vamos a pagar en vidas y en dinero”, advirtió Ban. El dignatario aprovechó para anunciar que el actor estadunidense Leonardo DiCaprio es el “más reciente mensajero de la Paz de la ONU, con un enfoque especial en las cuestiones del cambio climático”.

Ban hace su mejor esfuerzo para que los líderes reanuden las negociaciones sobre un pacto de Cambio Climático, reconoce Williams, y “probablemente tenga mejores resultados con eso que con Siria”.

Sanbar recuerda a IPS que cuando el expresidente de la Asamblea General, Razali Ismail, de Malasia, advirtió en 1996 acerca de la “progresiva irrelevancia” de estas sesiones, casi se lo consideró un subversivo.

 “Ahora los mandatarios de Estados importantes pasan fugazmente” por las sesiones inaugurales, “compitiendo más que nada para hablar durante los 2 primeros días, mientras que otros, que quizá hayan visitado Nueva York la semana anterior, ni se molestan en asistir”, añade.

Incluso Ban, “quien mantuvo admirablemente el interés por el cambio climático, parece sentir la necesidad de traer a una estrella de Hollywood con ese mismo objetivo”, resalta.

Thalif Deen/IPS*

*Editado por Kitty Stapp, traducido por Álvaro Queiruga

 

 

 

 Contralínea 405 / del 28 de Septiembre al 04 de Octubre 2014

 

 

 

Comments

comments