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Hace  unos meses se aprobó la composición de un grupo de trabajo para crear un tratado que obligue a las empresas multinacionales en materia de derechos humanos. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) dio así un paso histórico en el ámbito del derecho internacional, aunque aún se desconoce cómo se sortearán los obstáculos legales para dar efectividad a la responsabilidad de las empresas, a los Estados de donde provienen y a aquellos donde operan.

Entre los grupos que durante años han dedicado esfuerzos para acabar con la impunidad de estas multinacionales está la Red Internacional para los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Reddesc).

Hace 10 años, organizaciones de derechos humanos en todo el mundo se juntaron en Bangkok, Tailandia, para formalizar una red que les permitiera intercambiar estrategias en su lucha contra abusos por parte de grandes multinacionales. Ahí se crearon los primeros estatutos y el primer consejo.

El secretariado de la Reddesc, en Nueva York, pone en contacto a organizaciones de 70 países, con un total de 270 miembros. La Red se organiza por medio de grupos de trabajo, entre ellos el de movimientos sociales o el litigio-estratégico, que reúne todas las sentencias que favorecen los derechos humanos. Una base de datos las reúne todas para que cualquier organización tenga acceso a ellas, las utilice y se busque así crear jurisprudencia en el plano internacional.

El grupo de empresas y derechos humanos se encarga del cabildeo y de la presión política para conseguir cambios, sobre todo en el campo legislativo, en materia de derechos humanos. Este conglomerado fue el que trabajó en la resolución para el grupo de trabajo de multinacionales y derechos humanos.

Si una de las organizaciones miembro en Filipinas informa de la extorsión a comunidades locales y a defensores de derechos humanos o a sindicalistas que trabajan en una fábrica de automóviles, la Red pone a su disposición estrategias de miembros que hayan pasado por una situación similar. De la misma manera, la Reddesc difunde su estrategia, porque quizá en Nigeria, en Sudáfrica, en Perú o en otros países ocurre lo mismo.

De hecho, hace unos meses la Reddesc apoyó a la comunidad yaqui en Sonora, para frenar la construcción del Acueducto Independencia  El trasvase masivo de agua podría perjudicar a la comunidad yaqui debido a los impactos para el medioambiente, su cultura y sus formas de vida.

Una de las formas en que apoya la Red en este tipo de casos consiste en poner en contacto a las organizaciones mexicanas con otras de Nigeria, por ejemplo, que estén intentando frenar los impactos medioambientales de una petrolera que se construye en aquel país africano. Se pone en común una estrategia y empieza la batalla legal y de difusión en medios de comunicación para dar a conocer lo que sucede.

La Red trabajó con el Centro Mexicano de Derecho Ambiental, Fundar Centro de Análisis e Investigación y Habitat International Coalition América Latina para enviar una carta al secretario de Gobernación, al titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y al gobernador de Sonora, así como a otros representantes del gobierno mexicano e instituciones judiciales del país. Hace unos días, varias organizaciones denunciaron la detención del portavoz de la comunidad yaqui [Mario Luna] por parte de personas vestidas como civiles en automóviles no oficiales. Ocurrió durante un viaje del portavoz a la capital del país para denunciar la situación.

Reacciones de violencia e intimidación como ésta muestra el nerviosismo de quienes están más interesados en la conclusión del proyecto hídrico en Sonora. Por tanto, se confirma la eficacia del trabajo de las comunidades y de las organizaciones locales.

En Odisha, India, la multinacional coreana Pohang Iron and Steel Company no ha podido construir una fábrica de acero con graves impactos medioambientales por la incidencia y presión mediática que se ha organizado desde las comunidades locales.

Los defensores de los derechos de los pueblos indígenas, del medioambiente y de otros derechos humanos fundamentales aún tienen que enfrentarse con poderosos enemigos que actúan desde la sombra y en connivencia con gobiernos corrompidos. Pero no podrán frenar la lucha diaria que, como gota de agua que impacta a diario una roca, termina por perforarla.

Carlos Miguélez Monroy*/Centro de Colaboraciones Solidarias

*Periodista y editor en el Centro de Colaboraciones Solidarias

 

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