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Para Lucio Rodríguez Tapia

I. En el desacuerdo de las actividades humanas radica el crecimiento de una pluralidad de opciones. Y así se reúnan en convenciones para llegar a un acuerdo, prevalecen diferentes puntos de vista de entre los cuales podemos elegir el que queramos. Los dietistas no se han puesto de acuerdo sobre cuál es la mejor guía alimenticia, aunque tengan varios factores comunes: comer verduras, un vaso de vino tinto, no fumar, ingerir pocos huevos… Otros dicen que ninguno porque contienen colesterol malo. Tomar vitamina C, como la de los pétalos de rosa, el jugo de naranja, de limón, etcétera. No cenar en exceso. Dormir al menos 7 horas dentro de un horario rutinario. Hacer ejercicio, practicar yoga. En fin, también existe una nueva tecnología por computadora, que al empuñar un electrodo en la mano izquierda diagnostica los males físicos y lo más recomendable para curarlos. El caso es que hay una abundancia de alternativas (éstas son un par de opciones) sobre las dietas.

II. Ahora un amigo lector, de allá por nuestra Sonora querida –el himno canción de los sonorenses–, me envía un libro que me pide divulgar en esta sección de Ex libris (y su traducción: “de entre los libros”). El título es: Cerebro de pan. La devastadora verdad sobre los efectos del trigo, el azúcar y los carbohidratos en el cerebro (y un plan de 30 días para remediarlo), escrito por el neurólogo David Perlmutter, miembro del Colegio Estadunidense de Nutrición, con “más de 35 años dedicándome al estudio de las afecciones del cerebro”, y con traducción, en excelente español, de Adriana Molinari. Conforme avanzamos en sus 300 páginas, nos adentramos en un atractivo análisis para evitar males cerebrales que generan estrés crónico, migrañas, depresión, diabetes, epilepsia, falta de concentración, artritis, insomnio, la enfermedad de Alzheimer, sobrepeso e intolerancia al gluten (que es una proteína que abunda en el trigo, con el que se elabora el pan en todas sus variedades, las pastas, pizzas, etcétera).

III. Es un libro útilmente interesante, que parte del supuesto de que no hay nada como cuidar el cerebro para evitar trastornos neurodegenerativos y con una gran cantidad de recomendaciones para evitar consumir trigo por su alto contenido de gluten que daña al cerebro. Insiste en que hay que consumir vitamina D –que realmente es una hormona y se encuentra en el pescado y los champiñones– porque ayuda a evitar la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson y la esclerosis múltiple. Contiene recetas, dietas de ayuno y aconseja ingerir amaranto, maíz, mijo, sorgo, soya, tapioca, arroz al vapor y chía; así como aceites de oliva virgen, ajonjolí, linaza y omega 3 (presente en nueces y almendras), entre otras cosas. “Con esto hay un 80 por ciento menos de desarrollar demencia”. El libro, pues, debe recibir el visto bueno de cada lector, en el entendido de que es de vital importancia para quienes desde la niñez quieren mantener una buena calidad de vida, que evite o reduzca el catálogo de males que aquejan a los individuos por no evitar la alimentación dañina que, por todos lados, la publicidad manipuladora nos impone. David Perlmutter y Kristin Loberg han escrito este texto para prevenirnos de los efectos dañinos del trigo y sus 1 mil y una transformaciones para preservar la salud del cerebro, que es el órgano fundamental para el funcionamiento del cuerpo humano.

Ficha bibliográfica:

Autores: David Perlmutter y Kristin Loberg

Título: Cerebro de pan. La devastadora verdad sobre los efectos del trigo, el azúcar y los carbohidratos en el cerebro (y un plan de 30 días para remediarlo)

Editorial: Grijalbo, 2014

 

 

Álvaro Cepeda Neri*

*Periodista

 

 

 Contralínea 403 / del 14 de Septiembre al 20 de Septiembre 2014

 

 

 

 

 

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