Propaganda y realidad

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Durante meses nos bombardearon: las reformas energéticas bajarán los precios de la gasolina, el gas y otros combustibles. Como se entendía que era una simple propaganda, después se soslayaron esas promesas.

Ya aprobadas las leyes secundarias, hay anuncios varios que dicen, entre otras cosas, “infórmate primero” acerca de lo que sucederá con la energía. Y entre algunos datos nos mencionan que sí bajará la luz por utilizar gas en lugar de combustóleo y que la gasolina continuará subiendo en este 2014, y en el siguiente año entrará en la ley de la oferta y la demanda, ya que Petróleos Mexicanos no será el único proveedor de ese combustible sino que llegarán varias empresas. Las cuales, digo yo, tenderán a ganar lo más posible con el fin de recuperar sus inversiones lo más rápido posible (lógico en cualquier mercado).

Como se trata de insistir que México avanza, ahora se dice que somos el principal exportador de mango, de aguacate y otros productos. Que estamos entre los mejores en la producción que va al exterior en automóviles, pantallas planas y un largo etcétera.

Nadie duda de lo anterior, aunque Los Caballeros Templarios siguen haciendo de las suyas en Michoacán (tierra aguacatera y limonera), no importando que hayan metido absurdamente a la cárcel a José Manuel Mireles, ya esté en prisión Rodrigo Vallejo y existan una buena cantidad de videos de innumerables políticos con Servando Gómez, la Tuta, el que es perseguido por muchas agencias, pero cuya habilidad o compra de favores lo hacen impune.

Como de propaganda o publicidad (el límite ya no se conoce, según precisó hace tiempo el enorme Eulalio Ferrer) vive el político, hay que entrarle a cualquier sitio para hacer la apología de lo realizado, faltaba más (luego que el Pacto por México se acabó y el video de Luis Alberto Villareal y sus compinches demostró que se dio el banderazo de salida para que el Partido Revolucionario Institucional, PRI, gane las elecciones del domingo 5 de julio de 2015 a como dé lugar).

Pero además, la reciente encuesta acerca de la popularidad de Enrique Peña Nieto, que muestra que el 46 por ciento de los entrevistados aprueba su gestión y el 45 por ciento la desaprueba. El 64 por ciento, además, señaló que debe cambiarse el rumbo del país, 10 puntos más que hace poco tiempo. Entre los más decepcionados con el gobierno están los hombres y los que tienen mayor educación (El Universal, 18 de agosto).

Asimismo, 57 por ciento de los priístas y 61 por ciento de los panistas están en contra de la reforma energética (José Antonio Crespo, 18 de agosto, citando una encuesta de Reforma del 6 de agosto).

Aunque en este último sondeo, si hoy fueran las votaciones, 40 por ciento sufragaría por el PRI, 22 por ciento por el Partido Acción Nacional (PAN), 16 por ciento por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y 7 por ciento lo haría por el Movimiento Regeneración Nacional (Reforma, ídem).

Máxime que el Financial Times dijo que si “los mercados financieros han alabado el impulso reformista del señor Peña Nieto, la mayoría de los mexicanos permanece escéptica” (Federico Arreola, SDP, 19 de agosto).

Abundó el periódico inglés: “El señor Peña Nieto necesita cerrar esa brecha [entre los extranjeros y los mexicanos] antes de llamar realmente exitoso su programa de reformas” (ídem).

Existen varios problemas que deben resolverse, dice el informativo: que hay una incertidumbre entendible en la realización (utiliza el anglicismo implementar) de las reformas y que muchos no creen que esas modificaciones transformarán sus vidas. Por lo tanto, que en el exterior se entienda: “el futuro no es fácil”. Pone nerviosos a muchos.

A parte de intentar convencernos con una propaganda machacona de que México es exitoso (primer lugar en la producción de varios productos) y que el camino es el adecuado, se sumó un activismo en medios por parte de Peña Nieto.

Lo primero que hizo fue tener una entrevista con Andrea Legarreta y Raúl Araiza, los conductores más populares del programa matutino de Televisa: Hoy. Para muchos es una cuestión aberrante, pero si de convencer se trata, ya se sabe que los políticos van a cocinar galletas a los espectáculos donde hay una buena cantidad de mujeres atentas. Y es que ellas, a fin de cuentas, son las que jalan muchos votos familiares.

Pero también se pensó en los sectores medio e intelectual. Por ello, el director del Fondo de Cultura Económica (FCE), José Carreño Carlón, exvocero de Carlos Salinas, conductor de un programa en Televisa y articulista de El Universal, sirvió de anfitrión para que otros informadores hicieran una mesa alrededor del Ejecutivo federal.

Si bien el FCE ha editado las actividades presidenciales en libros que pocos consultan, ahora realizó por primera vez este montaje para el ejercicio mencionado.

En un boletín anunció que apreciaba la participación a los periodistas invitados: Pascal Beltrán (Excélsior), Ciro Gómez Leyva (Radio Fórmula y Milenio), Pablo Hiriart (Proyecto 40 y El Financiero), León Krauze (Univisión y El Universal), Denise Maerker (Televisa y El Universal) y Lily Téllez (Proyecto 40). “Y un reconocimiento muy especial le dedicó [Pepe Carreño] a la decisión del presidente de la República de abrirle al Fondo [de Cultura Económica] las puertas de Palacio Nacional para estas primeras Conversaciones a Fondo, en este caso sobre [sic encimado] el cuerpo de reformas mexicanas que ocupan la agenda pública nacional y también [sic provinciano] global”.

Frente a una economía a la baja, con salarios raquíticos y escaza inversión (El Universal, 19 de agosto), hay que cambiar las percepciones. ¿O será que Carlos Fernández Vega exagera? (La Jornada, 18 y 19 de agosto).

 

Jorge Meléndez Preciado*

 *Periodista

 

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Contralínea 401 / 31 agosto de 2014

 

 

 

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