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Recientemente, el Instituto Nacional Electoral (INE) otorgó el registro a tres nuevos partidos, de los cuales el Partido Encuentro Social y el Partido Humanista están encabezados por personajes que estuvieron vinculados al Partido Acción Nacional (PAN) y al gobierno de Felipe Calderón y que enarbolan ideas de corte derechista.

En los dos nuevos partidos, que encarnan una nueva derecha pospanista, hay una importante participación de sectores evangélicos, hecho insólito en la historia política de México, y que en otros países ha sido decisiva en el triunfo electoral de las fuerzas derechistas.

Encuentro calderonista

El Partido Encuentro Social tiene un perfil ideológico parecido al de agrupaciones evangélicas de otros países que defienden un conservadurismo a ultranza en asuntos relacionados con la sexualidad y la familia, a la vez que apoyan la forma de vida capitalista mediante la llamada “teología de la prosperidad”, que considera el progreso económico como una virtud religiosa.

Son el tipo de huestes fundamentalistas que respaldaron a gobiernos como los de George Bush, en Estados Unidos, y de Efraín Ríos Montt, en Guatemala, y suelen ser inmunes a la crítica racional pues creen que sus acciones están basadas en mandatos divinos expresados en La Biblia.

El Partido Encuentro Social surgió desde 2001 como agrupación política nacional; en 2003 se alió con Convergencia y en 2006 apoyó la campaña presidencial de Felipe Calderón.

En 2006, la agrupación consiguió su registro como partido local en Baja California, bajo el nombre de Partido Encuentro Social (PES), que en 2007 apoyó la candidatura del panista José Guadalupe Osuna Millán a la gubernatura de la entidad.

Resulta significativo que uno de los logros que pregona dicho partido es la creación, en el ayuntamiento de Tijuana, de la Dirección de Asuntos Religiosos, es decir, una reivindicación vinculada al gremio de las iglesias o asociaciones religiosas (www.pesbc.org/nuestro-partido/historia/).

El dirigente del PES ha sido el evangélico Hugo Eric Flores Cervantes, quien durante el sexenio calderonista fue senador suplemente por el PAN y llegó a ser oficial mayor de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), pero en 2007 fue acusado de fraude en programas forestales e inhabilitado para ejercer cargos públicos durante 1 década (www.adnpolitico.com/gobierno/2014/01/22/grupo-evangelico-podria-convertirse-en-partido-politico).

En 2007, un analista describió a Flores Cervantes como defensor de los inculpados en la masacre de Acteal, en Chiapas, además de “pastor evangélico, profesor de la División de Asuntos Jurídicos del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), dirigente de la asociación política nacional Encuentro Social, aliado electoral de Felipe Calderón” (Luis Hernández Navarro, “Dios los hace y la Presidencia los junta”, La Jornada, 24 de diciembre de 2007).

Luego de que en febrero de 2006 se anunciara la alianza del PES con el PAN para apoyar a Calderón, Hugo Eric Flores declaró: “Coincidimos con él en construir un Estado que respete todas las religiones y, por ejemplo, en aspectos como la píldora del día siguiente estamos de acuerdo con su postura: es un fármaco no bien estudiado. Nadie sabe si es o no abortivo y no es una posición fundamentalista, sino de reconocer nuestro derecho a vivir”.

Flores, a quien también se identifica como promotor de la llamada “teología de la prosperidad”, dijo compartir con el blanquiazul “principios y valores”. “Calderón –aseguró– representa el fortalecimiento de instituciones democráticas y se contrapone al mesianismo”.

El clima político de aquellos momentos era el de la guerra sucia contra la izquierda, que con Andrés Manuel López Obrador iba a la cabeza de la contienda por la Presidencia de la República.

Se afirma que como resultado de la alianza PES-PAN, el primero recibió 30 millones de pesos, una senaduría para Hugo Eric Flores (suplente de María Teresa Ortuño) y también se pactó la revisión de los expedientes de la matanza de Acteal (Hernández Navarro, artículo citado).

El propio Hugo Éric Flores reveló que, junto con la asociación civil Casa sobre la Roca, apoyó a Calderón en su campaña presidencial y que él mismo “instruyó a Calderón sobre cómo conducirse en los encuentros con evangélicos, sugiriéndole ser enfático en la familia, en su convicción por el respeto a la vida y en que sería un presidente honesto” (http://noticiareligiosa.blogspot.mx/2011/09/hugo-eric-flores.html#!/2011/09/ hugo-eric-flores.html).

“En tanto, Alejandro Orozco y su esposa, Rosi Orozco, ambos de Casa sobre la Roca, le enseñaron al entonces candidato del PAN a dirigirse a la comunidad evangélica haciendo referencias a versículos de La Biblia, como si fuera pastor, con el propósito de ganarse su simpatía.”

A cambio, Calderón les ofreció cargos en el gobierno federal y de esa manera pagó el apoyo de algunos evangélicos a su turbia campaña.

Ya como partido político nacional, el PES ha sido enfático en promover la agenda conservadora de la supuesta defensa de la familia y de “la vida”, entendida como eufemismo de una política antiabortista.

Además de abanderar la defensa de la familia tradicional, en comunicados oficiales el PES ha declarado que “bajo ninguna circunstancia aceptaremos promover el aborto, el matrimonio entre el mismo sexo y mucho menos la adopción de hijos por parte de este tipo de uniones” (www.pesbc.org/comunicado-del-presidente-de-pes/).

En conversación privada, un evangélico que hace años asistió a reuniones para organizar el Partido Encuentro Social en varios estados de la República, me comentó que el PES no aspira a ser una organización mayoritaria en el país, pero sí a controlar la participación política de todos los evangélicos, calculada en un 15 por ciento del padrón; que en el PES toman parte evangélicos de casi todas las denominaciones, y que en dicha organización predomina gente de tendencias derechistas, que hablan de política con La Biblia a un lado, pero que hay también políticos y activistas desplazados, incluso del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y del Partido Nueva Alianza (Panal), quienes simplemente buscan prebendas, cotos de poder y la oportunidad de iniciar un próspero negocio político con el patrocinio del INE.

Humanismo derechista

El Partido Humanista fue impulsado desde 2007 por el empresario católico Lorenzo Servitje, promotor de la ultraderecha en nuestro país, con el nombre de Movimiento de Participación Solidaria, y con la participación de panistas como René Bolio Halloran, participante destacado en el activismo anticastrista, y como Javier Eduardo López, quien aparece ahora como uno de sus principales dirigentes.

El coahuilense Javier Eduardo López militó 30 años en el PAN y, según algunas versiones, también en el Yunque, organización secreta ultraderechista.

En la política panista llegó a ser secretario de Desarrollo Social del ayuntamiento de Torreón y luego se incorporó al gobierno de Vicente Fox en el Fondo Nacional de Apoyos a Empresas en Solidaridad y dirigió la Unión Nacional Integradora de Organizaciones Solidarias y Economía Social, organización promovida por Josefina Vázquez Mota, y acusada de desviar al PAN fondos públicos destinados a programas sociales (www.animalpolitico.com/2014/07/quienes-lo-conforman-y-que-quiere-el-nuevo-partido-humanista/#axzz38e4OMscn).

Luego participó en la campaña de Vázquez Mota y abandonó al PAN después de las elecciones presidenciales.

En medio de la desbandada del blanquiazul, el nuevo partido ha atraído a otros cuadros panistas, como Gerardo López García, quien aceptó fungir como presidente del Partido Humanista en Monterrey, aún antes de haber renunciado al PAN (www.milenio.com/politica/Presidente-Partido-Humanista-pertenece-PAN_0_336566712.html).

Ciertamente, el nuevo partido podría ser refugio de panistas damnificados por la pérdida del gobierno federal y de casi todas sus posiciones electorales del PAN en las elecciones de 2012.

Luego de la derrota de Ernesto Cordero en la contienda interna del blanquiazul, circuló la versión de que Calderón, Margarita Zavala y demás parentela apoyarían la creación de un nuevo partido político derechista que sustituyera a Acción Nacional.

Hace unos meses, en Veracruz se habló de que Calderón estaba impulsando la formación de un nuevo partido derechista. Julien Rementería, quien fuera integrante del equipo de campaña de Cordero en esa entidad, rechazó que los calderonistas estuvieran interesados en crear otro partido (www.cronicadelpoder.com/partidos-politicos/201404/niegan-panistas-veracruzanos-crear-nuevo-partido-con-felipe-calderon).

Sin embargo, como suele suceder, los hechos demostraron que esas versiones eran ciertas y que los políticos mentían, pues efectivamente surgió tal partido derechista.

Ante ello, y de manera poco creíble, los dirigentes del Humanista se apresuraron a negar que detrás de la nueva organización estuvieran Calderón y Margarita Zavala, quienes, al igual que Servitje, militan en la extrema derecha católica.

Aunque el Partido Humanista esté patrocinado por fuerzas extremistas, el actual contexto político y social le impide manifestar abiertamente esas tendencias.

En nuestra época no podría surgir un partido católico, como lo fue el PAN, de tal suerte que la Declaración de Principios del Partido Humanista no hace alusión a temas como el aborto, los anticonceptivos, el divorcio, o las relaciones entre el Estado y la Iglesia Católica.

Empero, al exponer su idea de libertad, enfatiza la libertad de “creencia y no creencia, de asociación, de cultos, de religión…”

La referencia no es gratuita, pues el nuevo partido ha recibido entusiasta apoyo de grupos evangélicos en algunos estados de la República, ya sea porque los miembros de esas iglesias quieren participar en política, o porque consideran que finalmente sus ideas religiosas se impondrán en esa organización.

En un estado del Sureste de la República, región donde tiene importante presencia la comunidad evangélica, un joven dirigente municipal del Partido Humanista, a la vez que miembro de una iglesia evangélica, me confió que dicho partido es de “inspiración evangélica”, pero que no se presenta como tal, puesto que en nuestro país no podría prosperar como partido abiertamente religioso; sin embargo, en cada entidad –afirmó– hay un consejo de ancianos, que son respetados ministros evangélicos, quienes sin participar directamente en política aconsejan y orientan a los militantes del Partido Humanista.

 

 

Edgar González Ruiz*

*Maestro en filosofía; especialista en estudios acerca de la derecha política en México

 

 

 

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 Contralínea 400 / 24 agosto de 2014

 

 

 

 

 

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