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Mientras  algunos sectores de la sociedad mexicana nos escandalizamos y hasta nos horrorizamos por la superventa de México en sus sectores energéticos estratégicos como el petrolero y el eléctrico, aunque la mayoría no hacemos nada al respecto, existen en el país diversos grupos que luchan localmente contra la entrega de los recursos naturales de sus municipios y estados a otras trasnacionales de larga tradición saqueadora y a algunos potentados mexicanos que, no conformes con la riqueza que ya tienen, se aprestan sangrar a la nación y al pueblo en otras empresas, como la minería. Tal es el caso del controversial proyecto Los Cardones, en la Sierra de la Laguna, en Baja California Sur. Grupos de activistas como los integrantes del Frente Ciudadano en Defensa del Agua y la Vida de Baja California Sur son herederos de una resistencia tan antigua como lo es la extracción misma de los minerales en nuestro territorio. Resistencia que en tiempos de la Colonia fue heroicamente y valerosamente enarbolada por indómitos indígenas del septentrión de lo que fuera la llamada Nueva España; rebeldes que además de ir en contra de la dominación religiosa y cultural libraron una batalla contra la profanación minera de la tierra por considerarla sagrada. Ejemplos de esa lucha llevada hasta sus últimas consecuencias los dieron en el territorio de lo que actualmente es el estado de Zacatecas, los caxcanes y chichimecas, como bien señala Alfredo Valadez Rodríguez en su excelente ensayo Minería: cinco siglos de saqueo. Zacatecas: ejemplo latinoamericano del atraco al patrimonio nacional, Taberna Libraria Editores, Universidad Autónoma de Zacatecas-La Jornada, México, 2013, páginas 34-37.

Retomo el caso de la histórica resistencia contra el saqueo minero de Zacatecas, porque también históricamente la minería en Zacatecas es un ejemplo claro de la brutal depredación ambiental y social que la extracción minera deja en los lugares en que se practica, y ejemplifica también cómo el discurso gubernamental desde siempre y hasta nuestros días, que insiste en hablar del progreso y bienestar social que genera la minería, es un discurso tan falso como las cuentas de vidrio que los españoles cambiaron por oro a los indígenas. Igual que los españoles saquearon las entrañas de nuestro suelo sembrando desolación y muerte durante la Colonia, también lo hicieron los ingleses ya en el México independiente, principalmente durante el Porfiriato. Igual que aquellos europeos, ahora compañías transnacionales –mineras canadienses en su mayoría, varias estadunidenses, algunas chinas, italianas y argentinas, así como algunos rapaces empresarios mexicanos– están saqueando y contaminando gran parte de nuestro país (Érika Ramírez, “En México, 35 focos rojos por minería”, Contralínea ).

Sí, es vergonzoso e indignante que extranjeros mancillen nuestra tierra y se lleven nuestros recursos naturales acaparando casi la totalidad de las ganancias obtenidas por la minería y las actividades paralelas que esta actividad genera. Además de contaminar la tierra, lo es más que sean empresarios mexicanos quienes lo hagan. Conocidos son los casos de las inversiones en este sector por parte de Carlos Slim Helú, Alberto Baillères González y Germán Larrea Mota-Velsaco (Érika Ramírez, “Empresarios mineros, los más ricos de México” Contralínea ).

El megaproyecto minero para la extracción de oro a cielo abierto en la Sierra de la Laguna, en el municipio de La Paz, en Baja California Sur, ha sido motivo de un gran descontento social desde hace algunos años. El proyecto ya fue presentado a las autoridades en tres ocasiones desde 2010, durante el sexenio de Felipe Calderón, bajo los nombres de Paredones Amarillos y Mina Concordia, por la minera trasnacional canadiense Vista Gold, cuyas peticiones fueron denegadas por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) ante la fuerte movilización de la sociedad civil surcaliforniana. Tiempo después la empresa Desarrollos Zapal, filial del Grupo Invecture –que en algún momento compró acciones de la Vista Gold Corporation– presentó en octubre de 2013 nuevamente el proyecto, ya bajo el nombre de Los Cardones, cuya manifestación de impacto ambiental (MIA) fue aprobada el pasado 12 de junio por la Semarnat, a pesar de que parte del área que será explotada se encuentra en un Área Natural Protegida, decretada reserva de la biósfera en 1994 por Carlos Salinas de Gortari, misma que forma parte de La Red Mundial de Reservas de la Biósfera, áreas protegidas por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por su sigla en inglés). Aunque se le impusieron algunas condicionantes como tener un plan de manejo de residuos mineros y obtener los permisos conducentes de la Comisión Nacional del Agua y la Comisión Nacional de Áreas Protegidas, de acuerdo con Exequiel Ezcurra, expresidente del Instituto Nacional de Ecología y quien realizó un análisis del MIA aprobado, el documento, además de ser similar al presentado a la Semarnat en ocasiones anteriores, contiene fallas, por lo que ha cuestionado el que dicha dependencia lo aprobara (Angélica Enciso, “Autoriza la Semarnat permiso para explotar la mina de oro Los Cardones”, La Jornada, viernes 1 de agosto de 2014).

De acuerdo con Juan Ángel Trasviña, presidente de Medio Ambiente y Sociedad, AC, y vocero del Frente Ciudadano por la Defensa del Agua y la Vida –agrupación que congrega a más de 35 organizaciones de la sociedad civil surcaliforniana que luchan contra la megaminería tóxica entre otras causas ambientalistas y sociales– el proyecto Los Cardones contaminará el medio ambiente, envenenando la región, principalmente la zona de recarga hídrica natural de la Sierra de la Laguna, poniendo en riesgo la salud de los habitantes de las comunidades cercanas, además de poner en peligro a la flora y fauna del área. El descontento de gran parte de la sociedad de Baja California Sur es tan grande que el domingo 3 de agosto pasado, dentro de una gran manifestación contra el megaproyecto minero Los Cardones, la caravana de más de 120 vehículos –algunos procedentes de Los Cabos, Todos Santos y otros lugares del estado– que partió a las 18:30 horas del Palacio Municipal de la Paz, hizo una parada en la calle Licenciado Primo Verdad, frente a las instalaciones de Tv Azteca, donde bloquearon la calle con los vehículos. En ese lugar gritaron consignas en contra del megaproyecto minero Los Cardones y contra la compañía minera Vista Gold Corporation, empresa que en primera instancia ha manejado el proyecto aurífero en la Sierra de la Laguna.

Los inconformes quemaron dos piñatas que aludía a Juan José Guerra Abud, titular de la Semarnat, por haber dado el visto bueno a la MIA, y un muñeco con el rostro del empresario Ricardo Salinas Pliego. Posteriormente los manifestantes continuaron su camino hasta la plaza del malecón. En ese lugar se realizaron diversos eventos culturales y se informó a la sociedad paceña de los riesgos que conlleva la minería de este tipo, además de sumar firmas para detener el proyecto.

La práctica de la megaminería es tóxica a cielo abierto, cuyas nefastas consecuencias ambientales y sociales están ampliamente documentadas. Sólo por mencionar un ejemplo, está el caso de Minera Real de Ángeles, propiedad de grupo Frisco, del magnate Carlos Slim, minera ubicada en el municipio de Noria de los Ángeles, en Zacatecas, donde por más de 20 años se explotó plata a tajo abierto y donde ahora sólo queda un enorme cráter en cuyas inmediaciones se han perdido por contaminación de residuos tóxicos más de 900 hectáreas de cultivo, y cuya afectación a la población aún no se determina (Valadez Rodríguez, Ibid, páginas 170-172). Minería o megaminería: la realidad es que el discurso de progreso y beneficio social con el que se acompaña cada nuevo proyecto minero no es tal, como ha quedado evidenciado en lugares de larga tradición minera como Zacatecas y Guanajuato, donde tras siglos de explotación minera las condiciones sociales de sus ciudades y diversas poblaciones no son un ejemplo de desarrollo y bienestar, como reseña Valadez Rodríguez sobre lo lapidariamente dicho por Eduardo Galeano en su célebre libro Las venas abiertas de América, en referencia a estas dos ciudades: “Ni siquiera son las ciudades más importantes de sus propias comarcas. Ambas languidecen rodeadas de los esqueletos de los campamentos de la prosperidad minera”. Esperemos que la ciudad de La Paz no nos recuerde en un futuro los casos de Guanajuato o Zacatecas. Y esperemos también que los activistas defensores de la tierra, integrantes de la sociedad civil hoy agrupados en organizaciones no gubernamentales, colectivos y otros grupos como el Frente Ciudadano en Defensa del Agua y la Vida, quienes son continuadores de aquella lucha contra la minería iniciada por rebeldes indígenas caxcanes y chichimecas tengan más éxito en su gesta que aquellos y logren detener el magaproyecto minero Los Cardones. Sólo será la sociedad civil organizada la que pueda hacer un contrapeso a las corporaciones mineras depredadoras y al gobierno que es, en última instancia, el que antepone intereses económicos y políticos antes que el bienestar de la sociedad y la preservación del medio ambiente.

En opinión de Juan Ángel Trasviña, la lucha contra el megaproyecto minero Los Cardones y en general contra la minería en Baja California Sur será larga y deberá diversificarse en sus acciones, ya que las corporaciones mineras cuentan con el apoyo del gobierno federal, aunque señala que hasta este momento la presidenta municipal de La Paz, Esthela Ponce, y el gobernador de Baja California Sur, Marcos Alberto Covarrubias, han mostrado (aunque tibiamente) estar en contra del megaproyecto minero, cuando deberían endurecer su postura y caminar al lado de la sociedad civil sudcaliforniana en la defensa de su tierra. Trasviña también señala que además de acudir a diversas instancias nacionales para detener el proyecto minero ya están contactando a organizaciones mundiales como la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura para echar atrás la megaminería tóxica en Baja California Sur.

*Maestro en ciencias en exploración y geofísica marina; licenciado en arqueología especializado en contextos sumergidos y buzo profesional; licenciado en letras hispánicas; licenciado en diseño gráfico; integrante del taller Madre Crónica

 

Roberto E Galindo Domínguez*

 

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 Contralínea 400 / 24 agosto de 2014

 

 

 

 

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