Autor:

Para Raquel Lugo

I. Giuseppe Tornatore es, principalmente, escritor de guiones para películas. Y director del filme Cinema Paradiso; la historia del cinematógrafo y las películas a través de la vida de un niño que crece y se convierte en un adulto, director de cine. Transcurre como una biografía de amor… al cine y a una mujer que se va de su vida, y que recuerda para siempre con una obsesión cinematográfica. Bellísima película y sublimemente conmovedora; al igual que Casablanca, del director Michael Curtiz con las magistrales actuaciones de Ingrid Bergman y Humphrey Bogart. Pero me ocuparé en esta nota del guion-novela de Tornatore: La mejor oferta; y el extraordinario filme: Al mejor postor, con los actores Geoffrey Rush, Sylvia Hoeks y Jim Sturgess. Según su autor: “Una historia muy simple y escueta, más interesante sin duda por el suspenso que, siguiendo la tradición del relato detectivesco, sólo se resuelve al final… podría definirse como una reflexión sobre arte (de pintar) entendido como sublimación del amor… o sobre el amor entendido como fruto del arte”.

I. En ella se cruza una fantasmagórica mujer que hace vivir “la aventura (de un amor efímero, un amor-pasión) con un hombre culto y solitario, ya entrado en años”, que tiene la obsesión de mirar su colección de pinturas de rostros de mujeres, a las que contempla ensimismado; y que me recuerda aquella frase que encontré en una inmensa piedra en Viña del Mar, Chile: “Busco el amor y os convido”. Leer Al mejor postor de tan sólo 88 páginas con traducción de Juan Manuel Salmerón Arjona, y mirar una y otra vez el filme: La migliore offerta es una delicia; donde Virgil Oldman es un subastador que colecciona guantes y retratos de mujeres. Están Billy Whistler, el palero que provoca a los asistentes a las subastas para ir subiendo la oferta; el joven Robert Larkin y Claire Ibbetson, quien se hace pasar por una dama-gancho que busca subastar sus pertenencias antiguas. Los tres tienden una trampa a Virgil Oldman para robarle la valiosa colección de 279 retratos de mujeres que posee. Y a cambio le dejan una pintura de cuerpo entero de Claire Ibbetson, la carnada que le fingió amor, seduciéndolo a morder el anzuelo de su supuesta claustrofobia.

III. El experto en falsificaciones, subastador eficaz, no supo que ella era una falsificación. Pero él tenía como principio absoluto que: “en una obra de arte falsa puede haber algo verdadero”. Y esa obra de arte de carne y hueso, de falsos sentimientos, tenía algo de verdadero: su cuerpo escultural, que varias veces le dejó entrever y sentir en abrazos, algún beso y una mirada cautivadora. Película y guion-novela se complementan para tener el panorama literario-fílmico de Guiseppe Tornatore y una doble perspectiva. Las dos creaciones nos cuentan cómo la pasión por el arte pictórico realizado en retratos de mujeres, es una faceta de la pasión por el amor del noviazgo, de los amantes, de los esposos, de los viudos que ya no quieren tener que ver más con la realidad del amor-carnal. En el guion La mejor oferta y el filme Al mejor postor, hay una continuidad del amor al desamor que en su capítulo XIX –página 65–, Guiseppe Tornatore concluye: no dejarse llevar por las apariencias, donde mujeres y hombres “suelen cometer el fatal error de dar por sentada la conquista amorosa”, tal y como hace Virgil Oldman con Claire Ibbetson.

Ficha bibliográfica:

Autor: Giuseppe Tornatore

Título:   La mejor oferta

Editorial:          Anagrama, 2014                                                   

 

 

Álvaro Cepeda Neri *

 *Periodista

 

 Contralínea 400 / 24 agosto de 2014

 

 

 

 

Comments

comments