Autor:

para Mario Renato Menéndez Rodríguez
 
I. Periodista de la caricatura, autor de 117 libros, maestro y doctor honoris causa con licenciatura en la universidad de la vida, de vocación autodidacta en la gloriosa tradición de la crítica combativa… Así es Eduardo del Río García, quien en Mis confusiones. Memorias desmemoriadas, a sus 80 años (20 años cuatro veces no son nada, querido Rius) nos muestra que, con su prosa ocurrente y picosa hace platicar a los personajes que ha creado desde 1954, con los que inició su carrera de monero, caricaturista, cartonista o humorista gráfico… “El seudónimo –dice– lo inventé latinizando el apellido Del Río”. Y ya como Rius, quién sabe cuántos millones de lectores han visto sus caricaturas políticas, sociales, culturales. Con cada una de sus 464 páginas que, no de una sentada, pero si de un jalón se leen, nos hace soltar la carcajada por lo que nos cuenta en ellas: su paso como empleado de la antigua funeraria Gayosso y su aprendizaje de lector de libros en una desaparecida “librería de viejo” (por avenida Hidalgo, frente a la Alameda Central, que este reseñador de libros también conoció), que Polo Duarte compartía con los que a ella llegaban para adquirir un libro a precio castigado…
 
II. La revista catorcenal El Chamuco y los hijos del Averno le ha dedicado su número 306, con un retrato de Rius en la portada, hechura del caricaturista José Hernández y el clásico: “?Se busca’, Eduardo del Río alias Rius, por haber provocado a generaciones de mexicanos a leer y pensar”. Pues como periodista de la caricatura atento a los problemas del país, le tomó el pulso y ensayó la crítica con humor muy mexicano, satirizando a quienes desde el poder gubernamental y el económico-empresarial, abusan del pueblo. Durante 60 años ha recreado con sus dibujos la realidad nacional. Y en estas desmemoriadas-memorias –lo cual es un decir, porque hilvana y deshilvana sus recuerdos para acomodarlos a su muy especial manera de platicárnoslos– Rius nos cuenta su vida y obra, sus amigos, conocidos y aventuras que terminan con sus monos pasando por las armas de la crítica social y política. Es una sabrosa crónica salpicada del humorístico modo de pensar, sentir y querer de este periodista.
 
III. En 85 capítulos va y viene a través de sus 80 años de vivir y convivir con el destino que se ha ido forjando. Siendo vegetariano, sus recetas se han convertido en asidero culinario. Y su huella humorística, satírica, permanece en libros donde sus historietas retratan particularmente al mundo mexicano. En su trabajo se consignan las tres decisiones que han caracterizado su personalidad: “Entre las maneras de matar el tiempo descubrí tres que me gustaron: una, leer; otra, resolver crucigramas; y, la tercera, dibujar”. Dibujar monos que hablan me parece la principal labor de Eduardo del Río García. Son memorias que refrescan las del lector interesado en saber de la vida y obra de este periodista-dibujante que ha ejercido la crítica con sus trazos; y en 24 páginas nos muestra las fotografías donde aparece él o algo referido a su persona… Saludando a Lázaro Cárdenas, con sus cuates en el Salón del Humorismo, etcétera. Uno se da a la lectura del Rius prosista con ganas de saborear su trayectoria en un estilo autobiográfico, género al que le saca raja para contarnos desde 1934 hasta casi 2014 los problemas, soluciones y mañas para transitar socialmente, sobrevivir y narrarlo en el contexto de quien, como él, ha cumplido con el deber que se impuso cuando hizo de la caricatura su lucha con su pueblo.
 
Ficha bibliográfica:
 
Autor: Eduardo del Río García, alias Rius
Título: Mis confusiones. Memorias desmemoriadas
Editorial: Grijalbo, 2014
 
*Periodista
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
Contralínea 397 / 3 – 9 agosto de 2014
 

 

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