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El millonario Eduardo Robinson Bours Castelo es socio de las granjas avícolas Bachoco, dueño de latifundios, mansiones y una hacienda allá por El Quiriego, Sonora; y con su familia, sobre todo su hermano Ricardo, actualmente financia la precampaña –para la sucesión en el estado– del senador Ernesto Gándara, alias el Borrego. Robinson Bours y el entonces asesor y secretario Técnico Estatal Juan Carlos Lam Félix le ordenaron al chofer de ambos, Carlos Andrés López Meza, que le prendiera fuego a la papelería del Programa Sonora Sí y Sonora Progresa, para poder robarse más de 5 mil millones de pesos. La incineración se llevó a cabo el 5 de julio de 2009 en un predio a espaldas de las instalaciones que albergaban la Guardería ABC, y que los pirómanos Bours y Lam sabían que contaba con techo de material combustible.

Eso provocó que el fuego se propagara a la Guardería, donde 49 niños murieron calcinados y 76 más sufrieron quemaduras de tercer grado, que les han dejado secuelas con daños físicos y sicológicos de por vida. Uno de los responsables por la inseguridad de la Guardería fue el entonces director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) Juan Molinar Horcasitas, señalado como negligente porque esa Guardería carecía de toda seguridad, a sabiendas de que atrás de ella había una bodega del gobierno de Bours donde se guardaba hasta gasolina. Aunque durante estos 5 años ha estado encubriendo a Robinson Bours, ahora ha declarado: “se ha olvidado que el incendio empezó en una bodega sin elementos de seguridad” (entrevista de Juan Arvizu, El Universal, 5 de mayo de 2014).

Una y otra vez, madres y padres de los 49 niños, desde recién nacidos hasta de 3 años de edad que fueron víctimas de homicidio doloso, durante estos 5 años han estado amparándose, protestando en las calles de Sonora y de la capital del país, tocando las puertas de todas las instancias judiciales, administrativas (Peña ni “los ve ni los oye”, como hizo su maestro Carlos Salinas de Gortari para denegar justicia) y legislativas de la entidad y federales, sin que sean atendidas sus quejas y reclamos. Robinson Bours continúa escondido y saliendo constantemente al extranjero, en particular a su verdadera patria –donde tiene sus cuentas en dólares–, allá por Arizona y Nueva York.

Este personaje debería estar en una cárcel de alta seguridad si la Suprema Corte de Justicia de la Nación se atreviera a resolver el caso con justicia. Pero no lo hace porque está directamente involucrada una pariente cercana de la esposa del borrachín Felipe Calderón; y rozaría también al entonces director del IMSS, el tal Horcasitas, alias el Melenas; al exprocurador Eduardo Medina Mora, hoy embajador del peñismo en Washington, y a todos los beneficiarios de esa subrogación, que se enriquecieron con los pagos del IMSS. Y quienes para abaratar su funcionamiento alquilaron un exalmacén con techo de láminas de cartón altamente inflamable, donde los niños sufrían altas temperaturas que medio matizaban los ventiladores.

El exdesgobernador Robinson Bours ha tenido 5 años de impunidad y ahora goza de la protección de Jesús Murillo Karam, el procurador general de la República, primo hermano del Karam que relevó a Horcasitas en el IMSS, ya que si le echan el guante a Robinson Bours tendrían que hacerlo con todo el cártel de incendiarios que pretendió, con esa perversa maniobra, distraer a la opinión pública del desfalco. Y como también está de por medio el Partido Revolucionario Institucional (PRI), mucho menos le dan curso a la investigación de la Procuraduría General de la República (PGR), ni la Suprema Corte de Justicia de la Nación resuelve los otros amparos, ya que provocarían un cisma electoral en Sonora contra el Partido Acción Nacional por las raterías del desgobernador, saqueador del agua de los indígenas yaquis, el señor Guillermo Padrés (quien con su hermano y su cuñado se enriquecen a tambor batiente de la corrupción); y porque el PRI busca rescatar al estado para la senadora Claudia Pavlovich Arellano (en cuya disputa están, asimismo, Jesús Cano Vélez y Ernesto Gándara, quien competiría con su primo hermano, el panista ricacho Javier Gándara).

Los familiares de todas esas víctimas inocentes y varios sectores de la sociedad sonorense, empero, no quitan el dedo índice del “yo acuso” a las actuales autoridades judiciales de la PGR, y a la promesa incumplida de Enrique Peña respecto a su complicidad con el socio de la empresa Bachoco (el casi monopolio avícola). Bours es un pillo de más de siete suelas. Se reúne con sus compinches en su hacienda y se burla de los padres de los 49 niños asesinados y los 74 que, por sus secuelas, están marcados de por vida. Apodado el Cabezón, Robinson Bours, con las acciones que mantienen los padres de esos niños, sigue en capilla, hasta que su expediente de criminal sea sacado de la caja fuerte de la PGR, donde se archivan los que implican complicidades, en este caso de Calderón y Peña.

*Periodista

 

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 Álvaro Cepeda Neri*


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